01 diciembre 2011
Crédito y deuda
Ya ni pregunto de dónde sale ese dinero, pues si no es magia y si los bancos no tienen dinero y si las empresas están secas, entonces es que acaba saliendo de los ciudadanos. Pero incluso obviando la fuente última de ese dinero, lo que me asombra es que ningún economista, político, analista o intelectual se esté planteando si la causa de no dar con la solución responde sencillamente a no dar con el problema
En mi opinión, inyectar más dinero al sistema crediticio para que éste lo preste a la sociedad (empresas y ciudadanos) provocará aritmética e ineludiblemente un aumento la deuda privada, deuda que deberemos devolver los ciudadanos con cargo a nuestros ya magros sueldos, y las empresas, si quieren mantener el nivel de beneficios, traspasando los costes de la financiación a los precios, aumentándolos, o a los salarios, moderándolos -eufemismo de rebajando(nos)los-.
Me disculparán los economistas, políticos, analistas o intelectuales aludidos pero, también en mi opinión, el problema de falta de soluciones que padecemos pasa por que no ven que la raíz de la actual crisis está en la inmoderación de los beneficios (suma de los de la economía real y los de la economía financiera, especulativa o no) realizada con cargo a los salarios de los trabajadores por cuenta ajena o autónomos, con lo que en atención a lo que dice el catedrático en economía Antón Costas (“Cualquier manual de iniciación a la macroeconomía le dirá que sin gasto la economía de mercado no funciona. El gasto de una persona o de un sector económico es el ingreso de otra. Si nadie gasta, la renta del conjunto de la economía se hunde. Y eso es lo que está ocurriendo.”, El País, 06/Nov/2011) la solución ni pasa ni pasará por más crédito, sino por más salarios con cargo a beneficios, lo que permitirá adquirir los bienes y servicios ofertados, y así poner en marcha la máquina económica.
En particular, y para empezar, la solución pasa por la eliminación de la economía financiera especulativa. Sólo es cuestión de reglamentación.
No es fácil, cierto, pero que no nos engañen -ni se engañen- más, por favor: para encontrar la solución, primero hay que dar con el problema.
26 noviembre 2011
Crisis? What crisis?
05 septiembre 2011
¿por qué la UE es más eficiente que los USA, China, Rusia, India...?
Comparativa sobre las diferentes eficièncias (o ineficièncias) en el uso de la energia.
Adjunto un cuadro del que se pueden sacar unas cuantas correlaciones entre democracia/dictadura, frio/calor, desarrollo/en desarrollo...
Tomando a la UE como 1 en la relación energia consumida/PIB, aproximadamente tenemos:
USA: 1,5 (mayor consumo energético por unidad de PIB: un 50% más)
Media Mundial: 1,7
Rusia: 4,6
China: 2,9
India: 2,8
y en los extremos de los 'razonablemente' en desarrollo o desarrollados:
Suiza: 0,6 (casi el doble de ¿eficientes?, o no: no tienen industria, solo servicios)
Iran: 5,1
Sugiero una atenta lectura del primer capítulo del libro "Cambio, continuidad y azar" de E.A. Wrigley: ofrece una nueva y sugerente aproximación a los motivos y las causas de la Revolución Industrial. Bajo mi punto de vista, explicarían, en parte y de alguna manera, las ineficiencias de China e India (y en parte también la de USA), pero no las de Rusia, Arabia Saudí o Irán.
04 septiembre 2011
Un aforismo sobre la AI (o IA)
22 agosto 2011
Cuentas ¿claras?
Hagamos un poco de aritmética.
El PIB de la UE en el año 2008 ascendió a 13 billones de euros. El presupuesto total de la UE, acotado por ley a un máximo del 1,27% del PIB, alcanzó apenas los 120.000 millones de euros el 2007. El volumen anual estimado de transacciones en los mercados financieros en la UE se encuentra alrededor de los 400 billones (400.000.000.000.000) de euros: algo más de 30 veces el PIB de la UE (o sea, el movimiento financiero de dinero multiplica por 30 la producción total de bienes y servicios: no cabe duda del componente pura y duramente especulativo de ese trasiego de órdenes financieras; siendo que una empresa por lo general produce anualmente mucho más que su propio valor contable ¿qué empresa o estado necesita que la compren y la vendan en una año tal número de veces? ¿qué interés asiste a esas operaciones financieras, si no es el de una especulación digna de un tahúr de casino?).
La recaudación de ese humilde 0,05% sobre este innegable negocio especulador (y volvemos a recordar lo humilde de la comisión propuesta comparada con las comisiones que los clientes de los bancos pagamos) permitiría más que duplicar el presupuesto total de la UE: fondos de cohesión, eurobonos, políticas activas de empleo, sanidad, enseñanza, financiación y mejora del estado del bienestar… y todo ello sin grabar con impuestos ni al tejido empresarial no financiero ni a los ciudadanos, únicos artífices de la riqueza europea. Los que se niegan a su puesta en marcha declaran, con su negativa, a sueldo de quién están.
(1)“1.16 Si se aplicara el ITF en toda Europa, los ingresos tributarios rondarían el 1,5 % del PIB y su mayor parte procedería del mercado financiero británico. Si se aplica en todo el mundo, el ITF aportará unos ingresos fiscales en torno al 1,2 % del PIB mundial. Los resultados serían aproximadamente los mismos para Europa y para EE.UU.” Página 82, del Diario Oficial de la Unión Europea del 11.2.2011.
16 junio 2011
dignitas
Ser indigno o estar indignado no es la misma cosa, pero tiene que ver. Así, mientras lo primero se predica del que está y no debiera, el segundo se aplica al que debiera y no está: está indignado aquel que mereciendo –o creyendo merecer– ocupar un lugar se ve alienado del mismo y porfía por volverlo a habitar. De esa porfía deriva que hoy que el significado de indignado tenga que ver con la expresión adusta, cuando no violenta, del que ha caído en desgracia antes que con su preclara etimología: haber sido expulsado al frío exterior.
El m-15M (movimiento del 15 de Mayo) es sin lugar a dudas esa adusta, cuando no violenta, expresión de los indignados, de los expulsados al frio exterior que porfían por volver a habitar su lugar. Un viejo amigo intentaba convencerme de que el m-15M era interesante, muy y positivamente interesante. Yo le contestaba que en todo caso era revelador, casi apodíctico, y tal vez por ello interesante, pero no positivamente interesante. Lo que revela necesita interpretación, interpretación que no puede ser construida socialmente sobre la marcha, sino que debe ser el resultado de la puesta en común de trabajos que, seguramente, será arduos y enojosos, procedimiento y calificativos que mal se compadecen con un sistema asambleario.
Lo que revela el m-15M hace tiempo que lo han ido exponiendo varios pensadores. Galbraith habla de una descolocación –descoyuntado, o en su etimología latina, indignado– en las sociedades occidentales maduras que proviene de ser opulento y no saber aún “arreglárselas ni conceptual ni psíquicamente”. Por otro lado Gabriel Tarde afirmó que “el ser humano de hoy aspira propiamente a la posibilidad de renunciar al apoyo humano”, y la tecnología, añado, le ayuda en esa decisión. Más cercano a nosotros, Sloterdijk habla de ese hijo inicuo de la Modernidad: el individualismo como producto escatológico de la individualización ilustrada, imputable al incremento de la productividad, a la aparición del consumidor y a la caída de la natalidad. ¿A qué dedicamos ese plus de tiempo libre y de excedente disponible? Todo parece indicar que a intentar vivir en islas-absolutas-aisladamente-interconectadas.
En 1980 el Trabajo participaba en términos generales del 70% del PIB (con una población total de 37,7 MH), en 2004 sólo del 60% del PIB (población: 44,7 MH). Esta caída, que en términos relativos es escandalosa, no cuadra con la realidad de la actual pauta de consumo de televisores, coches, móviles, propiedades ... En estos mismos 24 años el PIB en valor constante se ha más que duplicado (2,17), de modo que ese 60% representa en valor constante (una vez deducida la inflación) una renta equivalente aproximadamente al 185% de la de 1980 (con un incremento poblacional del 20%): a pesar de todo, gracias a la productividad el pastel es más grande y ganamos más que entonces. El actual renta del capital, por su parte, creció en el mismo tiempo más de & rs quo; un 300% (fuente: INE). Ahora todo cuadra más, ¿no? Como dice Joaquín Estefanía (El País, 06/06/2011) estamos ante la revuelta de las elites. Rebelión hoy desaforada y sin contención.
Los indignados, en los dos sentidos: desubicados y airados, del m-15M piden a gritos su reingreso en la sociedad, y lo exigen como un derecho inalienable ¿Alguien dispuesto a explicarles que nuestra sociedad moderna y madura ya ha dado todo lo que puede de sí, que los incrementos de productividad serán insuficientes para mantener los márgenes a los que el capital –ahora llamado los mercados– estaba acostumbrado y que ahora toca a otras sociedades tener la suerte de ser exprimidas gracias al recorrido que permite su baja productividad actual (o a nosotros bajar del 50% al 33% de apropiación del PIB)? ¿Nadie? Pues ya va siendo hora de ser conscientes de que el derecho a ser explotado se está agotando a marchas forzadas: somos demasiado productivos y sobramos la mitad –punto arriba, punto abajo– de la fuerza de trabajo y los que tenemos la suerte de tener trabajo reaccionamos de una forma muy humana y natural: como en la naturaleza, lo defendemos a dentelladas: aún no sabemos qué hacer con la opulencia, queremos ser independientes y no vamos a renunciar al consumo… y los del m-15M quieren ingresar y disfrutar de la opulencia sin ser conscientes del pago social, ser independientes sin ser conscientes de la renuncia personal y consumir tecnología sin ser conscientes del coste colectivo.
Otra sociedad es posible, como seguramente piensan los indignados del m-15M, sí, pero que sepan que no está en ésta y que conlleva unas renuncias que no están en el horizonte de los que se proclaman 'indignados por sentirse fuera del digno lugar al que se creen con derecho a habitar': “¿Trabajar menos, ganar menos, consumir menos y todo ello sólo para tener más tiempo que gastar hablando con los amigos? ¿¿¿estás loco o qué???”
16 mayo 2011
¿La relatividad general puede, o no, explicar la paradoja de los gemelos? ¿y de los trillizos?
Sea la función Ftr(t,v)=t·((1-v^2/c^2)^1/2)
Según lo que entiendo de los diversos documentos encontrados en la red, la elongación del tiempo con respecto del tiempo en el sistema de referencia, predicha por la teoría de la relatividad, no depende de la dirección de cada uno de los sistemas inerciales que participan del estudio, sino de la relación entre la velocidad del sistema inercial con respecto del sistema de referencia y c.
Igualmente indican que los dos (o ‘n’) sistemas no tienen por qué ser considerados simétricos, sino que la elongación del tiempo se puede predicar de aquel que, para alcanzar una velocidad con respecto del otro, ha sufrido una aceleración.
Debido a mi pésimo nivel de inglés, espero sepáis disculpar si, tras horas de lenta traducción, me he equivocado en el significado -que acabo de exponer- de esos documentos.
Si entendí bien, podéis seguir leyendo. Si no: podéis ir directamente a salida cobrando una prenda (y disculpando, de paso, la pérdida de tiempo).
Sea el Sistema Sa, que tiene una velocidad v de módulo y dirección desconocidos.
Los sistemas Sb y Sc son lanzados con idéntica propulsión, idéntica dirección y sentido contrario desde el Sa. Tras un lapso de tiempo conocido, los Sb y Sc dejan de estar acelerados y se alejan a la velocidad conocida de w.
La elongación del tiempo en los sistemas Sb y Sc será idéntica t-de-b = t-de-c = Ftr(t,w).
Si la velocidad v es distinta de cero, siempre la podremos descomponer como suma de dos velocidades de tal manera que una de las dos (z) tenga el mismo sentido y dirección que uno de los dos sistemas.
Es cierto que un espectador ajeno a los tres sistemas (Sa, Sb y Sc) no podrá saber si la percepción que tiene del movimeinto de Sa viene provocada por el propio sistema desde donde atiende a los hechos (puede que sea que su propio sistema Sd el que se mueve con respecto a Sa) con la excepción de que Sa hubiera sido lanzado con una propulsión conocida durante un lapso de tiempo determinado desde Sd.
En este caso, el módulo y dirección de v si sería conocido, y la elongación del tiempo de Sa con respecto a Sd, también (t-de-a = Ftr(t,v).
Si esto es válido, y no se ver por qué no (por eso pido ayuda), las velocidades de Sb y Sc no serán iguales con respecto a Sd, pues una será
w1=(z+w)/(1+z·w/c^2)
y la otra
w2=(w-z)/(1+(-z)·w/c^2)
siendo así que, con respecto al Sd, t-de-b (Ftr(t,w1)) y t-de-c (Ftr(t,w2)) tampoco serán iguales.
Sé que en algún sitio me he perdido, y solicito humildemente que alguien me rectifique o me indique que puedo leer (ojo: ahora soy de letras) para desasnarme un poco.
Rafa Granero.
(PD: tal vez lo aquí dicho tenga algo que ver con la "triplet paradox", pero mi inglés no tiene suficiente nivel como para seguir las explicaciones que aparecen en san google...)
20 marzo 2011
La fuerza de los débiles.
Siempre he sostenido que la violencia es la fuerza de los débiles, y que no hay mayor demostración de fuerza que la renuncia voluntaria a utilizarla. Por innecesaria. La fuerza que nos muestra la sociedad japonesa radica en la práctica inexistencia de rapiña sin necesidad de una violencia que la controle. Por el contrario la debilidad de los gobiernos occidentales se muestra en los bombardeos sobre territorio libio; la debilidad de Gaddafi es proporcional a las fechorías de sus fuerzas, y la debilidad del sociedad libia les ha llevado a la necesidad de exigir sus derechos con el peligroso argumento de la violencia. Siendo la debilidad un factor común a la violencia desatada en Libia, entender las razones de la debilidad es lo que nos debe interesar.
El culpable de la debilidad de la sociedad libia, así como de la suya propia, no es otro que Muammar el Gaddafi, ayudado, eso sí, por la acción o la inacción de los mismos gobiernos que hoy conforman la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, Francia y Reino Unido y en la que participa España. Esa misma acción o inacción pretérita es la razón de la debilidad que les ha llevado a no tener más salida que el ejercicio -no suficientemente legítimo- de la violencia. Por ello, la única violencia legítima, aún con los errores y horrores que conllevará (ni lo dudemos), es la ejercida por la sociedad libia en la búsqueda de sus espacios de derecho, libertad y democracia.
Por otra parte cabe decir que no suficiente legítimo no es lo mismo, diga lo que diga IU/ICV, que ilegítimo. Los errores históricos que componen la debilidad de la coalición quitan, ciertamente, parte sustancial de la legitimidad que tiene el defender al débil ante el acoso ilegítimo del poderoso. Pero ¿le quita toda legitimidad? Contestar que sí, que le quita toda legitimidad volviendo al acto ilegítimo, utilizando además palabras de enganche como ‘ardor guerrero’, nos coloca a toda la sociedad en la tesitura de una completa inanidad ante cualquier atropello presente y futuro. Insisto: a toda la sociedad, pues no sólo fueron los gobiernos los que se acomodaron a una situación que les aseguraba petróleo, gas y control geoestratégico, hemos sido todos los componentes de la sociedad los que hemos disfrutado de ese acomodo, y no sólo para con Libia, sino también con respecto a la práctica totalidad de sociedades subdesarrolladas, en vías de desarrollo o emergentes.
Igualmente cabe decir que la no extensión a otras latitudes de una respuesta de equivalente violencia contra los poderosos que someten a sus ciudadanos merma la legitimidad de la acción contra el gobierno de Libia, sí, pero debemos insistir que no del todo legítimo no es lo mismo que ilegítimo.
No es cínico apoyar una violencia no del todo legítima desde la comodidad de nuestra sala de estar. Al menos no lo es si parejo a ello reconocemos que nuestro apoyo no es sino el reflejo de nuestra debilidad y de los errores que la han provocado.
14 marzo 2011
El objeto de la psicología
Del homúnculo con voluntad propia ...
Hablamos del fantasma en la máquina cuando nos referimos a la teoría de la existencia de una especie de homúnculo con voluntad propia que maneja a una máquina, la cual responde, como su propio nombre indica, mecánicamente.
... a la persona con voluntad propia.
Hoy nadie con un mínimo grado de seriedad habla del fantasma (mente) en la máquina (cuerpo): "lo que llamamos mente no es otra cosa que el producto del funcionamiento de la actividad neuronal" (UOC, Psicología, Mòdul 2 - La construcció intersubjectiva del coneixement humà, página 18), o sea, producto del cerebro. La existencia de la mente la podemos considerar como una propiedad emergente de las reglas bioquímicas que rigen el cerebro.
De lo mecánico ...
Los actos de una persona son una mezcla a menudo inseparable de partes determinadas por leyes (parte involuntaria, sometida a leyes bioquímicas que no podemos evitar) y partes sometidas a nuestra voluntad intencional [1].
De la parte, podríamos decir, mecánica (la sometida a leyes bioquímicas ineludibles), quien tiene la última palabra, y no puede ser de otra manera, es la medicina en las ramas englobadas bajo los conceptos de psiquiatría biológica y neurología (no confundir con la neuro-psiquiatría, que esta es harina de otro costal). De esta parte mecánica no podemos decir que haya ningún otro sistema intencional fuera de nuestro sistema intencional consciente, bajo el peligro de recaer, si hablamos de un segundo sistema intencional -no mecánico- inconsciente, en la trampa del fantasma en la máquina .
... a lo intencional.
Ahora bien, en cuanto a la parte intencional, sólo sometida a nuestra voluntad (sea eso -la voluntad- lo que sea), la pregunta obvia es ¿hasta qué punto podemos teorizar leyes que expliquen la parte intencional sin caer en destruir este reino de la voluntad intencional, condición de posibilidad de ser libres? Viene a ser, de alguna manera, lo que expresa el aforismo de que donde hay explicación, no hay sentido; donde hay sentido, no cabe explicación.
[1] Entendemos que cuando hago un acto con el que no estoy de acuerdo, pero que lo hago por una imposición violenta (como ahora, porque me están apuntando con un arma letal), en un sentido fuerte, y pelo que hace a lo que aquí hablamos, es un acto voluntario ya que puedo decidir entre hacerlo y vivir o no hacerlo y morir. De hecho, en muchos casos las personas no hacen ciertas cosas y mueren en razón de su libertad de decisión.
06 marzo 2011
Visto y leído: Nit de Reis (Noche de Reyes) Shakespeare
http://www.teatrebcn.com/2010/04/13/nit_reis.html
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Love/in/Shakespeare/elpepiespcat/20100410elpcat_20/Tes
Opción 1: ir a las webs anteriores y mirar y leer lo que pone.
Opción 2 ...
No estamos ante un revisitación y ni mucho menos ante una tragedia, así que, ¡a disfrutar!
¿Ven los críticos la obra de forma esquizofrénica o bizca, con un ojo en el disfrute y otro en el análisis? Es posible disfrutar viendo y, al mismo tiempo, mirar qué y cómo se representa? Dicho en román paladino ¿se puede decir misa y tocar las campanas?
Yo, no. Así que entre la visión y la crítica tengo que pasar por una maduración que me aleje de la representación para mejor saborear como espectador y mejor interpretar como crítico, lo que hace que no pueda escribir (pero sí hablar) inmediatamente después de haber presenciado una obra.
Dos ideas sólo: una, como siempre, las mujeres del Shakespeare cómic son más inteligentes que los hombres (las del Lope y del Calderón cómico, también, como muestra, dos preciosos botones: "¿De cuándo acá nos vino?" Y " Manos blancas no ofenden"); dos, pocas veces una puesta en escena tan sobria (pero no barata) como la de "Nit de reis (Noche de reyes)" (poco más que arena y sillas de todo a 100) se impone tanto que llega a imprimir, como si fuera un actor más, no sólo contexto, sino contenido y significación a la obra.
Idea Uno. Bien. Pero lo contrario también. En la tragedias, no es que los hombres sean más inteligentes, es que son más burros y más sucios, de modo que como si un negativo fuera, las mujeres vuelven a salir mejor paradas: su pasividad suele ser un cierto freno a la hiperactividad de todo héroe trágico, y cuando son activas (Antígona sería el más preclaro de los ejemplos), lo son motivadas por la compasión... obviamente, fuera de las que se hominizan (que no humanizan) para disputar el honor de "a ver quién la tiene más larga", como Juana de Arco, que a espada larga no le ganaba nadie.
Pues eso, que las mujeres de "Nit de reis" saben lo que quieren, y las actrices, las tres (Olivia / Anna Ycobalzeta, Maria / Mercè Comes y Viola / Silvia Bel, por orden de menor a mayor calidad interpretativa), también. Curiosamente tanto los papeles como los actores que le dan la contra (Sebastián / Albert Ausellé y Orsino / Pep Planas) están por debajo: el del papel, es lo que hay (usease, lo que Shakespeare quiso ...), el de una actuación, especialmente la de Albert Ausellé, menos entregada, ya es pura responsabilidad de ellos ... claro que, no sólo son elegidos por la damas (sin tener opción a decir ni pío), sino que, si estuviéramos ante una tragedia, tienen todos los papeles para ser los héroes burros y brutos (igual interiormente lo creen, esto de que son los héroes, y por eso no acaban de encajar, ni el papel, ni el actor ...)
Ítem más: inconcebiblemente perfectos son tanto los personajes bufos como los actores que dan físico al carácter: como es imposible nombrarlos a todos al mismo tiempo, los llamaremos secuencialmente sin que el orden marque otra preferencias que la sola casualidad alfabética del personaje, recordamos a Festa, bufón de Olivia / Pep Anton Muñoz (últimamente, " La casa dels cors trencats (La casa de los corazones rotos)"), Malvolio, mayordomo de Olivia / Lluís Soler (últimamente " L'inspector (El inspector)") y el Señor Tobías Rot, tío de Olivia / Quimet Pla (al que no recuerdo haber visto pero que habrá que seguir la pista!). Todos ellos están sublimes, incluso están perfectamente a la altura de María / Mercè Comes y Viola / Silvia Bel ¡qué más se puede pedir en una comedia donde las mujeres mandan! Y siguiéndolos muy de cerca, aunque más payaso, que ya le va y le cuadra, el tierno Señor Andreu Galtalleu / Carlos Martínez (gran y entrañable y inescrupuloso payaso -también- en " L'inspector", de grato recuerdo en " El ventall de Lady Windermere (El abanico de Lady Windermere)", más dramático en " Tres versions de la vida (Tres versiones de la vida)" y más desapercibido en "Primera Plana").
¡Aún falta la playa!
Decíamos al inicio que "Pocas veces una puesta en escena tan sobria (pero no barata) como la de" Noche de reyes "(poco más que arena y sillas de todo a 100) se impone tanto que llega a imprimir, como si fuera un actor más, no sólo contexto, sino contenido y significación a la obra "
Los hermanos gemelos han sido arrojados a las arenas de una inhóspita playa por una tormenta feroz. La playa, pues, ya otorga una significación de desamparo y pérdida que, por su constancia en el escenario (la presencia de la arena), marca a fuego los caracteres que jugarán (in & on the beach) sus cartas. La falta de referencias espaciales que la amorfia de la arena conlleva, multiplicada por esta genial idea (reconozco que al principio me pareció sólo una ocurrencia) de forrar con espejos el fondo del escenario, expande este desamparo y pérdida al resto de caracteres de la obra, y eso se nota en la actuación de los personajes / actores: en más de un momento se les ve un poco perdidos casi buscando su ubicación en el escenario ¿un error? Más bien un efecto colateral encontrado, pero no buscado (estoy seguro, o creo), que otorga a la puesta en escena un algo diferente y eficaz: los personajes, perdidos en el argumento entre amores que confunden las dianas, están asimismo perdidos en un espacio sin referencias en que apoyarse. El final, de una eficacia impresionante: el desenlace dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio, congrega a todos los personajes en una piña como si entre ellos se ampararan mostrando, aún más, el desamparo que les rodea. Lo dicho, un acierto que es arte en estado puro: intuición que da en un blanco insospechado.
Cabe recordar que en el siglo XVII los escenarios en Inglaterra (en los primeros teatros estables) eran estrechos y largos, y los espacios de los palacios eran poco más que cámaras, por lo que no es descabellado pensar que los dramaturgos pensaran sus obras de alguna forma condicionadas por una realidad física, en el espacio escénico posible, lo que aún da más profundidad a la idea de la arena y los espejos.
Hay puertas, pero no es un vodevil.
Es teatro cómico de texto, pero no hay réplicas (por cierto, tres personajes se muestran suficientemente inteligentes como para entrar en el juego de réplicas de doble o triple sentido, frases de lectura cortesana, irónica o amorosa, casi siempre sensual... ¿Quiénes son? Seguramente lo habréis adivinado: los personajes inteligentes: Olivia, Viola -¡especialmente entre ellas!- y el bufón ¡elemental, querido Shakespeare, elemental!).
Hay amor sin despecho, pero parece una cacería donde quien se cree macho alfa cae de cuatro patas en la trampa.
Hay risas, que parecen blancas, pero, como La Codorniz, es un humor audaz para un espectador inteligente.
Hay teatro.
Orsino, duque de Iliria.......................Pep Planas
Sebastià, hermano gemelo de Viola....................... Albert Ausellé
Antoni, amigo de Sebastià....................... Isaac Alcayde
Un capitán de barco....................... Manel Sans
Senyor Tobies Rot, tío de Olívia.......................Quimet Pla
Senyor Andreu Galtalleu, amigo del Senyor Tobies.......................Carles Martínez
Malvòlio, mayordomo de Olívia....................... Lluís Soler
Fabià, caballero al servicio de Olívia....................... Xavier Boada
Feste, bufón de Olívia....................... Pep Anton Muñoz
Olívia, condesa....................... Anna Ycobalzeta
Viola, joven dama naufragada
i posteriormente disfrazada de Cesàrio.......................Sílvia Bel
Maria, criada de Olívia....................... Mercè Comes
Cúrio / Sacerdote / Oficial II.......................Joan Valentí
Oficial I....................... Manel Sans
Criado.......................Jordi Vidal
02 marzo 2011
Visto y leído: Ajamí
Al final no sabes si los directores (uno judío, Yaron Shani, otro palestino, Scandia Copti) te han llevado al huerto o, por el contrario, te han ayudado a "caer de la higuera".
No sabes si es un relato gomorrense o, por el contrario, es patricia-highsmithiense. Si es posmoderno al estilo de Pulp Fiction o visionariamente apocalíptico al estilo de Cidade de Deus.
No sabes si el hecho de que los actores fueran aficionados, al estilo del primer neorrealismo, da frescura (también en el sentido de utilizar la técnica pictórica del fresco) o permite esconder mejor la demagogia de un discurso dirigido (lo que se dice pedantmente producir diégesis: provocar la suspensión de la incredulidad en el viaje inmóvil que hacemos en la sala del cine o desde el salón de casa).
En todo caso, vale la pena esforzarse en hacer dos visionados, uno para la crítica (cinéfila) y otro para la crítica (socio-política).
El siguiente texto es una inseparable mezcla de las dos visiones críticas.
Dos tesis transitan por el argumento (no os preocupéis, no diré nada que pueda desvelarlo). La primera podría decir "en un ambiente de falta de libertad mandan más los malentendidos (a veces, intencionados) que la información veraz", la segunda, "la falta de libertad criminaliza, pero criminaliza a todos y pagan los más débiles sin importar a qué bando pertenezcan ".
Yaron Shani, " Quiero que la gente salga aturdida por mi filme": “Ahora mismo parece que vivimos una situación desesperada. Hoy en día, siendo realista, parece imposible encontrar una solución que funcione. Pero a la vez creo en el ser humano, he visto a judíos y musulmanes cambiar de opinión cuando conocían a sus "enemigos". Soy optimista, porque si no lo fuera... ¿qué haría aquí?”
Gomorra, Cidade de Deus... también Vals Im Bashir (Ari Folman, animación y cómic) o Persépolis (Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, autora del cómic).
Está bien, al comparar Ajami con estas películas (todas de inexcusable visionado) ya muestro lo que pienso: una muy, muy, pero que muy buena película, sino fuera porque...
A favor tiene que es un fresco de una parte muy concreta -y a la vez, representativa de la tragedia- de la sociedad israelí: la del barrio de Ajami, en la ciudad de Jaffa, un mundo mezclado, pero no mestizo, enquistado en la ciudad de Tel-Aviv. Un fresco hecho sin contemplaciones (¿pasará a ser un clásico la escena de la negociación entre beduinos y palestinos para poner precio a una venganza?), donde cada vez que el espectador quiere tomar partido, los directores le escamotean el sujeto social o político digno de ese tomar partido.
A favor tiene un pulso trágico, que no ves pero intuyes, que mantiene el argumento con un ritmo que no depende de la toma escénica o del lenguaje fílmico, sino de la tensión que sabes escondida bajo una capa de realidad por muy apaciguada que ésta pueda estar (re) presentada.
Como en toda tragedia, un cierto mecanicismo mueve a los personajes hacia un final inexorable, pero es un mecanicismo lleno de decisiones, y por eso no es determinista. Optar por hacer esto o lo otro mueve el centro de la responsabilidad desde un supuesto sujeto histórico colectivo a un concreto sujeto individual y historizado, de ahí que cada vez que nos dan ganas de tomar partido por compasión, no podemos hacerlo al no poder aceptar ciertas decisiones.
En contra, demasiado interés en no dejar ningún fleco sin explicación, y aquí cae en un problema: demasiada explicación provoca siempre un cierto determinismo, trampa en el que puede parecer que cae la línea argumental: la necesidad de decir el por qué de todo aleja esta película de Gomorra y le acerca a una policíaca: donde hay explicación, no hay sentido. Para ver un sentido, es necesario que no todo tenga explicación.
Con todo, repito, es una película imprescindible: nos quedamos con el fresco y no nos costará aceptar que, en situaciones límites, seguramente es cierto que todo tiene demasiada explicación y poco sentido . Si no, qué sentido tiene que sigan en guerra?
28 febrero 2011
Visto y leído. De la Dehesa y los impuestos reales.
Leído en Negocios, El País, 2011/02/27:
“Consideran como remuneración solamente los salarios en efectivo, cuando en realidad los trabajadores reciben otras compensaciones, como son las aportaciones a la Seguridad Social, a pensiones, a sanidad y pago de impuestos que suelen formar parte de la remuneración total. En la UE, el salario efectivo es sólo la mitad del total cuando se tienen en cuenta estos últimos”
Se trata de un texto de ¿izquierdas? ¿derechas? Si leemos el resto del artículo, no nos cabrá duda alguna: de derechas. Cosa que, por otra parte, ni nos debe asombrar ni nos debe ofender: De la Dehesa defiendo lo que defiende: asesor internacional (para España) del banco estadounidense Goldman Sachs, consejero independiente del Banco Santander, reciente vocal de Amadeus, además de puestos áulicos en la compañía de bancaseguros Aviva Corporación, en Campofrío (desde 1997) y en la farmacéutica Ely Lilly.
Pero por la boca muere el pez.
Lo que sí es sorprendente es que De la Dehesa no se dé cuenta de que, si aceptamos su tesis como verdadera –y que yo defiendo como cierta y necesaria para entender de qué va esto de la economía productiva– resulta que el mundo del trabajo aporta a las arcas del Estado más del 50% de sus rentas ¡Más del 50% de las rentas del trabajo devienen impuestos directos –con diferentes denominaciones, sí e incluso algunos de ellos terminalistas, pero impuestos directos al fin y al cabo!
Aún más. Con esta tesis –que vuelvo a decir, comparto plenamente y es una visión radical y revolucionaria de la estructura de rentas en una sociedad– es fácil ver que cuando las patronales reclaman que bajen las contribuciones, obviamente no lo hacen con vistas a mejorar los salarios de los trabajadores ¡qué va! Lo hacen para apropiarse privadamente de los recursos públicos, con el lógico impacto negativo directo en la capacidad por parte de la Administración de cumplir con su deber de protección del más débil. A menor contribución en las cotizaciones, mayor merma en los servicios.
Señores del gobierno: hagan caso a De la Dehesa y pónganse en la labor de equiparar las contribuciones de las rentas del capital a las contribuciones de las rentas del trabajo: 50% para para la sociedad, 50% para los intereses particulares. Sin miedo: lo dice De la Dehesa.
25 febrero 2011
Europa ante su contradicción
Nos quejamos de que Europa no hace esto..., no dice lo otro... olvidándonos de que Europa no es nada más que nosotros: los europeos.
Hablamos asombrados de la potencia de la web social, de su -si hacemos caso a los análisis: casi mecánica- capacidad para concitar las (buenas) voluntades de la gente... olvidándonos de que en Egipto la penetración de internet y de las redes sociales apenas si alcanza un 20% y un 5% respectivamente (y todavía menos en Libia), cuando en España esta situada por encima del 70% y del 55%.
¿Por qué los dirigentes, nuestros líderes democráticamente elegidos, van a mover un dedo si los ciudadanos, con todos los medios disponibles, incluidos los tecnológicos, y todas las libertades, incluidas las de manifestación, no lo hacemos?
¿Por qué no hay un grupo Facebook que llame a salir a la calle en apoyo pacífico al "dia de la ira"?
¿Por que IU / ICV-EU (no me atrevo a mencionar al PSOE, mas preocupado en no ofrecer flancos al PP que en defender derechos universales del ciudadano) no convocan manifestaciones en apoyo a los movimientos norteafricanos?
Las respuestas, o por lo menos, mis respuestas no son nada complacientes. Pero para que esta entrada no quede como cínica, no puedo por menos que descararme: viernes, 25 de marzo de 2011, 6 de la tarde, manifestación en apoyo pacífico al "dia de la ira". En todas las ciudades de Catalunya, de España, de Europa. En Barcelona, Aragó con Passeig de Gràcia ¿Qué organización política o ciudadana o web social tomará el testigo y solicitará el preceptivo permiso?
Que nadie dude de qué es lo que nos jugamos: el futuro de los que nos sucederán.
El jefe de todo esto
Son los excedentes...
En su libro Producción de mercancías por medio de mercancías, escrito en un lenguaje matemàtico asequible para cualquier bachiller (la mayor dificultad estriba en unas pocas ecuaciones lineales), el economista Piero Sraffa transmite en unas pocas páginas lo que -según entiendo- Claudi Pérez (Una de piratas, EL PAIS, 23/08/2010) afirma aún no haber encontrado en siglos de búsqueda en manuales de economía: aquel concepto que ‘soltado de refilón le alborota a uno la cabeza y alguna que otra víscera’.
Parafrasenado a Clinton, podríamos resumir a Piero Sraffa bajo el siguiente slogan “¡Son los excedentes, estúpido!”, y que me perdonen los biógrafos de Sraffa, pues sé de buen saber que éste nunca habría consentido salir de su pluma semejante exabrupto.
Expresémoslo de una manera digamos más académica, más acorde con el autor: r = (1-w)R, donde r representa la tasa del beneficio –o sea, las rentas- del capital, w la participación de los salarios en el excedente y R la tasa total de excedente del sistema productivo. Esta claro que si sube r, w baja ¿no? ¿Cabe decir más en menos, económicamente hablando? Quien quiera mirar, verá el fundamento de la lucha de clases, pero (he aquí el alborozante concepto soltado de refilón) no para apropiarse de los medios de producción, sino para apropiarse del excedente, que es lo que importa. Corolario: los impuestos progresivos sobre todo tipo de rentas son revolucionarios y de izquierdas.
10 agosto 2010
Los toros ¿Un derecho fundamental?
Traen a colación la conocida pregunta kantiana: ¿qué debo hacer? (con los animales): ellos afirman que los animales no tienen derechos, Adela Cortina sostiene “¿tienen derechos los animales? Sí, claro” (¿Tienen derechos los animales?, EL PAÍS, 29 de julio de 2010). Estando plenamente de acuerdo con el texto de Cortina, no tengo embargo en afirmar que los Sres. Cid, García y Calvo tiene razón: no hay derechos animales. Lo que sí hay son deberes humanos para con los animales. Lo que sí tenemos es la obligación de luchar para extender día a día el alcance de esos deberes: la caza del zorro o el fois gras (la alimentación forzada está prohibida en Israel y en varios países de la UE) son ejemplos de que el círculo de la moral no deja de ampliarse, convirtiendo mañana en inaceptable lo que ayer era tradición viva y hoy aún se ve como tolerable.
09 agosto 2010
Información asimétrica
“Silvio [Rodríguez cantautor] es un hombre político y lo lleva a mucha honra. Critica la reciente expulsión del Partido Comunista de Esteban Morales, prestigioso académico que denunció a los corruptos "en altas esferas de poder" que se "apalancan para cuando la revolución caiga". "Haberlo expulsado es una mierda. Significaría [¿sólo ‘significaría’? más bien debemos decir ‘significa’ o ‘envía el mensaje de’] que los militantes del partido se han de callar. Su carta de protesta la publiqué en mi blog", dice” "Deseo que pasen más cosas en Cuba" El País, 30/07/2010.
Se pregunta el Dr. Esteban Morales en su escrito “[dónde] está la verdadera fuerza contrarrevolucionaria en Cuba, que puede dar al traste con la Revolución”. Y el mismo se responde: “en altísimos cargos y con fuertes conexiones personales, internas y externas, generadas por decenas de años ocupando las mismas posiciones de poder.”
Como ocurre muchas veces, el análisis es diligente y certero. El problema viene en la tesis que deriva de dicho análisis, pues en ella no hay ni asomo de inquirir si no es el caso de que sea la propia concepción de la revolución (talvez de toda revolución, pero en particular de esta revolución –la post año 1959– con su vanguardia con “decenas de años ocupando las mismas posiciones de poder”, ocupación inherente al concepto que tienen tanto de ellos mismos como del pueblo cubano: ellos los más mejores; el pueblo cubano, buen chaval, pero debe ser guiado para que no se equivoque: obviamente, guiado por los más mejores...) la que contiene en su estructura la imposibilidad de evitar no ya la corrupción, pues esta es inherente al ser humano, sino su amparo por la falta de vías para su denuncia, pues como dice Silvio, ante una situación como esta “los militantes del partido se han de callar” o atenerse a las consecuencias.
En Cuba el PC no es una asociación donde si quieres estás y si no te das de baja, como el FC Barcelona, sino que por su alta capacidad de penetración en la vida política, económica y social, atenerse a las consecuencias es quedar desamparado política, económica y socialmente hablando: poca broma (sin ánimo de entrar en una polémica concreta, me cuesta identificarme con una explicación, que me parece que roza lo paranoico, que niega el pan y la sal al Dr. Esteban Morales advirtiendo de que su discurso puede ser de una doblez casi criminal; a pesar de que me cueste, no niego que en base a lo que ahora expondré –la información asimétrica y su implicación en la falta de moralidad pública–, tampoco tengo argumentos en contra de esa advertencia: es el problema, entre otros, de la falta de libertad)
Podemos afirmar que el Dr. Esteban Morales dispone de potentes herramientas investigadores y metodológicas para atisbar la realidad política en la que cualquier intelectual vive sumergido en la Cuba de los últimos 50 años. Suyas son esta palabras, producto de un –permítaseme el guiño: leniniano– riguroso análisis concreto de la realidad concreta “no pocos prefieren soslayar el tema [del racismo en la Cuba de hoy] antes de correr el riesgo que aun significaría abordarlo”, tema dado oficialmente por cancelado, por lo que el intelectual digno se ve “signado por la imposibilidad de poder hablar de un problema que oficialmente había sido considerado como resuelto”, afirmación, ésta, que impone grandes limitaciones al “alcance de lo que se plasmaba como resultado de las investigaciones realizadas”. Prosigue el Dr. Esteban Morales advirtiendo de que la “cuestión era muy seria, [puesto que] el contexto social y político producía un ambiente de verdadera represión moral y política, para los que hablaran del racismo y la discriminación racial, como fenómenos presentes en la sociedad cubana contemporánea.” (“Cuba: Ciencia y Racialidad 50 años después”, Dr. Esteban Morales).
Es difícil dibujar un panorama más negro para que la crítica honesta se desarrolle. Por el contrario, lo que ese “contexto social y político” producirá es el llamado problema del mercado con información asimétrica. Permitan un ejemplo para entender como funciona (mal) un contexto con información asimétrica (de la mano de Felix Ovejero, “¿Idiotas o ciudadanos?”).
Supongamos una sociedad donde la información fluye con garantías suficientes como para que los ciudadanos conozcan el estado real de las cosas del día a día. En esta sociedad nos podrán vender buena leche de vaca a 1,5 € el litro (precios en España) o un sucedáneo aguado a 0,15 €. Si el comprador sabe cuál es la buena leche y cuál la sucedánea, el mercado funcionará, puesto que el comprador valorará correctamente cada producto ofrecido. Ahora bien, si no existe esa capacidad de acceder a información correcta, el comprador dudará de la calidad del –de todo el– producto ofrecido en el mercado, por lo que no querrá pagar más allá de, pongamos, 0,50 €. Al no pagar ni de lejos lo necesario para asegurar la permanencia en el mercado del vendedor que ofrece calidad, resultará de ello que el producto de calidad será expulsado del mercado (por falta de demanda), reduciéndose la oferta al producto sin calidad, eso sí, pagado a mayor precio que el que sería razonable en el caso de existir información veraz y disponible: en una sociedad donde la información no circula con libertad, el vendedor de calidad no tendrá manera de transmitirnos su condición, por lo que el ciudadano no podrá distinguir lo honesto de lo fraudulento.
Como corolario, no sólo el honesto no podrá sobrevivir en una sociedad así, sino que la falta de información será un incentivo para mentir, al no poder distinguir la verdad de la mentira.
Esto es lo que ocurre en un mercado de bienes de consumo cuando falta la libertad de información, pero no es disímil de lo que puede ocurrir en el ámbito político: un “contexto social y político [que produzca] un ambiente de verdadera represión moral y política” en el que “que los militantes del partido [y los ciudadanos] se han de callar”, donde el esfuerzo de argumentar un discurso honesto (un producto de calidad) no puede distinguirse de la falacia de los idiotas (en su acepción griega: los que miran por sus intereses, contra los políticos: los que miran por el interés de la polis) no puede sino anular a los honestos y encumbrar a los fraudulentos.
¿Aún cabe seguir preguntándose por qué hay corrupción en la Administración Castrista?
Entre ciudadanos o idiotas no cabe duda alguna: ciudadanos.
Fernando Savater y los toros
En el primero, Rebelión en la granja, el filósofo Savater no trae a cuento vísceras ni visceralidades. Ni nos ofende con imágenes sangrientas ni se burla de los que así lo hacen. Tampoco argumenta falazmente desde la estética, ni confunde a ésta con la ética (defender al toreo desde el arte es como defender el asesinato para que la palabra asesino no se pierda para la literatura: bien sabe nuestro apreciado Savater que, desde por lo menos Aristóteles, nadie confunde la cualidad del arte con la cualidad de la realidad). Por el contrario, el autor nos muestra la zona gris donde la moral se mueve (en la que debe moverse: como costumbre nacida del compromiso que es) al mostrar la gradación que va desde el casi blanco de nuestra necesidad de alimentarnos al casi negro de matar a otros humanos para alimentarnos.
Pasaremos por alto la fina ironía, que de sutil casi, casi nos la podríamos creer, que destila la parte central de su último párrafo: sería un ‘pero’ poco sustantivo. Miremos, empero, otro momento de su discurso.
Aceptamos enteramente que es risible querer preguntar a un toro si desea ser asaeteado, y no por lo que pueda contestar, sino por que pueda (sin ‘lo’) contestar. Es tan risible como oponer a esa estúpida pregunta la no menos estúpida de ¿y qué dirá una merluza? Traigo esto a colación por aquello de que el lenguaje es lo que nos hace –o mejor, siguiendo la aguda conceptualización de Ronald Dowkins: ‘lo que permite interpretarnos’ como- humanos. Y por ello éticos, sujetos de los fines y no instrumentables. Una merluza es un instrumento para el hombre y para el atún., y a nadie se le ocurrirá pedir cuentas éticas a un atún (¡por dios! ¡no se les puede exigir deberes! ni derechos: son irresponsables). No es de extrañar, en cambio, que si se le exijan cuentas éticas al hombre: mata aquello que necesites para comer: nada menos, sí, pero nada más. Y cuando mates, que sea en las condiciones menos crueles que el estado del arte de la técnica te procure.
A cambio pido al filósofo Fernando Savater que acepte como metáfora que el ámbito de la moral, en tanto que compromiso, y aunque con altibajos, tropiezos y merodeos, es un círculo que no para de crecer. En el centro podemos ver la zona más blanca (aquello de que el hombre es un sujeto de los fines y no un medio) y a medida que nos alejamos asoman turbiedades que antaño fueron grises y hoy son casi blancas: el trato dado a los grandes primates, por ejemplo. O la pelea de gallos. O la de perros.
Mañana, le digo al querido filósofo, el gris claro abarcará a todos los cordados. Que no lo dude. Así que, tal y como dice, en el debate actual ha de quedar claro que el tema es éste: hacer avanzar el círculo de la moral ¿Qué la política no es la herramienta? Es suficiente que ante el común de los mortales la religión se haya apropiado –para mal, según mi opinión– de las palabras moral y ética, pero ello no es óbice para que la interpretación de la moral y la ética sea eludida en el foro público, y ésta, hoy por hoy, también debe ocurrir en sede parlamentaria: foro público por excelencia, sea éste local, autonómico o central.
Entre otras fuentes, me alimento con proteína de procedencia animal, y también de origen vegetal. Estoy por la abolición del toreo ¿Antitaurino? No lo sé. No sé si soy “antitaurino”, en todo caso no tengo por qué aprobar un proceso por el cual obtengo placer del proceso en sí, y no del resultado –y ésta diferencia no es baladí– a no ser que el proceso en sí merezca ser aprobado. No cazo para comer, ni lo apruebo en nuestra sociedad occidental; pero ni me planteo que cacen los que lo necesitan para comer: la ética y la utilidad no deben ir de la mano, o correremos el peligro de caer en el utilitarismo. No cazo porque, no teniendo por qué aprobar un proceso por el cual, etc., etc., etc., el proceso de matar por deporte me parece indigno de una sociedad cuya madurez le permite (sobre)vivir sin cazar. Y el toreo es matar por deporte, y aún peor, por espectáculo. La contradicción salta a la vista: para alimentarme de proteínas de seres cordados, primero debo matarlos... podría no matarlos, pero ¡aún sería más repugnante!, así que ¿cómo defender lo uno sin dar argumentos a lo otro? La contradicción está en la postura maximalista del que, para defender la corrida de toros, niega uno ofreciendo cien: si estáis contra la corrida porque se mata al toro para beneficio de unos pocos ¿por qué no estáis contra toda acción que mate a un ser para beneficio de unos pocos? Si me niegas uno, les contesto, por qué me ofreces cien.
Ahora el segundo artículo, Vuelve el Santo Oficio.
El hecho de que El País albergue a dos plumas de alto nivel, como son la filósofa Adela Cortina y el no menos filósofo Fernando Savater, nos depara la agradable casualidad de poder leer al alimón dos columnas que, de alguna manera, versan sobre la kantiana pregunta ¿qué debo hacer? (con los animales): él afirma “no hay `derechos animales’”, ella sostiene “¿tienen derechos los animales? Sí, claro” (“¿Tienen derechos los animales?”).
Estoy plenamente de acuerdo con el texto de Cortina, pero Savater tiene razón: no hay derechos animales. Lo que sí hay son deberes humanos para con los animales. Cosa ésta, los deberes, que Savater hábilmente escamotea bajo, en este caso, nada más que pura retórica de artificio. Me explicaré afirmando, previamente y como nota al margen, que el nivel de autoexigencia ética de Savater en el campo político, y su valiente posicionamiento ante la locura de ETA y ante ciertas tibiedades de demasiados políticos, no sólo me parece digna de encomio, sino que la suscribo en su práctica totalidad. Pero volvamos al tema que nos ocupa.
Con las comparaciones que pone Savater, y a ellas me remito, ya que si las propone es porque no debe tener mejores, quiere argumentar su posición induciendo una conclusión a través de una analogía: si A es como B, lo que podamos decir de A lo deberemos decir de B. Pero ni existe analogía entre la forma de vestir (ni en su juicio, que será estético) y la muerte de un animal (juicio ético), ni es análogo el determinar qué espectáculo es o no digno de ver (otro juicio estético) con determinar si sobre la muerte de un animal puede o no montarse un espectáculo (puro juicio ético).
Y aunque parezca difusa la frontera entre lo estético y lo ético, por aquello del subjetivismo inherente a los dos juicios, no es de recibo que la manifiesta altura de pensamiento de Savater, una y otra vez declaradamente nada relativista, se nuble hasta confundir pasión (estética) con razón (ética): no se trata de salvar a los ciudadanos del infierno cristiano, metafísico y necesariamente postmortem, se trata de salvar a los toros de un infierno real y agónico.
01 marzo 2010
Aforismos sobre estética y sobre ética
El artista crea sin saber ni el qué ni el por qué. Si lo que crea es bueno, será un artista; si no, no será un artista.
Y si no crea, tampoco será un artista. A lo sumo, un taumaturgo.
Y si sabe el qué, será, como mucho, un artesano.
Y si sabe el por qué, será nada más que un panfletario.
En los tiempos del franquismo más gris, el gran José María Valverde dijo: "Nulla estetica sine etica. Ergo apaga y vámonos".
La estética és, por definición, a posteriori (una posterioridad anterior), la ética es a priori (una anterioridad posterior). Paradoja: las dos son producto de la reflexión.
La estética no requiere de lenguaje, es el lenguaje.
No hay posibilidad de ética sin lenguaje.
Estética a posteriori, pero contenida en la obra de arte (¡si es arte!) como aquel lenguaje necesario que permite articular el sentido de la obra. Lenguaje que se muestra en permanente construcción, que desvela mundos imprevistos, a los que ni siquiera el artista tenía acceso antes de la obra.
Ética a priori, pero solo exigible tras la aparición del lenguaje: la bondad de una acción sólo se desvela si alcanzamos a verbalizarla. Sólo cuando podemos construir un discurso sobre la acción, con un lenguaje predicativo que limita el mundo, tiene razón de ser hablar de ética.
La estética va directa a la emoción. La ética exige que participe la razón.
La razón anihila la estética. La emoción nubla la ética.
La estética crea lenguaje.
El lenguaje crea ética.
Nulla estetica sine etica.
07 enero 2009
500, no; 1, tampoco.
¿Por qué nos enfurecen estos 500? Si como hemos señalado fuera la cantidad y no la calidad el gatillo de la manifestación de nuestra consternación, estaríamos obligados a advertir que es un juicio estético, y no un juicio ético, lo que encubre y motiva esa respuesta: transigimos con uno, pero la visión de 500 nos revuelve las tripas. Ya ni planteamos, por infame e inicuo, aquello que también pudiera ser, pero que debemos aventarlo para exorcizarlo: que el uno es de los otros, mientras que los quinientos son de los nuestros.
Uno de los mayores avances de nuestra Justicia Ilustrada, sino el que más, se corresponde tanto con la exclusión de juicios penales colectivos o indiscriminados como con el garantismo inherente a la contradicción exigida en un juicio. Los quinientos asesinados lo han sido en tanto que ajusticiados de forma colectiva e indiscriminada: encontrados culpables de crimen colectivo, y sin entrar en la calidad del juicio sumarísimo –no contradictorio– que se les ha aplicado, son inmolados a hierro y fuego en el banal altar de la Nación (israelí, en este caso).
Ninguna diferencia es posible encontrar, ni en la forma ni en el fondo, con el ajusticiamiento (asesinato) de uno bajo el hierro y el fuego de un cohete made in Gaza: otro más inmolado a hierro y fuego en el banal altar de la Nación (palestina, ahora). Ninguna, excepto la cantidad, que ya hemos visto qué oculta. Ninguna, fuera de creernos cargados de razón para exigirles a los nuestros (supuestos demócratas ilustrados: ellos y nosotros) que cumplan con los ilustrados Derechos Universales. Pero ¿por qué a los otros no se les puede –o debe– exigir ese cumplimiento? Racismo perverso, doblemente perverso, es éste, pues no sólo nos autosituamos entre los buenos, moralmente hablando, sino que dejamos por imposible a los otros: no exigirles el buen hacer es no reconocerles capacidad de poder obrar con bondad.
Las causas: esas extrañas razones que de todo dan razón. Si B ocurre después de A, entonces A es la causa de B. Si tiran cohetes, entonces los arrasamos; si nos aíslan, entonces les tiramos cohetes. Falacia sobre falacia. Aceptar la existencia de un mecanismo que de forma necesaria e ineluctable transmite sentido entre las proposiciones de cualquiera de las dos implicaciones intimidatorias es no ver la trampa en que cae quien amenaza. Aún más, es no ver cuál es la verdadera amenaza; y al dimitir de descubrir la trampa y la amenaza real, renunciamos a cualquier posibilidad de crítica racional.
Ya otros analistas y politólogos han determinado argumentadamente cuán intrincadas están las acciones y reacciones (que no causas y efectos en su sentido fuerte) de las partes contrincantes, por lo que no abundaremos en ello. Deberíamos obligarnos, en cambio, a una suspensión del juicio (en el sentido de suspender la voluntad o el propio deseo), de tal manera que lo obvio no colapse nuestro sentido. Una suspensión que nos permita descubrir la amenaza que da sustancia ontológica al ser de cada contrincante, y así, siguiendo a Rafael Sánchez Ferlosio, hacerle ver hasta qué punto al amenazar al otro no sólo ha renunciado a su libertad de elección –pues enuncia su apuesta de tal forma que ni tan sólo él podrá apelar–, sino que (y aquí está la siniestra trampa) ha puesto su destino en manos de su contrincante.
Nada descubriremos al indicar cuáles son esas amenazas conformantes, pues en los dos casos son una y la misma: la destrucción del otro en tanto que pueblo. Mientras no se desactive esa amenaza ("desaparece como pueblo o te destruyo"), remover las ulteriores amenazas (que no son sino fideicomisas de la principal y siempre contingentes) devendrá un trabajo sisífico: seguramente necesario, pero extenuante y sin final.
(07/01/09)
04 diciembre 2008
Tapadas, y no por la religión
11 noviembre 2008
Paraiso ¿perdido?
Ojalá. Pero no. El próximo 15-N se reunirán el G-20+1, y será, según las voces más enfáticas, para refundar el capitalismo. Otras voces más críticas y pragmáticas se han levantado para atemperar los ánimos y aconsejar a los ciudadanos una prudente distancia de cualquier esperanza irreal. En todas esas palabras –si cabe, incluso más en las críticas– he echado en falta algo. Los líderes del G-20+1 han sido fríos (cuando no mudos) sobre un concepto que, al menos, nos suena a todos los mortales y que hubiéramos agradecido mucho (a la vez que habría marcado un hito de confianza) su inclusión en los discursos saca-pecho de nuestros líderes: los paraísos fiscales. Quiero decir: su exclusión del nuevo paradigma financiero que dicen querer levantar. Si ustedes, usuarios de www.elpais.com, buscan "paraísos fiscales" en el último año, sólo encontrarán una voz de renombre (Vidal-Beneyto, Bomberos pirómanos, 11-10-08) que aboga directamente por su clausura. Muy lejos –en cuanto a exigencia– encontrarán a París y Berlín que sólo piden "estrecharles un poco más el cerco". Y aún más grave es que nadie, pero nadie: ni líderes ni críticos (otra vez con la generosa excepción de Vidal-Beneyto, ibídem), haya hablado de la tasa Tobin (por James Tobin, Nobel de Economía 1981): un humilde 0,5% sobre las transacciones financieras internacionales.
A las numerosas y bien argumentadas firmas que desde una izquierda socialdemócrata han criticado el discurso de refundación, les critico, a su vez, que no hayan enarbolado con firmeza estas dos banderas: la tasa Tobin y la ilegalización de los paraísos fiscales ¿Estarían ahora dispuestos a plantearlo? A los líderes, y sobre todo al nuestro, les pido que no corran sólo a hacerse la foto, que valoren esos dos objetivos, pues aunque parezcan humildes comparados con la prosopopeya de un discurso sobre la refundación del capitalismo, ya sabrán por lo mucho que otros callan lo importantes que son ¿Se avendrán a la humildad del trabajo artesano bien facturado? Ojalá. Ojalá.
11/11/2008
27 abril 2008
O como los ciudadanos meten en vereda a los políticos demagógicos.
(26/04/08)
21 abril 2008
la PAC y los narcos
Intentar enlazar la PAC (política agrícola común de la UE) con los narcos puede parecer una boutade o, cuanto menos, puede verse como un doble salto mortal sin red... pero les pido un poco de paciencia.
Alrededor del 40% del presupuesto de la Unión Europea va destinado a la PAC, es decir: a la subvención pura, dura y directa de la agricultura europea (EE.UU. actúa de forma similar para con sus agricultores, no lo olvidemos ni lo obviemos: son, también, una parte importante del problema que deseo exponer). Esta PAC, estas subvenciones, permiten al Primer Mundo colocar (usualmente vendiendo, en ocasiones dando: una caridad que ataca al tejido agrícola) en el resto del mundo productos agrícolas por debajo del coste... pero no ya por debajo de nuestro coste, sino por debajo de su coste ¿Ven ya adónde quiero ir a parar?
¿Cómo vamos a pedir a los agricultores del Tercer Mundo que cambien sus plantaciones dedicadas a las drogas por la de otros productos si les estamos inundando con nuestros productos subvencionados, con nuestro dumping en forma de PAC? ¿Cómo van a madurar un tejido agrícola si les sale más barato comprar que producir? ¿De dónde van a obtener el dinero para comprar, si no les dejamos producir? Y esta última pregunta nos remite a la primera en un infernal círculo vicioso que se alimenta sin cesar.
Y no menor causa son los aranceles y los agrocombustibles. Con ellos, llueve sobre mojado. Los aranceles, que actúan como verdaderos impuestos a la producción, detraen un dinero que debería ser abonado al agricultor pobre, convirtiéndolo en un dinero del que podemos rastrear su participación —aunque no sea una tasa finalista— en la PAC. Los agrocombustibles desestructuran el poco tejido agrícola existente, obligando a las comunidades sobre las que recae este equívoco maná a depender aún más de los productos ajenos, a alejarse aún más de la posibilidad del autoabastecimiento.
No existirá posibilidad de erradicación de la narcoagricultura en tanto la PAC (y su equivalente norteamericano) favorezca el dumping, en tanto los aranceles graven la producción de los agricultores pobres y en tanto los agrocombustibles debiliten aún más los frágiles tejidos agrícolas del Tercer Mundo.Como pueden ver, nuestros impuestos acaban financiando el narcotráfico, aunque sea a través de unos involuntarios, por ocultos, vasos comunicantes. Ya no están ocultos. Ya no son involuntarios.
(21/04/08)
16 marzo 2008
La abstención vasca
El magistrado emérito Martín Pallín nos somete a consideración una cuestión poco tenida en cuenta, a mi parecer, en el análisis de la abstención vasca: el deber de no exigencia de heroicidad a los no nacionalistas que viven en el País Vasco, su derecho a no manifestarse por temor a ser asesinados. A no significarse, bajo pena de quedar marcados.
La (mal) llamada izquierda abertzale quiere que toda la abstención sea abonada a su cuenta. Pues no, señores, no. Aunque los estudios empíricos de la abstención la enmarquen en el seguidismo del entorno etarra, parte importante de esta abstención puede ser cargada a la (mal) llamada izquierda abertzale. O tiene que ser cargada: hasta aquí tenemos que exigir el derecho a no significarse: el derecho de los no nacionalistas a no explicar el por qué de su abstención.
No niego con esto que los que siguen a la (mal) llamada izquierda abertzale sean una parte significativa de la abstención, sino que el diferencial con la resta de España tiene que tener en cuenta también (y también significativamente) el miedo a ser marcado por un círculo cruzado. A ser marcado por los colaboradores de los asesinos etarras.
Saludos.
Postdata: la cita, tan bien traída por el Sr. Martín Pallín, no es de Bertolt Brecht, corresponde al poeta y pastor luterano alemán Martin Niemoller.
(15/03/08)
25 febrero 2008
La Cuba china
Volvió el chino
(¿es que se fue?)
Con la vieja guardia
Con el rostro cansino.
Vuelve, impaciente,
Con su verde oliva y
Su estrella luciente.
Cincuenta años
No son nada,
Dice el bolero.
Y dentro de cien años,
Todos calvos,
Contesta el campesino.
¿Chino impaciente?
Mantendrá el poder,
Sí,
Pero perdió la autoridad.
Sennet y Cuba.
El capitalismo impaciente tiene, como una de sus peores claves, la separación consciente de poder y autoridad. Los capitalistas sennetianos ejercen un poder central omnímodo, pero no tienen ningún tipo de autoridad moral (hecho éste que los emopuja a un claro autoritarismo social).
De Cuba, de la que no diré que es socialismo real ¿pero quizás si comunismo impaciente?, también podríamos decir que quién retiene el poder (y decirlo así ya es un claro posicionamiento por parte mía) tiene el poder, pero no la autoridad, realidad ¿consciente o inconsciente? que también lleva al desarrollo de un claro autoritarismo político (¿totalitario?).
Está claro que las soluciones para una empresa capitalista impaciente y para un estado autoritario no tienen nada en común, pero...
Pero la salida china de derivar la economía desde el comunismo impaciente al capitalismo impaciente, sin solución de continuidad, no es sino eso: ejercer el poder sin autoridad, pero con nuevas herramientas: las económicas.
Volvemos a Cuba. ¿Alternativas? La utopía de que “todo el mundo en Cuba se bueno y revolucionario” y mañana ponemos en marcha una democracia, con partidos y todo esto, y pasado mañana atamos los perros con longanizas sólo ofrece una salida: la implantación de una mafia política y económica que con mucha suerte, y con mucho tiempo, desembocará en una democracia poliárquica formal. Con mucha suerte y con mucho, mucho tiempo, y mientras tanto toca padecer por un (siempre y por siempre) futuro mejor.
¿No hay alternativas? No, sino asumimos hasta qué punto la simbología se inherente y consubstancial al hombre. De hecho, la simbología se ontológica.
“¡Son los excedents, estúpido!”
Si bien no cae de pleno en esta discusión, si que hace falta adelantar como hipótesis que ninguna apropiación es real, excepto la que comporta la destrucción de lo apropiado.
Toda apropiación no destructiva, según esta hipótesis, es simbólica y basada en un convenio consensuado: un papel (¡y ya sabemos que el papel lo soporta todo!) dice que soy propietario de esto. Pero un tercero, mejor armado que yo, me lo puede robar sin más.
Ahora bien, si es simbólica, y lo sé, por qué me tengo que obcecar en luchar por la apropiación de los bienes de producción? Lo que me debería interesar es apropiarme del excedente consumible, y dejar que los que disfrutan de las apropiaciones simbólicas... continúen disfrutando ¡simbólicamente!
Y aquí si que hay un convergencia entre una posible alternativa al capitalismo sennetiano y como salir del comunismo impaciente.
La justicia social rawliana.
Una inteligente mezcla de gestión (iniciativa) privada, control (auditoría) público y voluntad política nos colocaría en el punto más alto (el de menos diferencia) en la famosa curva que da sentido a la justicia distributiva (RAWLS, J. (1986): Justicia como Equidad, pág. 58 a 90), que si bien no es “de cada uno según sus posibilidades, a cada uno según sus necesidades”, si permite conjugar eficiencia social con eficacia económica. Que la gestión (iniciativa) privada se convierta en apropiación capitalista (simbólica, según la hipótesis) o apropiación en cuanto que gestor (y en este caso, simbólica, pero no menos creíble y sugerente), tiene una importancia relativa (un ejemplo a trabajar: las mutuas de accidente de trabajo en España), puesto que lo que de verdad cuenta es la apropiació “destructiva” (y por esto, real) del excedente. Y aquí, en este último punto, es donde interviene la voluntad política.
Cuba y Touraine.
Touraine reclama voluntad política para doblegar al capitalismo impaciente. Y esta es la oportunidad que tiene Cuba. La alternativa pasa para ceder el poder y ganar la autoridad. Una vez ya sabemos que puede existir el poder sin autoridad, ya no tenemos derecho a llorar por los viejos buenos tiempos donde poder y autoridad iban de la mano (el capitalismo renano o social: la burocracia integradora). Cada vez que un horizonte cae bajo el martillo diapasón de Nietzsche, ya no hay posibilidad de volverlo a levantar.
Si el gobierno cubano se mantiene en el poder sin autoridad, no tendrá ningún futuro fuera de derivar hacia peores teatros. Construir unas herramientas de control (auditoría económica, que no social ni política) que le permitan ejercer la autoridad y devolver el poder (la gestión, la iniciativa privada) a la sociedad (y esto quiere decir tener voluntad política, y esta sí la pueden ejercer) es la única alternativa con una cierta (pero pequeña) oportunidad. Es, como dicen los filósofos, la condición de posibilidad de un futuro mejor... ni más ni menos que la condición de posibilidad. Por qué digo pequeña? Porque en la mar, donde con cada decisión te juegas la vida, hay un proverbio: si piensas que tendrías que hacer algo, ya has hecho tarde!
Igualmente, la única alternativa al capitalismo impaciente no radica en volver al capitalismo social o renano, puesto que este mundo ha desaparecido para no volver nunca más. La condición de posibilidad de un futuro menos duro está en ejercer una legítima (y legal) autoridad política mediante el control (auditoría) público, dejando el poder (iniciativa) a la sociedad. En palabras de Rafael Sánchez Ferlosio, hace falta un cierto margen de impunidad por no caer en un totalitarismo impune.
(21/02/08)
19 febrero 2008
El precio
Más de un cuarto de millón de muertos (250.000 personas muertas: millones de familias hundidas de por vida en la tragedia). Más de un millón de refugiados, expulsados y deportados (1.000.000 de bosnios, croatas, kosovares, macedonios, montenegrinos y serbios: otros varios millones de familias hundidas de por vida en el horror). Más de quince años de guerras (15 años: 5 veces la duración de nuestra Guerra in-Civil).
Éste es –ha sido– el precio.
Ningún nacionalista puede obviar estos datos (para disponer de ellos se precisa menos de quince minutos en la red), así que aquellos de nuestros políticos nacionalistas que se lanzan a equívocas comparaciones –y que, bajo mi particular criterio, rozan más lo criminal que cualquier negacionismo del holocausto judio– o arteros aprovechamientos solo pueden pertenecer a dos categorías: o son ineptos, y por ello deberían dimitir de sus cargos, o son idioti –en su etimología griega: los que miran por sus propios intereses, en contraposición a los politei: los que miran por el interés de la sociedad– y por ello los deberíamos dimitir.
Bueno, también hay una tercera categoría, la de los nacionalistas españoles: los que medio callan a la espera de que su calculada –y vergonzante– ambigüedad les sirva para erosionar al PSOE.
(19/02/08)
29 enero 2008
Sayed Parwez Kambakhsh
Sayed Perwiz Kambakhsh (Sayed Parwez Kambakhsh) fue detenido el 27 de octubre de 2007, por “blasfemia y difusión de manifestaciones difamatorias en contra del Islam”, en la región de Balkh (Norte). Por las repetidas presiones del Consejo de los Mollahs, y de las autoridades locales, el joven periodista de 23 años fue condenado a la pena de muerte el 22 de enero de 2008, como resultado de un juicio a puerta cerrada y sin abogado, en la sala primera de un tribunal de Mazar-i-Charif.
Sayed Perwiz Kambakhsh (Sayed Parwez Kambakhsh) es estudiante de periodismo en la Universidad de Balkh y reportero del periódico Jahan-e-Naw (“El Nuevo Mundo”). Inculpado de haber “servido de vehículo a manifestaciones difamatorias”, había tomado de un sitio de Internet iraní algunos artículos que reproducían las suras del Corán relativas a las mujeres; un controvertido documento del que se ha demostrado que no es el autor . El presidente de la Asociación de Periodistas Independientes de Afganistán (AIJA), Rahimullah Samandar, asegura que el encarcelamiento y la condena del joven reportero están relacionados con “unos artículos críticos” escritos por su hermano, el también periodista Sayed Yaqub Ibrahimi, sobre las autoridades de la región de Balkh. El hermano ha denunciado que se trata de una sentencia “injusta”, y pide el apoyo de la comunidad internacional, para salvarle.
Aquí encontraréis la siguiente carta para ser firmada:
"Señor Embajador de Afganistán,
Me permito llamar su atención sobre el caso de Sayed Perwiz Kambakhsh, detenido el 27 de octubre de 2007 y condenado a muerte el 22 de enero de 2008. Por lo que sabemos, ese estudiante y periodista no ha hecho otra cosa que consultar y poseer un documento, procedente de Internet, en conformidad con la libertad de expresión gaantizada por la Constitución afgana.
Por otra parte, y violando los principios de esa misma Constitución, al joven reportero le han juzgado sin que se encontrara en condiciones de defenderse jurídicamente. Ante la urgencia de la situación le pido que intervenga con su gobierno, a fin de conseguir que se anule la condena a muerte, se dejen sin efecto todos los cargos que pesan sobre él y le pongan en libertad.
Le ruego, Señor Embajador, acepte la expresión de mi mayor consideración."
