07 enero 2009
500, no; 1, tampoco.
¿Por qué nos enfurecen estos 500? Si como hemos señalado fuera la cantidad y no la calidad el gatillo de la manifestación de nuestra consternación, estaríamos obligados a advertir que es un juicio estético, y no un juicio ético, lo que encubre y motiva esa respuesta: transigimos con uno, pero la visión de 500 nos revuelve las tripas. Ya ni planteamos, por infame e inicuo, aquello que también pudiera ser, pero que debemos aventarlo para exorcizarlo: que el uno es de los otros, mientras que los quinientos son de los nuestros.
Uno de los mayores avances de nuestra Justicia Ilustrada, sino el que más, se corresponde tanto con la exclusión de juicios penales colectivos o indiscriminados como con el garantismo inherente a la contradicción exigida en un juicio. Los quinientos asesinados lo han sido en tanto que ajusticiados de forma colectiva e indiscriminada: encontrados culpables de crimen colectivo, y sin entrar en la calidad del juicio sumarísimo –no contradictorio– que se les ha aplicado, son inmolados a hierro y fuego en el banal altar de la Nación (israelí, en este caso).
Ninguna diferencia es posible encontrar, ni en la forma ni en el fondo, con el ajusticiamiento (asesinato) de uno bajo el hierro y el fuego de un cohete made in Gaza: otro más inmolado a hierro y fuego en el banal altar de la Nación (palestina, ahora). Ninguna, excepto la cantidad, que ya hemos visto qué oculta. Ninguna, fuera de creernos cargados de razón para exigirles a los nuestros (supuestos demócratas ilustrados: ellos y nosotros) que cumplan con los ilustrados Derechos Universales. Pero ¿por qué a los otros no se les puede –o debe– exigir ese cumplimiento? Racismo perverso, doblemente perverso, es éste, pues no sólo nos autosituamos entre los buenos, moralmente hablando, sino que dejamos por imposible a los otros: no exigirles el buen hacer es no reconocerles capacidad de poder obrar con bondad.
Las causas: esas extrañas razones que de todo dan razón. Si B ocurre después de A, entonces A es la causa de B. Si tiran cohetes, entonces los arrasamos; si nos aíslan, entonces les tiramos cohetes. Falacia sobre falacia. Aceptar la existencia de un mecanismo que de forma necesaria e ineluctable transmite sentido entre las proposiciones de cualquiera de las dos implicaciones intimidatorias es no ver la trampa en que cae quien amenaza. Aún más, es no ver cuál es la verdadera amenaza; y al dimitir de descubrir la trampa y la amenaza real, renunciamos a cualquier posibilidad de crítica racional.
Ya otros analistas y politólogos han determinado argumentadamente cuán intrincadas están las acciones y reacciones (que no causas y efectos en su sentido fuerte) de las partes contrincantes, por lo que no abundaremos en ello. Deberíamos obligarnos, en cambio, a una suspensión del juicio (en el sentido de suspender la voluntad o el propio deseo), de tal manera que lo obvio no colapse nuestro sentido. Una suspensión que nos permita descubrir la amenaza que da sustancia ontológica al ser de cada contrincante, y así, siguiendo a Rafael Sánchez Ferlosio, hacerle ver hasta qué punto al amenazar al otro no sólo ha renunciado a su libertad de elección –pues enuncia su apuesta de tal forma que ni tan sólo él podrá apelar–, sino que (y aquí está la siniestra trampa) ha puesto su destino en manos de su contrincante.
Nada descubriremos al indicar cuáles son esas amenazas conformantes, pues en los dos casos son una y la misma: la destrucción del otro en tanto que pueblo. Mientras no se desactive esa amenaza ("desaparece como pueblo o te destruyo"), remover las ulteriores amenazas (que no son sino fideicomisas de la principal y siempre contingentes) devendrá un trabajo sisífico: seguramente necesario, pero extenuante y sin final.
(07/01/09)
04 diciembre 2008
Tapadas, y no por la religión
11 noviembre 2008
Paraiso ¿perdido?
Ojalá. Pero no. El próximo 15-N se reunirán el G-20+1, y será, según las voces más enfáticas, para refundar el capitalismo. Otras voces más críticas y pragmáticas se han levantado para atemperar los ánimos y aconsejar a los ciudadanos una prudente distancia de cualquier esperanza irreal. En todas esas palabras –si cabe, incluso más en las críticas– he echado en falta algo. Los líderes del G-20+1 han sido fríos (cuando no mudos) sobre un concepto que, al menos, nos suena a todos los mortales y que hubiéramos agradecido mucho (a la vez que habría marcado un hito de confianza) su inclusión en los discursos saca-pecho de nuestros líderes: los paraísos fiscales. Quiero decir: su exclusión del nuevo paradigma financiero que dicen querer levantar. Si ustedes, usuarios de www.elpais.com, buscan "paraísos fiscales" en el último año, sólo encontrarán una voz de renombre (Vidal-Beneyto, Bomberos pirómanos, 11-10-08) que aboga directamente por su clausura. Muy lejos –en cuanto a exigencia– encontrarán a París y Berlín que sólo piden "estrecharles un poco más el cerco". Y aún más grave es que nadie, pero nadie: ni líderes ni críticos (otra vez con la generosa excepción de Vidal-Beneyto, ibídem), haya hablado de la tasa Tobin (por James Tobin, Nobel de Economía 1981): un humilde 0,5% sobre las transacciones financieras internacionales.
A las numerosas y bien argumentadas firmas que desde una izquierda socialdemócrata han criticado el discurso de refundación, les critico, a su vez, que no hayan enarbolado con firmeza estas dos banderas: la tasa Tobin y la ilegalización de los paraísos fiscales ¿Estarían ahora dispuestos a plantearlo? A los líderes, y sobre todo al nuestro, les pido que no corran sólo a hacerse la foto, que valoren esos dos objetivos, pues aunque parezcan humildes comparados con la prosopopeya de un discurso sobre la refundación del capitalismo, ya sabrán por lo mucho que otros callan lo importantes que son ¿Se avendrán a la humildad del trabajo artesano bien facturado? Ojalá. Ojalá.
11/11/2008
27 abril 2008
O como los ciudadanos meten en vereda a los políticos demagógicos.
(26/04/08)
21 abril 2008
la PAC y los narcos
Intentar enlazar la PAC (política agrícola común de la UE) con los narcos puede parecer una boutade o, cuanto menos, puede verse como un doble salto mortal sin red... pero les pido un poco de paciencia.
Alrededor del 40% del presupuesto de la Unión Europea va destinado a la PAC, es decir: a la subvención pura, dura y directa de la agricultura europea (EE.UU. actúa de forma similar para con sus agricultores, no lo olvidemos ni lo obviemos: son, también, una parte importante del problema que deseo exponer). Esta PAC, estas subvenciones, permiten al Primer Mundo colocar (usualmente vendiendo, en ocasiones dando: una caridad que ataca al tejido agrícola) en el resto del mundo productos agrícolas por debajo del coste... pero no ya por debajo de nuestro coste, sino por debajo de su coste ¿Ven ya adónde quiero ir a parar?
¿Cómo vamos a pedir a los agricultores del Tercer Mundo que cambien sus plantaciones dedicadas a las drogas por la de otros productos si les estamos inundando con nuestros productos subvencionados, con nuestro dumping en forma de PAC? ¿Cómo van a madurar un tejido agrícola si les sale más barato comprar que producir? ¿De dónde van a obtener el dinero para comprar, si no les dejamos producir? Y esta última pregunta nos remite a la primera en un infernal círculo vicioso que se alimenta sin cesar.
Y no menor causa son los aranceles y los agrocombustibles. Con ellos, llueve sobre mojado. Los aranceles, que actúan como verdaderos impuestos a la producción, detraen un dinero que debería ser abonado al agricultor pobre, convirtiéndolo en un dinero del que podemos rastrear su participación —aunque no sea una tasa finalista— en la PAC. Los agrocombustibles desestructuran el poco tejido agrícola existente, obligando a las comunidades sobre las que recae este equívoco maná a depender aún más de los productos ajenos, a alejarse aún más de la posibilidad del autoabastecimiento.
No existirá posibilidad de erradicación de la narcoagricultura en tanto la PAC (y su equivalente norteamericano) favorezca el dumping, en tanto los aranceles graven la producción de los agricultores pobres y en tanto los agrocombustibles debiliten aún más los frágiles tejidos agrícolas del Tercer Mundo.Como pueden ver, nuestros impuestos acaban financiando el narcotráfico, aunque sea a través de unos involuntarios, por ocultos, vasos comunicantes. Ya no están ocultos. Ya no son involuntarios.
(21/04/08)
16 marzo 2008
La abstención vasca
El magistrado emérito Martín Pallín nos somete a consideración una cuestión poco tenida en cuenta, a mi parecer, en el análisis de la abstención vasca: el deber de no exigencia de heroicidad a los no nacionalistas que viven en el País Vasco, su derecho a no manifestarse por temor a ser asesinados. A no significarse, bajo pena de quedar marcados.
La (mal) llamada izquierda abertzale quiere que toda la abstención sea abonada a su cuenta. Pues no, señores, no. Aunque los estudios empíricos de la abstención la enmarquen en el seguidismo del entorno etarra, parte importante de esta abstención puede ser cargada a la (mal) llamada izquierda abertzale. O tiene que ser cargada: hasta aquí tenemos que exigir el derecho a no significarse: el derecho de los no nacionalistas a no explicar el por qué de su abstención.
No niego con esto que los que siguen a la (mal) llamada izquierda abertzale sean una parte significativa de la abstención, sino que el diferencial con la resta de España tiene que tener en cuenta también (y también significativamente) el miedo a ser marcado por un círculo cruzado. A ser marcado por los colaboradores de los asesinos etarras.
Saludos.
Postdata: la cita, tan bien traída por el Sr. Martín Pallín, no es de Bertolt Brecht, corresponde al poeta y pastor luterano alemán Martin Niemoller.
(15/03/08)
25 febrero 2008
La Cuba china
Volvió el chino
(¿es que se fue?)
Con la vieja guardia
Con el rostro cansino.
Vuelve, impaciente,
Con su verde oliva y
Su estrella luciente.
Cincuenta años
No son nada,
Dice el bolero.
Y dentro de cien años,
Todos calvos,
Contesta el campesino.
¿Chino impaciente?
Mantendrá el poder,
Sí,
Pero perdió la autoridad.
Sennet y Cuba.
El capitalismo impaciente tiene, como una de sus peores claves, la separación consciente de poder y autoridad. Los capitalistas sennetianos ejercen un poder central omnímodo, pero no tienen ningún tipo de autoridad moral (hecho éste que los emopuja a un claro autoritarismo social).
De Cuba, de la que no diré que es socialismo real ¿pero quizás si comunismo impaciente?, también podríamos decir que quién retiene el poder (y decirlo así ya es un claro posicionamiento por parte mía) tiene el poder, pero no la autoridad, realidad ¿consciente o inconsciente? que también lleva al desarrollo de un claro autoritarismo político (¿totalitario?).
Está claro que las soluciones para una empresa capitalista impaciente y para un estado autoritario no tienen nada en común, pero...
Pero la salida china de derivar la economía desde el comunismo impaciente al capitalismo impaciente, sin solución de continuidad, no es sino eso: ejercer el poder sin autoridad, pero con nuevas herramientas: las económicas.
Volvemos a Cuba. ¿Alternativas? La utopía de que “todo el mundo en Cuba se bueno y revolucionario” y mañana ponemos en marcha una democracia, con partidos y todo esto, y pasado mañana atamos los perros con longanizas sólo ofrece una salida: la implantación de una mafia política y económica que con mucha suerte, y con mucho tiempo, desembocará en una democracia poliárquica formal. Con mucha suerte y con mucho, mucho tiempo, y mientras tanto toca padecer por un (siempre y por siempre) futuro mejor.
¿No hay alternativas? No, sino asumimos hasta qué punto la simbología se inherente y consubstancial al hombre. De hecho, la simbología se ontológica.
“¡Son los excedents, estúpido!”
Si bien no cae de pleno en esta discusión, si que hace falta adelantar como hipótesis que ninguna apropiación es real, excepto la que comporta la destrucción de lo apropiado.
Toda apropiación no destructiva, según esta hipótesis, es simbólica y basada en un convenio consensuado: un papel (¡y ya sabemos que el papel lo soporta todo!) dice que soy propietario de esto. Pero un tercero, mejor armado que yo, me lo puede robar sin más.
Ahora bien, si es simbólica, y lo sé, por qué me tengo que obcecar en luchar por la apropiación de los bienes de producción? Lo que me debería interesar es apropiarme del excedente consumible, y dejar que los que disfrutan de las apropiaciones simbólicas... continúen disfrutando ¡simbólicamente!
Y aquí si que hay un convergencia entre una posible alternativa al capitalismo sennetiano y como salir del comunismo impaciente.
La justicia social rawliana.
Una inteligente mezcla de gestión (iniciativa) privada, control (auditoría) público y voluntad política nos colocaría en el punto más alto (el de menos diferencia) en la famosa curva que da sentido a la justicia distributiva (RAWLS, J. (1986): Justicia como Equidad, pág. 58 a 90), que si bien no es “de cada uno según sus posibilidades, a cada uno según sus necesidades”, si permite conjugar eficiencia social con eficacia económica. Que la gestión (iniciativa) privada se convierta en apropiación capitalista (simbólica, según la hipótesis) o apropiación en cuanto que gestor (y en este caso, simbólica, pero no menos creíble y sugerente), tiene una importancia relativa (un ejemplo a trabajar: las mutuas de accidente de trabajo en España), puesto que lo que de verdad cuenta es la apropiació “destructiva” (y por esto, real) del excedente. Y aquí, en este último punto, es donde interviene la voluntad política.
Cuba y Touraine.
Touraine reclama voluntad política para doblegar al capitalismo impaciente. Y esta es la oportunidad que tiene Cuba. La alternativa pasa para ceder el poder y ganar la autoridad. Una vez ya sabemos que puede existir el poder sin autoridad, ya no tenemos derecho a llorar por los viejos buenos tiempos donde poder y autoridad iban de la mano (el capitalismo renano o social: la burocracia integradora). Cada vez que un horizonte cae bajo el martillo diapasón de Nietzsche, ya no hay posibilidad de volverlo a levantar.
Si el gobierno cubano se mantiene en el poder sin autoridad, no tendrá ningún futuro fuera de derivar hacia peores teatros. Construir unas herramientas de control (auditoría económica, que no social ni política) que le permitan ejercer la autoridad y devolver el poder (la gestión, la iniciativa privada) a la sociedad (y esto quiere decir tener voluntad política, y esta sí la pueden ejercer) es la única alternativa con una cierta (pero pequeña) oportunidad. Es, como dicen los filósofos, la condición de posibilidad de un futuro mejor... ni más ni menos que la condición de posibilidad. Por qué digo pequeña? Porque en la mar, donde con cada decisión te juegas la vida, hay un proverbio: si piensas que tendrías que hacer algo, ya has hecho tarde!
Igualmente, la única alternativa al capitalismo impaciente no radica en volver al capitalismo social o renano, puesto que este mundo ha desaparecido para no volver nunca más. La condición de posibilidad de un futuro menos duro está en ejercer una legítima (y legal) autoridad política mediante el control (auditoría) público, dejando el poder (iniciativa) a la sociedad. En palabras de Rafael Sánchez Ferlosio, hace falta un cierto margen de impunidad por no caer en un totalitarismo impune.
(21/02/08)
19 febrero 2008
El precio
Más de un cuarto de millón de muertos (250.000 personas muertas: millones de familias hundidas de por vida en la tragedia). Más de un millón de refugiados, expulsados y deportados (1.000.000 de bosnios, croatas, kosovares, macedonios, montenegrinos y serbios: otros varios millones de familias hundidas de por vida en el horror). Más de quince años de guerras (15 años: 5 veces la duración de nuestra Guerra in-Civil).
Éste es –ha sido– el precio.
Ningún nacionalista puede obviar estos datos (para disponer de ellos se precisa menos de quince minutos en la red), así que aquellos de nuestros políticos nacionalistas que se lanzan a equívocas comparaciones –y que, bajo mi particular criterio, rozan más lo criminal que cualquier negacionismo del holocausto judio– o arteros aprovechamientos solo pueden pertenecer a dos categorías: o son ineptos, y por ello deberían dimitir de sus cargos, o son idioti –en su etimología griega: los que miran por sus propios intereses, en contraposición a los politei: los que miran por el interés de la sociedad– y por ello los deberíamos dimitir.
Bueno, también hay una tercera categoría, la de los nacionalistas españoles: los que medio callan a la espera de que su calculada –y vergonzante– ambigüedad les sirva para erosionar al PSOE.
(19/02/08)
29 enero 2008
Sayed Parwez Kambakhsh
Sayed Perwiz Kambakhsh (Sayed Parwez Kambakhsh) fue detenido el 27 de octubre de 2007, por “blasfemia y difusión de manifestaciones difamatorias en contra del Islam”, en la región de Balkh (Norte). Por las repetidas presiones del Consejo de los Mollahs, y de las autoridades locales, el joven periodista de 23 años fue condenado a la pena de muerte el 22 de enero de 2008, como resultado de un juicio a puerta cerrada y sin abogado, en la sala primera de un tribunal de Mazar-i-Charif.
Sayed Perwiz Kambakhsh (Sayed Parwez Kambakhsh) es estudiante de periodismo en la Universidad de Balkh y reportero del periódico Jahan-e-Naw (“El Nuevo Mundo”). Inculpado de haber “servido de vehículo a manifestaciones difamatorias”, había tomado de un sitio de Internet iraní algunos artículos que reproducían las suras del Corán relativas a las mujeres; un controvertido documento del que se ha demostrado que no es el autor . El presidente de la Asociación de Periodistas Independientes de Afganistán (AIJA), Rahimullah Samandar, asegura que el encarcelamiento y la condena del joven reportero están relacionados con “unos artículos críticos” escritos por su hermano, el también periodista Sayed Yaqub Ibrahimi, sobre las autoridades de la región de Balkh. El hermano ha denunciado que se trata de una sentencia “injusta”, y pide el apoyo de la comunidad internacional, para salvarle.
Aquí encontraréis la siguiente carta para ser firmada:
"Señor Embajador de Afganistán,
Me permito llamar su atención sobre el caso de Sayed Perwiz Kambakhsh, detenido el 27 de octubre de 2007 y condenado a muerte el 22 de enero de 2008. Por lo que sabemos, ese estudiante y periodista no ha hecho otra cosa que consultar y poseer un documento, procedente de Internet, en conformidad con la libertad de expresión gaantizada por la Constitución afgana.
Por otra parte, y violando los principios de esa misma Constitución, al joven reportero le han juzgado sin que se encontrara en condiciones de defenderse jurídicamente. Ante la urgencia de la situación le pido que intervenga con su gobierno, a fin de conseguir que se anule la condena a muerte, se dejen sin efecto todos los cargos que pesan sobre él y le pongan en libertad.
Le ruego, Señor Embajador, acepte la expresión de mi mayor consideración."
24 enero 2008
Donde no hay harina…
Llámesele a los impuestos directos y progresivos harina y poco más habrá que añadir para entender los mohines de esta entera España. Pero aunque de aquí se pueda inferir que igualo a Solbes con Rato (bien cierto es que los dos quieren recortarle la harina al pan de la ciudadanía), nada más lejos de mí que igualar los patéticos intentos del PSOE (con su –nuestro– Presidente a la cabeza) de mal repartir la poca hacienda de que dispone la ciudadanía con la demagogia del PP (con un Rajoy bien secundado por propios y similares: Juan Cotino y Antonio Clemente –Valencia–, Paulino Rivero –Canarias–, Arenas –Andalucía–) ni con la ‘frivolidad’ de ERC o el victimismo de nadar entre dos aguas de CIU.
¿Dará IU-IC un paso más y asumirá un mayor nivel de crítica, desplazando ésta de la censura del superávit –censura necesaria, pero insuficiente– a la censura base de la falta de una real política de redistribución basada en impuestos progresistas?
Remedando a Clinton, podemos decir: ¡son los excedentes, estúpido! lo que debemos controlar.
(16/08/07)
13 enero 2008
Seguridad y libertad (QUIS QUSTODIET IPSOS CUSTODES ?)
Las elecciones generales españolas ya están a la vuelta de la esquina. Oiremos hablar de la dialéctica seguridad vs libertad, y de cómo deberemos renunciar a una (la libertad individual) para mejorar la otra (la seguridad civil) o de cómo deberemos renunciar a la otra (la seguridad económica) para mejorar en la una (la libertad de poder elegir). Antes de que los diferentes partidos avancen en este debate, y para evitar malentendidos, es necesario hacer aflorar la contradicción que, dentro de los conceptos de libertad y seguridad, se esconde en el momento de hablar de cambios institucionales. Hipótesis: el incremento de seguridad de los detentores del poder (económico, social, jurídico o político –o de todo a la vez, véase como ejemplo China) se convierte siempre en un decremento de la libertad de las personas incluidas en sus instituciones (económicas, sociales, jurídicas o políticas); el incremento de la libertad de los detentores del poder se hace a expensas del decremento de la seguridad de las personas incluidas en sus instituciones. Y si esta hipótesis acierta a explicar algo mejor la realidad, les pediré que la eleven al rango de tesis.
Esta relación inversa –que falazmente muchos la esconden bajo una relación libertad/seguridad abstracta, como si todo el mundo estuviera afectado por igual– es más obvia y más sustantiva en la medida en que más autoritario y totalitario sea un sistema (social, político-jurídico o económico), y marca categóricamente el grado de desigualdad existente dentro de un sistema: la existencia de una gran diferencia en libertad y seguridad entre las clases más débiles (o menos pudientes) y las poderosas, sintomático de los estados –o de ciertas zonas de ellos– institucionalmente débiles (y de ello, de su debilidad, nace la necesidad de imponerse mediante el uso de una violencia ilegítima), alimentará inevitablemente la corruptela, ya sea esta generalizada, ya esté circunscrita a algún espacio institucional concreto.
Y para ejemplo indígena, valga este botón: la corrupción del ladrillo. Que no nos engañen con la falaz dialéctica seguridad vs libertad, pues perderemos ambas: la libertad y la seguridad.
(13/01/08)
04 enero 2008
La espiritualidad y la filosofía
Si nos quedamos con los clásicos (de Platón a Kant), y sin ánimo de establecer verdades ad verecundiam, encontraremos más quebraderos de cabeza que ecuaciones resolutorias finales. Si hablamos con los contemporáneos (desde Hegel a Habermas), veremos que a medida que el pensamiento se hace coetáneo, aquello que es la espiritualidad todavía se hace más irreducible a su especificación. Ni los fenomenológicos (Merleau-Ponty), ni los existencialistas (Sartre), ni los estructuralistas (Levy-Strauss), como tampoco los postmodernos (Derrida), han podido con la temible cuarta pregunta de Kant: ¿qué es el hombre?
Temible y terrible. Kant supo contestar a qué puedo saber (la razón pura o científica), qué puedo hacer (la razón práctica o moral) y qué puedo esperar (la razón metafísica o teodicea); y dijo, a pesar de ello, que todo este saber se resumía (se debería resumir) en la cuarta pregunta -a la que él, o la filosofía, nunca podrían acabar de responder-, que no es sino qué es aquello que hace que el hombre sea (pueda llegar a ser) ser humano: su aquello es nuestro algo.
Si no somos máquinas ni tampoco somos seres con alma de alambre -cual títeres sometidos a la heteronomía dictada por los dioses o de la ciencia- ¿qué es aquello que nos diferencia de la más poderosa de las máquinas, del más sutil de los títeres? Aquello es algo.
Platón alcanzó a ver algo en el mundo de las ideas: el ser humano era el único que podía atrapar la esencia de las cosas, su ειδος, y verbalizar esta esencia dándole nombre. No es suficiente. Somos algo más.
Leibnitz alcanzó a ver algo en el mundo de las posibilidades: el ser humano era el único que podía hacer composible uno de los mundos posibles: Bruto podía asesinar a César... o no, era su decisión. No es suficiente. Somos algo más.
Sartre alcanzó a ver algo en el mundo de las contingencias: el ser humano era el único que estaba condenado a ser libre. No es suficiente. Somos algo más.
Cioran alcanzó a ver algo en el mundo de la conciencia: “No me perdono el haber nacido. Es como si, al insinuarme en este mundo, hubiese profanado un misterio [...] Pero a veces soy menos tajante: nacer me parece una calamidad que, de no haberla conocido, haría de mi alguien inconsolable”. No es suficiente. Somos algo más...
La letanía “Somos algo más” podría ser eterna. Pero es este algo más que cualquier cosa que deberíamos seguir diciendo la única y verosímil base de la espiritualidad.
Cuando Wittgenstein se enfrentó a la raíz de su filosofía -los límites del lenguaje-, enmudeció: “De lo que no podemos hablar, mejor es callarse”. Lo mismo nos pasa con la espiritualidad. La podemos aprehender de forma orgánica (sobre todo a través del arte -y dentro de éste, el pictórico-, como si de un adorniano ensayo -un tembloroso intento de mimarla- sin fin se tratara), pero nunca de forma analítica, clara y distinta: ni la podemos verbalizar, ni es posible su acontecimiento hasta que ya es, ni la libertad la enmarca, ni la razón le da conciencia de sí...
Para hablar de la espiritualidad deberemos abandonar el Novum Organum de Francis Bacon, aquel que basa el conocimiento en analizar i discernir (la cartesiana clara et distinctia perceptio), para volver al Organon de Aristóteles, aquél que basa el conocimiento en la búsqueda de la analogía i la similitud.
La espiritualidad es algo que sé que tengo (sobre lo que sé a qué atenerme, tomando prestadas las palabras de Rafael Sánchez Ferlosio), pero que no sé -y ni puedo y ni quiero saber- qué es.
(03/01/08)
28 diciembre 2007
La regla de reglas
Éste filósofo alemán postuló que por encima de todas las reglas hay una que no se puede enseñar: la regla de aplicar las reglas (concepto que vulgarmente reduciríamos a sentido común –o "seny", en catalán). Y esta no puede ser enseñada por la mera razón de que para ser aprendida necesitaría, ella misma, de una nueva regla que la subsumiese, y la nueva de otra, y otra... y así ad nausseam . Esta regla sólo se puede mostrar. Y sabemos que alguien dispone de ella por el uso que de ella hace: la implicación es de doble vía: si se tiene, se usa; si se usa, se tiene. Y si no se muestra (como hemos podido constatar en el Constitucional a cuento del triste caso de la recusación del magistrado Pérez Tremps, no compensado, por suerte, con la recusación del magistrado Rodríguez-Zapata), es que no se tiene y punto.
Kant, no obstante, no nos lo pone más fácil, y en esto aún estoy más de acuerdo con el magistrado emérito Martín Pallín, ya que ¿quién juzga que alguien dispone de la regla de reglas? Si una oposición cantada no es garantía, tampoco lo podrá ser una mera votación, por muy democrática y universal que ésta llegara a ser, pues un correcto procedimiento no es base suficiente –aunque sí necesaria– para la legitimidad del resultado.
No hay respuesta sencilla, aunque como nos ocurre ante la belleza, cuando la vemos, la reconocemos.
(15/05/07)
De la ética y el lenguaje
No utilicen en sus conversaciones bio-combustibles, son agrocombustibles (de bio, en su obvio y dado por sentado sentido positivo, nada de nada); no utilicen élite, utilicen elite (el castellano, como el catalán, el vasco o el gallego en su caso, úsenlo correcto: y no modifiquen, añadiéndola, el diccionario corrector); al hablar de países del tercer mundo, no utilicen de forma generalizada solidaridad, utilicen corresponsabilidad (la solidaridad sólo vale para lo contingente, y eso si se demuestra que en el resultado de su impacto accidental no hemos tenido nada que ver); al hablar del otro, no acepten la tolerancia, exijan la transigencia (aquélla la dona con gratuidad el que se dice y siente poderoso, ésta la negocia el que se sabe humano entre pares); cuando usen la palabra perspectiva, tengan cuidado: tan cierto es que el árbol no te deja ver el bosque como que el bosque no te deja ver el árbol; no utilicen cartel cuando quieran decir cártel (ya se que los que entienden les entienden, pero a los neófitos les sustraen un conocimiento básico).
Agradecido por su atención, aquí me despido hasta volver a verles otro día.
(26/09/07)
Oportunidades de negocio
(14/11/07)
Anomia y religión
En este incisivo y certero análisis, cuya verdad está más allá de cualquier duda, se apoyan de alguna manera todas las teorías sobre la revitalización de las religiones y de las ofertas míticas estilo new age. Igualmente, Julián Casanova (EL PAÍS, 21-12-07) remite a una cierta crisis de la Modernidad Ilustrada ("... el descrédito de las utopías políticas") tal revitalización, convirtiendo tal reaparición en una suerte de recidiva, cuando no es más que síntoma -al que por su inapelable gravedad también deberemos tener en cuenta y tratar- de un mal estructural trágicamente más oneroso. La gravedad de lo que hoy acontece estriba en que la anomia ha dejado de ser un mero producto de una determinada cultura social y económica, como lo fue a inicios del siglo pasado, para pasar a ser la estrategia básica de una derivación de esa cultura (la cultura del llamado capitalismo impaciente, en palabras de Richard Sennet: desregulación es su leitmotiv, su concepto insignia) y que la utiliza para su violenta imposición urbi et orbi.
Ya no es que si actuamos de una determinada manera caeremos en la anomia, es que si no nos convertimos voluntariamente en anómicos seremos excluidos de la sociedad capitalista, de toda ella. La racionalidad de la Modernidad Ilustrada buscaba la autonomía (aquel que se dicta las leyes) del ser humano contra la heteronomía (aquel que se rige por leyes de otro) dictada por la Religión y el Mito. Hoy, y ante la contradicción que la racionalidad de la cultura del capitalismo impaciente genera en un ser social y político, como lo es la persona por naturaleza, por la doble imposibilidad de dejar de serlo y de poder habitar otra cultura, hay que estar extremadamente formado e instruido en el humanismo para no ser seducido por la religión o el mito.
Irónicamente, estudiar sólo ciencias nos puede arrojar en los brazos de los enemigos de la Modernidad.
(24/12/07)
Bali y la contaminación
Aprovechando los recientes artículos sobre la cumbre de Bali, y después de indagar un buen rato por internet (los datos sobre PIB, consumo energético y población existen, pero están dispersos), permítanme unos pocos números (pocos, de verdad, y de fácil aritmética) que nos permitirán separar eficiencia de eficacia, y eliminar, así, una de las múltiples contaminaciones que sufre nuestro ajetreado lenguaje.
Si tomamos la UE(25) como base del ratio gasto energético / unidad de PIB y lo igualamos a 1, veremos que en EEUU para producir cada unidad de PIB se consumen 1,6 de energía; en la India 3,5 y en la China se superan las 5 unidades. Pero dado que EEUU tiene un PIB 7 veces superior al de la China, ésta, en cómputos absolutos, sólo contamina la mitad que EEUU. Tal vez EEUU sea más eficaz que la UE(25), pero no es, ni de lejos, tan eficiente. Esta realidad –junto con otras realidades sociales– no la deberían obviar quien quiere importar a toda costa los eficaces (pero nada eficientes) métodos económicos, políticos y sociales estadounidenses.
De todo esto podría ser advertido C. Boyden Gray, representante de la administración estadounidense en Bali, de quien sin embargo algo podemos aprender: al negar cada opción radical apunta, precisamente, las únicas soluciones reales. Con todo, tal y como apunta Ana Gabriela Rojas en su excelente reportaje, es urgente (y más barato) transferir tecnología limpia libre de patentes a los países emergentes (BRIC e Indonesia). Claro que, según Boyden Gray, eso es poco menos que atentar contra la reconsagrada libertad de empresa...
Lo dicho, cada negación de la administración estadounidense marca perfectamente la diana a perseguir.
(13/12/07)
FILOSOFIA I PENSAMENT OCCIDENTAL DAVANT LA MANIPULACIÓ GENÈTICA
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FILOSOFIA I PENSAMENT OCCIDENTAL
DAVANT LA MANIPULACIÓ GENÈTICA
(Rafael Granero Chulbi)
03 noviembre 2007
El castellano español
Señores de El País ¡Qué oportunidad perdida para el diálogo! ¡Qué enorme oportunidad perdida de llevar una pequeña verdad por lo largo y ancho de este mundo! ¡Qué responsabilidad, en tanto que informantes y formadores de opinión, que han dejado pasar de largo!
CE, artículo 3 "1. El castellano es la lengua española oficial del Estado... 2. Las demás lenguas españolas...". Señores que en El País mandan y deciden, qué lastima no haber subtitulado su cabecera con "EL PERIÓDICO GLOBAL EN CASTELLANO", manteniendo, sí, la partícula "EL" que les singulariza (a lo que tienen derecho por su calidad media demostrada y esperable), pero enseñando que la defensa de las pequeñas verdades, aunque siempre costosa, es necesaria y, a la larga, acaba siendo rentable.
Señores de El País, ustedes imprimen su diario en varias lenguas españoles: lo sé ¿Lo saben ustedes?
24/10/07
Si Aristóteles levantara la cabeza...
Si Aristóteles levantara la cabeza, le daría a usted para el pelo ¿qué hacer, pues, de la poiesis, que a diferencia de la mera y tonta mimética crea de la nada -eso sin olvidar que de poiesis viene la palabra poesía? Releamos Poética, ganaremos mucho. Pero no la leamos traduciendo automáticamente mimesis por lo que hoy llamamos imitación: vulgar y anodina copia de un original, pues no es eso lo que Aristóteles demanda a los poetas.
Estoy seguro que recordará que Platón detestaba a los poetas más por lo que no se avenían a hacer (sólo imitar) que por que imitaran ¡al pobre Platón los poetas le rompían todos los esquemas! Por lo mismo, y sin entrar en más detalles, tampoco estoy de acuerdo con que la técnica digital no dé para más que para una nueva y mera mimética (¿notarial? ¡Válgame el Cielo!). En tanto que herramienta para crear copias con un aporte añadido insustancial y no superior al formateo líquido, el recorrido de lo digital sería (pero no lo es) muy corto.
Con todo, lo que más me extraña es que afirme como nuevo algo que el ya hoy periclitado expresionismo –también el literario– hizo en su tiempo: "imitar la realidad sensible con el objeto de inducir una respuesta emocional en el lector". Mucho ruido y pocas nueces, señora Zoe.
24/10/07
Hugo y el Che (carta abierta a Gaspar Llamazares)
Don Gaspar confunde analizar el por qué en un determinado lugar y momento la violencia puede llegar ser asumible por los actores de allí y entonces (lo que no tiene por qué implicar ningún grado de aprobación por nuestra parte) y el analizar esos mismos hechos desde el conocimiento que la historia nos da ahora y aquí.
Al Che no se le podía juzgar entonces con lo que hoy se sabe ¡es lógico: aún no había pasado todo! Al Che no se le puede no juzgar críticamente con lo que hoy ya se sabe: eso sería renunciar a aprender de la experiencia.
Lo de Hugo Chavez se merece otra carta, en ésta me conformo con recordarle que si bien la bondad de un resultado no justifica los medios utilizados, la bondad de estos tampoco legitimarán a aquél. La historia europea (como la latino-americana) nos ha dado sobradas muestras de ambos casos.
02/11/07
El espejo de feria
Si te acercas a mi te devolveré tu imagen feroz y abruptamente deformada: si vienes con bondad, te mostraré cuan empalagosa es tu acción; si vienes a las malas, crucificaré tu imagen con tus deformadas palabras deformadas; si vienes con inocencia, tu imagen será burlada hasta la saciedad de su crimen; si vienes con astucia, te ampliaré la boca hasta mostrar cómo tus dientes van siempre por delante de tu lengua...
Mas si aciertas el punto de mira, si alcanzas a saber mirarte en este espejo, si a pesar de todo demuestras tu osadia sin orgullo, aún con todo deformaré tu imagen. Pero entonces la deformaré sólo para que sepas verte mejor, como hace el pintor con el círculo, que lo pinta ovalado para que lo puedas ver redondo en el espacio.
30/10/07
26 octubre 2007
Eficiencia contra eficacia
Y el matiz que las separa es del tamaño de uno (o dos) océanos.
Veamos. Según unos estudios de la ONU, recogidos por este mismo diario, por cada unidad de energía consumida en UE para conseguir una unidad de PIB, en EEUU se consumen 1,5 unidades... y en China entre 2,5 y 3 unidades. Hasta la saciedad estamos de leer ensayos, estudios –nunca refutados–, análisis... que adjudican a EEUU el primer puesto, tanto absoluto como relativo, ya sea en cuanto a emisiones contaminantes y polución ya sea en cuanto a la depredación de materias primas foráneas.
Estaré de acuerdo con el profesor Torreblanca si en su frase cambiamos la palabra "eficiente" por "eficaz", que es tanto como decir que la actuación de EEUU (y la de China o la de India) es muy racional... pero nada razonable. Y éste es el matiz (lo razonable siempre es racional, pero lo
racional no tiene por que ser razonable) que separa la eficacia de la eficiencia: la eficiencia siempre será eficaz, aunque cueste más dinero, pues no esconde otros costes, la eficacia bruta suele ir acompañada de costes ocultos que siempre alguien, en algún sitio, deberá pagar. Dos preguntas, para acabar; la primera, en la hipótesis de que se retribuyera a los ciudadanos de los países productores de materia primas lo necesario para que su nivel de vida fuera tan sólo la mitad del nuestro ¿seguiría siendo más eficaz la economía estadounidense que la europea? La segunda, ¿alguien de ustedes deja de apreciar en la violencia de la sociedad americana –Bowling for Columbine, Michel Moore– un coste oculto de su eficacia?.
Que no nos ciegue el papanatismo, que nos va la vida en ello. Eficiencia, sí. La eficacia, si somos eficientes, nos vendrá dada.
25/01/07
08 octubre 2007
Sobre bufones
Ni los dibujantes de El Jueves afirmarán que ciertamente tal cosa ocurrió ni los que queman las fotos del rey querrán decir que verdaderamente quemarían al rey.
No, no buscaban la verdad. No tiene sentido decir que defendían la libertad de expresión ni que aquellos que los defienden y emulan lo hacen en nombre de la necesaria libertad de expresión. Sí tiene sentido, por el contrario, respetar su derecho a mofarse de la más alta institución del poder del Estado ¡Faltaría más! ¡Ya lo hacían los bufones... y casi nunca los crucificaban!
Señores del Ministerio Fiscal –y de la prensa escrita o radiada– no se confundan con lo que aquellos son: bufones.
08/10/07
05 octubre 2007
Renta Básica (RB): Salario Universal
Tal vez sea cuestionable el importe (50% del salario medio), lo que no es de recibo es cuestionar el concepto desde un punto meramente economicista.
Imaginen, queridos conciudadanos, el impacto social positivo (negociación de derechos y deberes en el puesto de trabajo, eliminación de la mayoría de mobbings, acceso de la mujer y el joven a la tan cacareada independencia –de la que todos hablan, pero ninguno fomenta–, autovaloración de la persona, minorización de la alienación del trabajo asalariado...) de la medida ¿no vale la pena hablar sobre ello? ¿qué miedo tienen desde socialistas hasta la derecha de todo pelaje –incluyendo el identitario– a argumentar? ¿tal vez que sólo tienen un argumento, el económico? Hablan de insolidaridad los mismos que promueven la insolidaridad de minorar la progresividad en los impuestos directos.
Hablan de derechos los mismos que los ningunean en su práctica diaria. Hablan de vagos, y hablando se delatan: dice el ladrón que todos son de su condicón. Bienvenida sea, pues, la propuesta del salario universal, y aún mejor bienvenida seria su discusión razonada y argumentada.
03/10/07
14 septiembre 2007
Aforismo
06/09/07
De los mundos popperianos
09/09/07
13 septiembre 2007
Diccionario secreto, Tomo 2, entrada única.
13/09/07
06 septiembre 2007
La comadreja en el gallinero
Al gobierno de España se le ha colado la comadreja en el gallinero de la ciudadanía. Y no podía ser de otra manera, visto lo visto. Abreviemos ¿Pueden imaginar ustedes la posibilidad de dar opción a los claustros a que en clase de Biología se dé o bien la teoría de la evolución según Darwin o bien el creacionismo –también llamado diseño inteligente? ¿Pueden imaginar, en un rapto de tremendo delirio, que un claustro decida si la física mecánica debe contener o no las leyes de Newton u optar entre si la cosmología debe ser planteada ora en base a suponer la Tierra el centro del Universo ora en base a definirla como una pequeña mota en un remoto segmento de un brazo de una pequeña galaxia?
Entonces, el cómo ha sido factible que en la Educación de la Ciudadanía coexistan textos que apoyen y renieguen de la libre decisión ante el aborto, o que, en curioso paralelismo, acepten y denosten la libre opción sexual –lo que ha llevado a una docente con dos dedos de frente, Concepción Navarro Narváez (Profesora del IES Los Montecillos), Cartas al Director 05/09/07, a plantearse la posibilidad de educar sin libros ¡bravo por ella! – no puede explicarse sino desde la existencia de un error intrínseco al planteamiento gubernamental: se ha reducido la ética a doctrina, y a través de esta reducción, la comadreja se ha colado en el gallinero.
Si no queríamos una taza de educación religiosa, tomaremos dos.
06/09/07
28 agosto 2007
De la educación y de la instrucción...
Ahora, por favor, dejemos de ser nominalistas ingenuos.
La instrucción se discute, pues en caso contrario aún estaríamos limitados por la visión de la Tierra como el centro del Universo. La educación, por el contrario, enseña los límites de la discusión, y por eso es de bien educados ceder la palabra. La instrucción rompe, demuele los límites, y en el límite, genera caos con los nuevos conocimientos. La educación constriñe y reprime, o sea: manipula, y en el límite cuestiona los cambios. Y siendo la educación y la instrucción hoy y aquí herederas del proyecto ilustrado del progreso por la razón, su función, de alguna manera, nos acerca y nos aleja del caos de la modernidad.
La educación nos debe preparar para el necesario, imprescindible incluso, proceso de asimilación: nacemos y morimos en una sociedad, y pertenece a la justicia básica de la misma que nos enseñen y nos eduquen para sentirnos 'ciudadanos libres e iguales en un sistema equitativo de cooperación' (John Rawls).
La instrucción da alas a la trasgresión, es disolvente y destructora: esta en su razón de ser el cuestionar todo, incluso a la propia educación.
Rafael Sánchez Ferlosio dejó una cabo kantiano, imprescindible para entender de qué hablamos, al cual, y no se por qué razón, Fernando Savater no se quiso coger: la instrucción es deudora de la razón pura, mientras que la educación lo es de la razón práctica: “Los conocimientos que proporciona la instrucción [están] exentos de toda clase de orientaciones prácticas y juicios de valor”, y eso a pesar de que aquél piropeó a éste -eso sí: ladinamente- por su conocimiento y devoción por los autores de la Ilustración.
Un último apunte, éste crítico y desde la rojez, a la asignatura Educación para la Ciudadanía. La educación no se puede enseñar basada principalmente –y mucho menos, exclusivamente– en la instrucción. Si existe alguna opción, será nuestro quehacer diario, tomado como ejemplo, el vehículo que educara y evitará la nihilista doble moral del “haz lo que digo, pero no lo que hago”. La moral ciudadana, si se convierte en mera lista de temas a ser aprendidos como una tabla periódica, no será sino moralina de la peor especie.
28/08/2007
24 agosto 2007
Educar e instruir.
La cultura, podemos decir, tiene dos funciones de contradictorio, cuando no antitético, comportamiento: educa e instruye. La cultura, como vehículo de educación, y no olvidemos lo emparentada que está la palabra educar con la palabra conducir: las dos provienen, etimológicamente hablando, de la latina dux -raíz que produce dentera a la izquierda-, es vertebradora de sociedad, consolida su estructura. La cultura que educa prepara para el necesario, imprescindible incluso, proceso de asimilación: nacemos y morimos en una sociedad, y pertenece a la justicia básica de la misma que nos enseñen y nos eduquen para sentirnos 'ciudadanos libres e iguales en un sistema equitativo de cooperación' (John Rawls): la educación, heredera del proyecto ilustrado del progreso por la razón, es una función que, de alguna manera, nos aleja del caos.
Claro está que la cultura que educa constriñe y reprime, o sea: manipula. La naturaleza no es un sistema equitativo de cooperación, ni la del buen salvaje lo fue, a pesar de Rousseau.
La cultura, por otra parte y como sistema que instruye, y aquí conviene tener en cuenta la fuente común de los lexemas de las palabras instruir y construir, permite crear herramientas generadoras de nuevas estructuras -mismo lexema-, generadoras de futuro.
Si aceptamos, pues, que la cultura como instrucción permite que nos dotemos de herramientas para la construcción de las estructuras del futuro, no nos costará mucho deducir de ello, sobre todo si recordamos al Ángel de la Historia de W. Benjamín y miramos a nuestro alrededor, que la cultura como instrucción es generadora de caos: y no puede ser de otra manera. Cualquier vitalismo sólo enraíza en el caos: así nació el primer ser biológico vivo, y aunque sea metafóricamente hablando, así nació el primer ser cultural vivo.
La cultura que instruye da alas a la trasgresión, es disolvente y destructora, su función y producto nos aleja de la ilusión de una ilustración racionalizadora y nos pone ante la realidad de una ilustración caótica, aunque igualmente heredera del proyecto ilustrado del progreso por la razón.
De la tensión entre los dos componentes de la razón, el que crea orden a través de la educación y el que genera caos a través de la instrucción, y que en sus extremos nos llevarían a la moral victoriana (y también al nacionalcatolicismo) o al capitalismo neocon (y también al absceso marbellí), del necesario pensamiento complejo que sea capaz de integrar el antagonismo inherente a educar e instruir, nace la esperanza de que la sociedad evolucione no para mal.
Un último apunte crítico desde la izquierda a la asignatura Educación para la Ciudadanía. La educación no se puede enseñar basada principalmente –y mucho menos, exclusivamente– en la instrucción. Si existe alguna opción, será nuestro quehacer diario, tomado como ejemplo, el vehículo que evitará la doble moral, que matará el “haz lo que digo, pero no lo que hago”. La moral ciudadana, si se convierte en mera lista de temas a ser aprendidos como una tabla periódica, no será sino moralina de la peor especie.
23/08/2007
21 agosto 2007
Ponerse en el lugar del otro. Abrirse al otro.
Si nos ponemos en el lugar del otro ¿Qué lugar le queda al otro? Una universalización cosmopolita de nuestra postura ¿Qué espacio deja al otro, a su alteridad?
Al ponernos en el lugar del otro, al intentar ser cosmopolitas, impulsamos –aún sin querer: como efecto colateral indeseado, pero ineludible– la deshumanización de lo diferente, pues no dejamos margen para lo extraño: en el límite de esa razón práctica, de ese qué hacer –que es donde la moral y la ética se demuestran–, si no se es cosmopolita, no se es... humano.
“Abrirse al otro” es la otra cara de la misma moneda: negamos su alteridad al exigirle comunidad. El ahogo de lo extraño contenido en ese abrirse-al-otro tampoco tiene nada que ver con verse-a-sí-como-otro. O eso, o caemos en una actitud auto-inmune, de raíz relativista, que nada bueno puede depararnos como individuos concretos y pacientes.
“Salirse de sí mismo”, en tanto que actuación no invasiva ni impositiva (por lo tanto, y en tanto haya relación, ésta deberá ser transaccional) sólo puede ser traducido en verse-a-sí-como-otro. No verse-a-sí-desde-el-otro. El “desde” es propio de quien, desde su superioridad etnocéntrica de antropólogo, cree conocer el juego del “otro”.
El proceso de extrañamiento que contiene salirse-de-sí-mismo, del todo imposible física y biológicamente, sólo puede entenderse como metáfora de renunciar a una –nuestra– verdad fija e inamovible para poder enfrentarnos, mirándonos introspectivamente con la capacidad crítica con que miraríamos a otro: verse-a-sí-como-otro, con nuestras más enraizadas afirmaciones, para conseguir reconocer, sin renunciar a ellas (en modo alguno se debe confundir la crítica, la duda metódica con la relativización: la ablación del clítoris es un crimen aquí y ahora y en todo el mundo y en toda la historia, sin remisión posible de su maldad, premeditación y alevosía), que la historia de las ideas no ha llegado a su fin con nosotros, que la historia no se ha acabado... y que con la necesaria humildad debemos saber que otros vendrán y tontos nos harán.
21/08/2007
20 agosto 2007
Aforismo
16 agosto 2007
Donde no hay harina...
Llámesele a los impuestos directos y progresivos harina y poco más habrá que añadir para entender los mohines de esta entera España. Pero aunque de aquí se pueda inferir que igualo a Solbes con Rato (bien cierto es que los dos quieren recortarle la harina al pan de la ciudadanía), nada más lejos de mí que igualar los patéticos intentos del PSOE (con su –nuestro– Presidente a la cabeza) de mal repartir la poca hacienda de que dispone la ciudadanía con la demagogia del PP (con un Rajoy bien secundado por propios y similares: Juan Cotino y Antonio Clemente –Valencia–, Paulino Rivero –Canarias–, Arenas –Andalucía–) ni con la 'frivolidad' de ERC o el victimismo de nadar entre dos aguas de CIU.
¿Dará IU-IC un paso más y asumirá un mayor nivel de crítica, desplazando ésta de la censura del superávit –censura necesaria, pero insuficiente– a la censura base de la falta de una política real de redistribución basada en impuestos progresistas?
Remedando a Clinton, podemos decir: ¡son los excedentes, estúpido! lo que debemos controlar.
16/08/2007
11 agosto 2007
10 agosto 2007
Gasolina de alto octanaje
Tener hambre es la causa de la acción de cazar, satisfacer el hambre es el efecto de la acción de cazar. La causa y el efecto no se confunden.
No pasa así en la automotivación, donde la confusión entre causa y efecto (convertir el efecto en la causa de la acción) perturba de tal manera la realidad que permite que sea convocada una suerte de aceleración y movimiento continuo. Este hecho requiere, no obstante, de un proceso especial, aquél que permite la invocación de un método para mejorar el método por el cual se rige la acción: ese proceso especial ya existe.
En este sentido, el nacionalismo es claramente automotivante, cuando el efecto (la nación creada) se convierte en causa (crear una nación), y de esta manera los efectos perniciosos (mi gente muerta por la causa) devienen, también, causas motivantes, que, en aceptarlas, se convierten en auto-motivantes: gasolina de alto octanaje, la espesa sangre, que impulsa -en tanto que efecto hecho causa- la aceleración de un motor. Josu Jon Imaz es, efectivamente, un freno que limita la velocidad del engendro -como pudo serlo Miquel Roca... Pero ¿qué pasará -porque pasará- cuando el freno desfallezca?
03 agosto 2007
Juvenal
Y la auto-motivación convierte al auto-encendido en auto-aceleración (ahora, a la vaselina le llaman auto-motivación, que permite pasar del es al ha-de-ser).
Y como ya estamos en una sociedad auto-acelerada, viene a cuento, más que nunca, Juvenal:
Sed quis custodiet ipsos custodes?
18 junio 2007
Aforismo
18/06/2007
09 junio 2007
Preguntes per a una ètica nova
Preguntes per a una ètica nova
(vídeo de la conferència)
La manipulació genètica, risc o necessitat? Obre portes o obre abismes? En tot cas, no podem negar que en ella rauen les preguntes claus que els pensadors de tots els temps s’han pogut fer: Què és l’home? D’on ve? Cap on va? En l’article següent l’autor tracta, més que de donar respostes definitives, de mostrar preguntes reveladores i suggeridores que permetin una nova aproximació als riscos, oportunitats, portes o abismes que el futur ens prepara.
Maledicció xinesa: Que visquis temps interessants.
“Massa preguntes a fer i massa poc espai per plantejar-les”, vaig pensar quan em van demanar escriure un breu assaig que no superés les 1.700 paraules. Espero de la seva amabilitat, estimats lectors, que perdonin la necessària concreció del text que segueix.
És un tòpic dir que som el que mengem, però com que d’això es tracta, del que som i del que ens canvia, m’han de permetre estructurar aquest article com si es tractés d’un àpat.
Aperitiu. Un conte de Borges
Quan parlem de l’home, de la humanitat, de què parlem? Si ens hem de qüestionar la seva manipulació genètica ¿no hauríem de dedicar primer dues línies a conceptuar què és això que anomenem “home”? Borges ens ho posa difícil, però. En el seu inquietant conte “Libro de arena” el narrador, en un intent desesperat de trobar l’inici d’un llibre voluminós, però finit, veu l’abisme que s’obre davant d’aquell que gosa demanar-se amb els estris de la raó pels inicis i pels finals: mai no accedirem a la primera pàgina... com mai no podrem accedir a la darrera pàgina... És el mateix que ens passa al buscar el primer home. Què fa de l’home un ésser humà? Les teories antropològiques més contrastades apunten a la tecnologia. L’aparició de l’Homo ergaster (treballador, fabricant) és considerada com el moment clau, quan la feble humanitat va trobar l’especialització que li va permetre reeixir d’una desaparició anunciada... I això és un primer avís: són ineludibles, que no només irresolubles, els problemes que la tecnologia ens planteja?
Primer plat. Sòcrates i les parteres
Igualment, i donat que parlem de la manipulació de criatures, també hauríem de demanar l’opinió d’aquell que va ser fill d’una llevadora: Sòcrates, fill de l’excel·lent Fenareta. Sòcrates, anomenat per Nietzsche el primer dels últims homes, ja que amb ell la humanitat occidental va néixer a la raó –però a una raó malaltissa: aparenta destruir tot el que toca–, ens adverteix que cap llevadora no assisteix a una dona si ella mateixa està embarassada. Encara diu més: la partera, per ser-ho, haurà d’esperar a arribar a l’edat en què sigui incapaç de tenir fills... Aquesta asseveració de Sòcrates ja té vora dels 2.500 anys, senyores i senyors, i malgrat això aquest és un segon avís que no podem obviar: la raó de la humanitat occidental, ha arribat ja a l’edat de la infertilitat?
Plat principal
Un ingredient principal (Sloterdijk) amb un acompanyament gens desdenyable (Morin).
Sloterdijk i el seu home operable
Sobre els efectes de la impossibilitat d’aturar les trencadisses de la raó. Preguntem a Peter Sloterdijk, un filòsof out-sider, per la seva comunicació “El hombre operable”, exposada en el Centre d’Estudis Europeus (Harvard University, EUA). Sloterdijk ens recorda que malgrat que Oppenheimer va anomenar Trinitat la primera prova nuclear, aquesta no va tenir res d’adveniment nou i diví, com tampoc hem d’obviar que, molt possiblement, els creadors de Dolly no pensaven en res fora del rendible mercat de les patents. Què uneix els dos experiments? La informació. Les noves tecnologies de la informació i del coneixement han desdibuixat –sinó trencat– la frontera vella i acollidora entre natura i cultura: l’oxitocina farà que el meu banquer em trobi digne de confiança, i això només és un exemple... Davant l’inaturable acumulació d’informació genètica, la metafísica de l’ésser trontolla.
Un físic nuclear, al ser inquirit per quin era el seu temor més íntim, el moment més paorós imaginable, va sentenciar: el patiré aquell dia que agafi una partícula elemental, la sacsegi com una capseta de llumins... i dintre no soni res! És aquesta, potser, la por que tenim a la ciència genètica? Doncs sí, senyores i senyors, és molt possible que el fonament del nostre pànic sigui aquest: sacsejant a l’ésser humà, sembla que la tecnologia genètica ens mostri que dintre ja no sona res! Si coneixem les nostres pors, sabrem quines preguntes –ens– hem de fer... i aquí tenim el tercer avís: potser és cert, com assevera Sloterdijk –i ens fa témer el nostre físic–, que la ciència estigui trencant ineluctablement la separació d’objecte i subjecte?
Sóc un home, i res de l’ home (futur) m’és aliè
Sobre la complexitat de les decisions. Terenci, autor llatí del s II aC, va dir “homo sum, humani nihil a me alienum puto”. Avui cal plantejar-se si podem inserir en aquesta frase la paraula futur. Edgar Morin, filòsof de la complexitat, en el seu informe elaborat per a la UNESCO l’any 1999 (“Els set coneixements necessaris per a la educació del futur”), no oblida l’impacte de les tecnologies genètiques en la cultura i l’ensenyament. “Permetran“, diu, “normalitzacions... mai aconseguides pels adoctrinaments. Permetran, però, l’eliminació de tares... una medicina predictiva”, i conclou que això “sembla presagiar una mutació encara més considerable que la [que va del] Neolític ... a les societats històriques”. Si bé en mirar cap enrera tot humanista signaria sense problemes la frase de Terenci, Morin fa que ens plantegem un nou avís per l’humanista que ha de venir, avís que sembla sortit d’un bolero: malgrat que no siguem nosaltres qui ho paguem, som conscients que tot a la vida té un cost?
Postres. La Polinèsia, una raó per no desistir
Vol dir això que ens hem d’aturar? Vol dir que no tenim dret a –o millor, que tenim el deure moral de no– continuar? No. No és aquesta la conclusió que volem deixar com a tancament. Per les postres, per dulcificar aquest discurs pesat i dur, els invitem a les dolces terres del Sud, a la paradisíaca Polinèsia. Fora d’explicacions políticament correctes (com ara que ha estat l’arribada de productes dietètics artificiosos l’únic inductor –tot i que no neguem la importància d’aquests nouvinguts– de la diabetis), hi ha una suggeridora explicació de l’altíssima proporció de diabetis que trobem en certes aïlladíssimes illes de la Polinèsia: un canvi genètic provocat per la lluita per la supervivència. Malauradament –un advertiment, però: referint-nos als que ara viuen, de debò podem dir malauradament?–, només van sobreviure aquells que, d’alguna manera, aprofitaven millor els pocs aliments, paupèrims en substàncies essencials, que la natura els donava. La dura selecció genètica va fer que els que ara hi viuen tinguin una predisposició molt alta a patir la diabetis. La pregunta gens retòrica que ens hem de fer és: no tenim l’obligació –i fins i tot, el deure moral– de permetre que una manipulació genètica –a ser feta en el moment que la tecnologia ho permeti– tregui aquesta espasa de Dàmocles del cap d’aquesta gent? Senyores i senyors, prenguin-se el seu temps, ja que la resposta no és senzilla, com veurem mentre prenem un cafè.
Cafè i copes. Wyatt Earpp, una raó per a l’esperança?
No. Més aviat és una raó per a la desconfiança. Els que entre vostès hagin vist alguna de les pel·lícules que narra l’enfrontament èpic en OK Corral, recordarà sens dubte que l’heroi, Wyatt Earpp, se’n surt de rositas d’aquell tiroteig sense que ni un mal tret de revòlver el fereixi ni que sigui lleument... i aquesta sort l’acompanyarà en tots els agosarats enfrontaments, on el tret que més se li apropa tan sols farà un forat en el faldó del seu tòpic green-coat... Em sap greu que el darrer cafè amargui, però com diu el poeta “nunca es triste la verdad // lo que no tiene es remedio.”
En aquesta batalla èpica que té la humanitat amb si mateixa, no ens hem de refiar de la sort de Wyatt Earpp: el tiroteig, si no controlem el seu risc –per altra banda inevitable: hom ha de ser conscient que sempre estarem en mig d’un tiroteig i que mai no assolirem el risc zero– ens pot matar massa d’hora... Convé acabar, com sempre que parlem del progrés humà, recordant la figura de l’Àngel de la Història de Walter Benjamin:
“Una pintura de Paul Klee titulada ‘Angelus Novus' muestra a un ángel que parece como si de pronto fuera a apartarse de algo que está contemplando con fuerza. Sus ojos miran fijamente, su boca está abierta, sus alas extendidas. Así es como uno imagina al ángel de la historia. Su cara está vuelta hacia el pasado. Allí donde percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe que sigue amontonando restos y lanzándolos delante de sus pies. Al ángel le gustaría quedarse, despertar a los muertos, y recomponer todo lo que ha sido roto. Pero una tormenta del Paraíso empuja sus alas hacia atrás con tal violencia que no puede cerrarlas. La tormenta impulsa al ángel hacia el futuro (al que da su espalda) irresistiblemente, mientras la pila de restos y escombros crece por el cielo tras él. Esta tormenta es lo que llamamos progreso.”
Podem veure en aquesta imatge un resum de totes les possibilitats, de totes les pors, de tota la ineluctabilitat de la tecnologia genètica: el vent irresistible del progrés, el risc destructiu de la raó, el futur caòtic de les oportunitats... I si bé hem de tenir en compte el pes que la pròpia biografia de W. Benjamin té en el seu pensament, a hores d’ara sabem el que sabem –i som conscients de que ho sabem– sobre l’actual situació del món, i això no ens permet ser gaire optimistes. Senyores i senyors, no podem aturar l’Àngel de la Història, d’acord, però tenim el deure moral, l’obligació ètica i la responsabilitat davant dels nostres hereus de conduir-lo pel camí menys destructiu.
Proverbi xinès: qui mata el gall no fa que claregi més tard.
(hom pot veure a you toube)
31/05/07
27 marzo 2007
Diccionario secreto, Tomo 1, entrada única.
26/03/07
22 marzo 2007
Del machismo (II)
A partir del viernes 16 de marzo, en España los hombres somos un poco más libres, porque, a pesar del viejo dicho, mis derechos y mis libertades empiezan donde empiezan los de mis vecinos (hoy, las mujeres) y acaban donde para ellas acaban.
Aún queda camino por hacer: hagámoslo y recorrámoslo.
19/03/07
Se equivocan...
Y el presidente Zapatero por encima de todos.
Y la equivocación no es ya la "política" (que no es tal) del "y tú más". Y aún siendo grave –por el ataque subyacente a una institución democrática–, tampoco es ya amenazar con echar en cara al que fue un poder legal y legítimo algo que hizo y que en su momento, no lo olvidemos, fue totalmente legal y legítimo.
Ni es sólo el no aceptar –e intentar camuflar con bellas palabras y persona interpuesta– que ante un grave error, en este caso, grave error judicial – el que la facción del poder judicial llamada conservadora, para mas inri, ha cometido con De Juana Chaos– por desproporción, sólo cabe la enmienda –y las enmiendas nunca acaban de pagar el error, tan sólo lo enmiendan.
Intentar colar que lo que se hace no es ya una corrección de un error, sino una medida realizada desde la humanidad del poder, cuando la verdad última es que se aplica desde la nada procesal y en base a presupuestos que nada tienen que ver con lo realmente acaecido, sólo puede inducir al rechazo y a la incomprensión. A la abstención política.
Pero esto ni es todo ni es lo peor.
Lo grave, lo tremendamente grave es que no ganarán a los otros, a la derechona infame y ultramontana, con sólo las palabras. Ahí perderán.
Perderán ellos y, de rebote, nosotros, los ciudadanos todos.
No necesitamos a nadie de la izquierda con lazos azules, pues en realidad nadie hay secuestrado. No necesitamos a nadie de la izquierda blandiendo hermosas retóricas y afilingranadas sentencias, pues en ese terreno, los zafios, embusteros y ladinos siempre llevan las de ganar: son sus mañas, que no la fuerza de sus argumentos, las que nos descolocan.
Necesitamos de la izquierda política sus obras: ahí ganarán votos para la democracia, que es lo que importa, y de retruque, para los partidos de izquierda, que también importa.
Queridos gobernantes, dejen de platicar sobre si fueron galgos o podencos, dejen de asustar con imágenes de fieros dobermanns, no permitan que la fuerza se les vaya por la boca. Obren, y que sus actos, y no la retórica, sean el relato de su política.
12/03/07
Las profundas divisiones políticas
Cuando el homenaje al Guti, estuve hablando con mi amigo XXXXXX sobre el incontrovertible hecho de que las izquierdas tienen un especial capacidad de desintegrarse en grupos. Adujimos, los dos, como una posible causa de que ello no ocurra en las derechas el hecho, también incontrovertible, de los intereses económicos –más que ideológicos– que éstas tienen, sobre todo si detentan el poder.
Le advertí de que en la extrema derecha ocurre lo mismo. Estuvimos divagando sobre personalismos, cosa que puede ser común a derechas e izquierdas, sobre prevalencia de ideología –como teoría, pero con cierta carga negativa y peyorativa– sobre práctica, cosa que también puede ser común a todo el espectro político, sobre todo si no está en el poder... y lo tuvimos que dejar porque empezaba el emotivo acto de homenaje a Antonio Gutiérrez Díaz, el Guti.
Me quedé, pues, con el mal sabor de boca de dejar igualadas derechas e izquierdas ¿es posible que hoy, y cuando se alcanza el poder, y por lo que hace a la patrimonialización del mismo, las izquierdas no sean más que derechas progresistas, o que, viceversa, las derechas no sean más que izquierdas reaccionarias?
Las fuerzas centrífugas que se desatan en los partidos que no están en el poder ¿tienen en las derechas y en las izquierdas la misma razón última?
Tal vez, y de alguna manera, lo ocurrido en Italia con el gobierno Prodi nos de una clave en negativo: las izquierdas, al defender unos réditos abstractos y nada concretos, se ven abocadas a una defensa de intereses siempre situados más allá de lo que motiva el pragmatismo del corto –cortísimo, a veces– plazo de la gestión del poder. Y con ello no acuso a esa izquierda de pedir que nos sacrifiquemos hoy para disponer del paraíso mañana –que es, en cambio, lo que suele demandarnos la derecha–, sino que alabo su gestión con vistas al medio y largo plazo, a la par que indico la intrínseca dificultad de llevar dicha gestión a la práctica y congeniarla con medidas pragmáticas, la oportunidad de las cuales –siempre cuestionable, obviamente– suele desestabilizar las alianzas –usualmente, las de izquierdas.
Afirmo que sí hay algo intrínsecamente distinto en las políticas de las izquierdas y de las derechas, y que aún generando efectos similares, lo hacen en diferentes sentidos.
...no son menos profundas que las profundas divisiones de la derecha francesa.
El extremo cortoplacismo de la derecha y la extrema derecha, pues su estrategia, cuando se pueda llamar así, se basa en no cambiar nada ni a corto ni a medio o largo plazo –o cambiar para “detrás”, en lo que sería un negativoplacismo–, sólo obtiene réditos si llega al poder e implanta aquellas medidas que permiten sojuzgar al contrario, y sólo evita la diáspora de sus cuadros si logra vender (sí: vender, incluso económicamente) la posibilidad de obtener esos réditos. Otro tema es quién les vota, de lo que aquí no hablamos, y de cómo protege el mínimo suelo de votos para mantenerse como posibilidad de poder.
La visión a largo plazo de la izquierda, inherente a cualquier cambio “hacia delante” de la sociedad –aún sin saber qué es adelante o qué es detrás, excepto juicio moral previo mediante–, se ve sometida a la misma tensión: sólo si es capaz de convencer(se) de que es una alternativa viable, racional y razonable –y argumentada hasta la extenuación– logrará que sus cuadros se mantengan en una organización determinada y evitará que se planteen formar otro partido con su propia alternativa viable, racional y razonable –y argumentada hasta la extenuación–. Con la desventaja, asumida con ganas como necesaria, de que la creación de espacios de libertad le impide –si quiere seguir siendo una opción de izquierdas– sojuzgar al contrario bajo pena de lesa ideología. También es otro tema quién les vota, de lo que aquí no hablamos, y de cómo mantiene el mínimo suelo de votos para salvaguardar la posibilidad de presentarse como alternativa.
Podemos afirmar que el hecho de tener la capacidad de gestionar el poder siempre es un poderoso –valga la redundancia– elemento de cohesión, que tapa fuerzas centrífugas, fuerzas cuyo sentido es, en general, radicalmente opuesto en las derechas o en las izquierdas. Pero...
Pero sin prejuzgar por su ubicación ideológica maldades –o bondades– intrínsecas en las actuaciones individuales –maldades que pueden darse en personas de todo el espectro ideológico y ante las cuales sería la justicia la encargada de emitir el fallo–, los réditos abstractos y generales no deben –pero pueden: he ahí el peligro– amparar intereses concretos y particulares –aunque sí afecten a personas concretas–, excepto que aquéllos réditos no sean tan abstractos ni tan generales –con lo que estarían siendo pervertidos–, por lo que en aquellas políticas donde las medidas a medio y largo plazo sean definitorias de las estrategias del poder –y ello puede darse en cualquier opción política: las derechas e izquierdas siempre son relativas: la derecha alemana, y parte de la francesa, podría pasar por un centro izquierda español...–, éste será menos cohesionante –y por ello, menos estabilizante– y será mas fácil caer en crisis provocadas por la praxis de la gestión del poder. Ejemplos no faltan.
Así que no. No son iguales las fuerzas que desintegran a un partido –de derechas o de izquierdas– que no esté en el poder o que no tenga posibilidades de detentarlo.
Y no, no es el poder económico lo que mantiene atemperadas las fuerzas centrífugas de los partidos de izquierda –por lo menos en todo aquello en que estos puedan ser llamados de izquierdas.
Es cuestión al margen, cuyo tratamiento desborda el concepto de derechas –por ampliación y subordinación del mismo, que no por negación–, la poderosa fuerza centrípeta de la política identitaria. Tan poderosa –y tan ideológica– es esta fuerza que al no necesitar del cohesionante poder económico, casi, casi se confunde –mimetizándose, cuando le dejan– con las teorías de izquierda.
Resumiendo: el poder cohesiona, sí. Pero en un caso es el poder –como sustantivo– de poder hacer algo desde la ética y moralmente aceptable, y en el otro es el poder –como verbo– poder.
Respectivamente: izquierdas y derechas; visión a medio y largo plazo y visión a corto plazo; actuación ética y universal y actuación no ética y sectaria.
El poder como instrumento o el poder como fin. En eso nos distinguimos.
05/03/07
27 febrero 2007
Complicación: otro aforismo
No es que los informáticos no sepamos por qué algo no funciona, es que ya no sabemos por qué algo funciona.
Lo que aún nos permite abundar en aquel aforismo, enunciando que:
No es verdad que los sistemas de información sean cada vez más inteligentes, sino que lo cierto es que su endemoniada complicación (que no complejidad) nos hace -particularmente a los informáticos- cada vez más estúpidos.
26/02/07
22 febrero 2007
Complejidad: un aforismo.
Dado un sistema (1) suficientemente complejo, la inteligencia del sistema implicará la necesaria estupidez de sus componentes, y la inteligencia de sus componentes implicará necesariamente la aparición de comportamientos del sistema que parecerán estúpidos e incluso el sistema se podrá volver esquizofrénico y -parecer que pueda- padecer procesos autoinmunes (y eso pasará por hipostasiar al sistema, dígasele empresa, nacion, administración...).
Cómo que es un aforismo y no alcanza a ser una tesis, no lo tenemos que argumentar, sin embargo, y para darle cierto apoyo, lo explicitaremos a través de dos ejemplos. Cogemos un sistema complejo e inteligente: el ser humano, del que podríamos decir que cae en la primer parto del aforismo ¿habéis visto algo más estúpido que un hígado, por muy necesario que sea? Cogemos la Humanidad, de la que podríamos decir que se trata de un sistema que cae en la segunda parte ¿Habéis visto comportamiento más estúpido -y criminal, por muy racional que sea- que una guerra?
Segundo, el resto.
Así, pues, y si el aforismo fuera verosímil, que no verdadero, nos indicaría de alguna manera que el paradigma de la complejidad se inherente a la sociedad humana, y que, más que reducirse en el tiempo, aumentará a medida que aumenten nuestros conocimientos
Esta tesis la podríamos hacer conectar con la tesis de que una de las patas de la enseñanza, el instruir en las artes y las técnicas, nos lleva hacia la locura creativa. Locura que, para manejarla en toda su complejidad y en todas sus posibilidades, tiene que tener un freno: la cordura, que será aportado por la otro pata: la educación, entendido su significado desde la raíz de "*duce": conducir.
Parémonos a pensar: por qué pueden ir los coches a 300, y más, kilómetros por hora? Quiero hacer mención que estamos pidiendo por qué pueden, y no por qué van. El por qué van? es casi una pregunta retórica: porque tienen un motor, claro! Pero, insistimos, por qué pueden? Pues porque tienen frenos. Porque si no los tuvieran, irían -el motor continuaría funcionando-, pero al primer accidente del terreno, a la primera curva del camino, dejarían de poder ir. Y con esto estamos ya preparando el fin del presente texto.
Tercero, y vamos finalizando.
Si el aforismo fuera verosímil y la tesis de las dos patas de la enseñanza -que no la hemos argumentado, es cierto, por carencia de espacio y porque sería un digresión con respecto al tema: complejidad- fuera verdadera, el Humanismo actuaría más como un freno, más como un sistema de poner cordura, y su método de trabajo se complacería más con la reflexión que con el experimento.
La relación que podamos establecer entre Humanidades/Humanismo y el resto de asignaturas de las artes y de las técnicas se paralela a la que podamos decir que existe entre razonable y racional, que si bien los dos conceptos provienen de razón, el matiz que los diferencia tiene la magnitud de un mundo.
(1) Entendemos por sistema un conjunto de elementos (tan elementales cómo haga falta o interese detallar), de los cuales se pueden hacer evidentes unas interrelaciones, unas particiones en base a estas relaciones internas, un nuevas interrelaciones de las particiones y unas nuevas particiones de grado superior en base a las relaciones de este nuevo nivel... y así (relaciones -> particiones -> relaciones -> particiones... ) hasta que haga falta o interese profundizar.
22/02/07
21 febrero 2007
Del acto y del relato ("Diamante de sangre")
La insalvable distancia entre un escritor y uno que escribe cabe en la frase "el relato de nuestros actos".
El escritor, al relatar los actos (o nosotros nuestros actos, como personajes), deja que sean los actos los que relaten al personaje. El que sólo escribe necesita para ser comprendido relatar, no ya los actos, sino al propio personaje (o nosotros nuestro personaje, a pesar de nuestros actos).
En el arte contemporáneo, es usual que para disfrutar de una obra de arte (que es aquello que el artista dice que lo es, Marcel Duchamp dixit ) necesitemos de un guía o gurú, cuya misión será adentrarnos en su significado. Ello no es bueno ni malo, excepto que sea la única manera de alcanzar la obra en sí -entonces, cuanto menos, es cuestionable. También necesitaríamos de un guía -de ahí que no sea intrínsecamente malo- si intentáramos, sin previo aprendizaje teórico o práctico, escuchar -disfrutando- las fugas de un tardío Beethoven.
Pintura, arquitectura, música, danza, poesía... la complejidad de sus ejecuciones, que para no ser banales deben vibrar a la par que la complejidad de la sociedad que muestran, suele hacer necesariamente inevitable un duro proceso de aprendizaje para su goce. Y ese camino está lleno de trampas sofísticas en las que nos venden atajos para su comprensión. Atajos que igual nos llevan –he ahí la trampa– hacia el poeta complejo que hacia el poeta complicado, a la pintura polisémica que a la insignificante...
del relato que nosotros hacemos de nuestros actos...
En las artes escénicas ,y en particular en el cine, se hace patente la inutilidad de un guía. No hay voz en off, no hay explicación dialogada que pueda, no ya superar, sin tan sólo suplantar a la acción del personaje. Si es el diálogo como explicación y no como acción quien nos da la clave, estaremos asistiendo al relato que el personaje nos hace de los hechos y no al relato que los hechos hacen del personaje. Si la imagen de la acción es episódica, pues muere en sí misma -como un átomo de tiempo presente que no tuviera pasado ni futuro- sin temor a entrar en contradicción con la siguiente imagen, o está tan mecánicamente determinada que contiene en ella a todo el pasado y a todo el futuro, volveremos a estar ante una historia explicada, irrelevante, que nada enseña, ya sea porque en su totalidad nada muestra o porque lo muestra todo en cada instante: banal, en los dos casos.
...al relato que de nosotros hacen nuestros actos.
El personaje es lo que hace, lo que dice -y cómo lo hace y cómo lo dice: he ahí la grandeza del actor, pues puede sublimar con su actuación, con sus actos, el discurso del diálogo y de la acción-, pero no lo que dice que hace -o sí: al hacer "decir lo que hace", nos deja ver que no es otra cosa que fachada.
Y el escritor, que es a la vez lector, y el director, que es a la vez espectador, sólo nos enseñan si ellos -también y durante la creación- aprenden como lectores y espectadores de su obra, y sólo aprenden si el personaje les -y por lo tanto, nos- muestran sus actos sin decir todo en cualquier momento -pues si así fuera, no habría lugar al aprendizaje: todo estaría ya dicho en el inicio- y diciendo algo en algún momento -pues si no es así, nada nuevo habría que aprender.
"Diamante de sangre": ¿Qué relata qué?
19/02/07
14 febrero 2007
Las paradojas del conocimiento...
Tres aforismos.
Lo que también se podría decir así: A mayores certidumbres generadas por la ciencia, mayores incertidumbres vividas por el ser humano.
O abundando en lo paradójico: En un sistema cerrado vivo -sea lo que sea que quiera decir un sistema vivo-, el total de entropia social nunca disminuye.
O también: La realidad es aquello que aún no sabemos qué es.
(Más de seis mil millones de seres humanos pululando por el planeta: nuestro comportamiento empieza a parecerse al de las moléculas de los flujos y reflujos de un fluido -caótico, por definición. Tomando a la termodinámica como metáfora ¿podremos empezar a aventurar leyes de sociodinámica?)
05/02/07
Aforismo
25/12/06
Verse a "sí mismo como otro"
Escribir es –o sólo se logra cuando alcanza a ser– escribirse a sí mismo como otro, y a veces, cuando uno consigue leerse a sí mismo, le es dado verse a sí mismo como otro (1). Como otro cualquiera.
Pero siempre ha de ser otro –otro cualquiera: tú, por ejemplo– quien te acabe mostrando cómo uno es como otro. Como otro cualquiera.
Y así casi se cierra un círculo, siempre en la permanente búsqueda de un punto más, aquél que marca la mitad de lo que queda hasta el final, y que como siendo Aquiles, cada paso, cada párrafo siempre marca la mitad de lo que queda: siendo espectador de mí mismo soy a la vez actor (pues es una acción escribir algo), lo soy a la vez, sí, pero no en el mismo sentido, y nunca sé si lo logré –ser actor– hasta que vuelvo a ser espectador –lector– y me reconozco a mí mismo como otro en el actor que representa –escribe– para mí, que ahora sí es como otro.
Gracias.
(1) Este magnífico concepto "sí mismo como otro", que nos propone el extrañamiento de uno mismo como único camino para acceder a algún conocimiento sobre sí mismo y sobre cualquier otro, es de Aristóteles.
14/02/07
13 febrero 2007
Aritmética ¿simple?
Presupuesto federal EEUU año 2001: 1,8 billones de dólares.
Suma de hipotéticos presupuestos federales del 2001 al 2008, tomando como patrón de incremento el IPC estadounidense: 16 billones de dólares.
Suma de presupuestos federales, reales y propuestos por las dos administraciones Bush Jr., del 2001 al 2008: 18,8 billones de dólares.
Diferencia: 2,8 billones de dólares.
Si añadimos la anunciada detracción (entre 0,6 y 09 billones) en partidas sociales, nos da un total de 3,4 a 3,7 billones de dólares que han ido o irán... ¿dónde?
Si no todo es coste de la guerra de Irak –cuyo gasto, en las más desfavorables apreciaciones hasta el 2008, no sobrepasará los 1,3 billones de dólares–, si no se ha producido un cambio favorable en el estado del bienestar ¿dónde ha ido este importe, que representa el equivalente a 1,5 presupuestos federales del último año Clinton –año que finalizó, no lo olvidemos, con superávit?
13/02/07
Sociedad gorda
Como metáfora, sin embargo, sirve: nuestras gordas sociedades se plantean cambiar la fuente de las calorías, no su nivel de ingesta, y con ello tal vez evitaremos unos riesgos ciertos; pero aún son demasiado débiles las voces que se plantean la imposibilidad de mantener el actual patrón de sobrepeso. ¿Se imaginan qué consumo final significaría que el 80% menos pudiente, que en total absoluto consume la mitad que el 20% más opulento -lo que significa que cada uno de nosotros consumimos ocho veces más que cada uno de ellos-, elevara su nivel de vida hasta la mitad del nuestro? Doblaríamos el consumo a escala mundial.
Señores, Kioto es poco.
13/02/07
03 febrero 2007
Del machismo (I)
...se es machista porque se actúa de forma machista, o,
se actúa de forma machista porque se es machista...
¿Cabe alguna duda de que el fenómeno machista no entiende de clase social, nivel cultural, nacionalidad, religión o ideología? Incluso el sexo, me atrevo a decir, no es un determinante suficiente para delimitar el machismo.
¿Qué ocurre, pues, con el machismo? ¿Qué deberíamos tener en cuenta en su gestación, aunque nos sonara paradójico, que ahora no apreciamos, o por lo menos, no con la suficiente consideración?
Tal vez deberíamos aislar dos momentos, niveles o situaciones del proceso machista. Aquél que, de alguna manera, indicara la existencia de un cierta predisposición a serlo y aquel que, tal vez más tangible, mostrara las circunstancias en que la crisis machista se desata.
Un crisis que no tiene por que ser entendida tan sólo como violencia suprema –física o psíquica–, sino que se debe entender como todo aquel, y cualquier, conjunto de reacciones donde la racionalidad supera a la razonabilidad (en la racionalidad se debe incluir el "actuar sin pensar" no patológico –no sujeto a una categoría de enfermedad mental–, hablamos de aquel actuar sin pensar producto de la asunción no crítica y mecánica –y por ello tan interiorizada que deviene automática– de comportamientos racionales suficientemente aceptados y refrendados por el entorno del –o de la– machista) en la línea de lo que John Rawls entiende por racionalidad –capacidad de decidir u escoger a favor de uno mismo en función de argumentos complejos, objetivos y sin atisbo de restricciones éticas o morales– y por razonabilidad –la racionalidad matizada por la responsabilidad sobre los efectos y resultados de la decisión.
Si optamos por negar la existencia del nivel primario de predisposición –y por ello concluimos que el machismo es un fenómeno de raíz puramente cultural– nos va a ser difícil explicar cómo puede darse un hecho machista en un entorno socio cultural ajeno al –o por lo menos no favorable o promovedor del– machismo. Qué duda cabe, en cambio, que de forma global y estadísticamente comprobable, ciertos procesos culturales conllevan que las acciones machistas vayan desistiendo, por lo que cabe convenir que la cultura –no la mayor o menor cultura, sino las opciones que una concreción dada de la cultura adopta– tiene que ver, y mucho, con el mayor o menor grado de machismo que una sociedad acepta –interioriza– sin planteamiento crítico.
(29/01/07. Continuará)
22 enero 2007
Llego tarde
como siempre desde
hace años
pero no importa, pues
cuando fue necesario
llegué oportuno.
La camarera joven
y amable
me vuelve a recordar
que llego tarde
aunque justo cuando
debo llegar.
Hace diez años hubiera
dicho -con Silvio-
con diez años
de menos hubiera
saltado
y entonces sí que...
Habría llegado tarde.
22/01/07
16 enero 2007
Las palabras ¿Valen algo? ¿nada? ¿todo? (T-4 y III)
Victoria Kent, que fue directora general de Prisiones en la II República, nos dice:
"Medité y decidí mi viaje. Ordené formar a la población reclusa en el gran patio. Les hablé desde una plataforma allí instalada y dije que el gobierno se interesaba especialmente por la reforma de las cárceles y presidios... que se iba a mejorar en lo posible la vida del penal. Pero teniendo noticias de que algunos estaban armados, la primera condición que ponía era la del desarme inmediato. Lo recuerdo como si lo hubiera vivido ayer. El personal que estaba detrás de mí quedó sobrecogido. Siguieron unos minutos de silencio e incertidumbre, cuando de un lejano rincón situado a la derecha, surgió un recluso joven, fuerte y decidido,y tomando el arma que llevaba en el bolsillo, la tiró al extremo del patio. A continuación una lluvia de armas fue dirigida al mismo rincón. El penal quedó desarmado. Agradecí, no sin emoción, el rasgo viril y respetuoso, y prometí lo que más tarde se fue realizando en el penal: el arreglo de un campo de deportes y la puesta en marcha de talleres de trabajo. Al día siguiente asistí a la comida en común, las caras me sonreían ... Este episodio constituye uno de los más fuertes recuerdos de mi vida".
No soporta comparación la lucidez de Victoria Kent contra el pacato comportamiento de J.L. Rodríguez Zapatero. Y aunque le hubiera salido mal la apuesta, Victoria Kent no dudaba de que diciendo lo que debía decir, hacía –y preparaba el terreno para hacer– lo que era necesario hacer. Las palabras, para Victoria Kent, significaban algo, no todo, pero sí algo.
Pero para J.L. Rodríguez Zapatero las palabras parecen significarlo todo, y así se ha dejado enredar en el relato (palabras) que los dirigentes del PP hacen, y que Mariano Rajoy verbaliza. Así se ha dejado enredar en el relato (palabras) que ETA hace, y que Armando Otegui fonetiza. Y así el principio de realidad le alcanzó con esta virulencia.
J.L. Rodríguez Zapatero olvidó a Aristóteles y su descripción de la tragedia, y el principio de realidad es trágico y se impone -se le ha impuesto- por la vía de los hechos. Y sólo a través de las acciones de los actores, que no de sus relatos, nos enseña Aristóteles que nos es dado conocer el argumento.
Y para los dirigentes del PP y para los cabecillas de ETA, en cambio, las palabras no tienen ningún significado. Significan nada.
Si aquel joven y fuerte penado se desarmó, no fue sólo porque las palabras de Victoria Kent significaban algo (no todo, no nada, sólo algo), sino por que para él las palabras aún significaban más que nada.
Cuando el discurso que elaboran los dirigentes del PP desea alcanzar el estatus de inatacable, por cerrar todo los puntos a cualquier conato de revisión –o lo que es lo mismo: negociación, pues ésta sólo puede existir en tanto que sabemos y aceptamos que nuestras palabras sólo significan algo y no todo–, lo único que consiguen construir es la ficción de una potencia que, pues ha explotado ya toda su capacidad discursiva, ya no tiene margen para desarrollarse. Y puesto que su ficción ya lo ha dicho todo, y nada queda por ser dicho, las únicas palabras que en el discurso de esa ficción podremos articular a partir de ese momento significarán nada.
Como nada significa el discurso de los cabecillas de ETA, avanzado y aventado por Otegui. Cuando en una palabra caben todos los significados (como en lo permanente, que cabe la permanencia y la inconstancia; como en el alto el fuego, que cabe la solución y la no solución de su continuidad; como en la negociación, que cabe el decirse poseedor de tan sólo algo y de todo), esta palabra de sentido único, pues sólo un sentido nos permiten otorgarle: aquél que el amo del discurso cual tahúr nos presenta y nos escamotea a su libre criterio, nada nos deja para hablar, y ése es su significado último: nada.
Para que exista la posibilidad de que “un recluso joven, fuerte y decidido... [tome] el arma que llevaba en el bolsillo... [y la tire] al extremo del patio”, tiene que haber, ante todo y antes que nada, un político que sepa que las palabras valen algo, pero sólo algo, no nada y no todo. Y después lo otro -incrementar la probabilidad del fin de la violencia- no nos vendrá dado mecánicamente, pero habremos facilitado su posibilidad.
15/01/07
08 enero 2007
Del respeto (T-4, II)
Abundemos ¿Puede uno con su opinión no respetar algo que está más allá de su alcance? Tampoco, pues, mutatis mutandis, da igual que digamos A o no A, ese algo seguirá obstinado en mantenerse inasequible a nuestra opinión.
Así pues, al Sol con mis opiniones ni lo puedo respetar ni puedo dejar de respetarlo. Ni a la Tierra.
¡Oh! ¡Ah! (se dejan oír los gritos enfurecidos de cuatro ecólogos de salón ilustrado) ¡Uh! ¡A él, a él! (arrecian y se desgañitan los seguidores de Gaia).
Incidamos aún más y en asuntos más cercanos. Patria, Religión, Ideología (cada uno que ponga su concreción, algo así como –y que nadie entienda que son necesariamente mis concreciones, pues no tienen por que serlo– España, Cristianismo, Liberalismo) no son respetables. (¡Por favor, por favor! Que no se enfurezcan los de aquella fila; por lo menos no hasta que acabe de exponer esta idea...) No quiero decir que se deban no respetar, sino que no cabe plantearse su respetabilidad: están más allá del alcance de nuestras opiniones.
Cerremos aún más el círculo. Los pensamientos del otro (incluso de un aristotélico sí mismo como otro) ¿merecen respeto? Si aplicamos lo dicho en los dos primeros punto y aparte, diremos que no, en tanto estén fuera de mi alcance. Cosa ésta, estar fuera del alcance de uno, que no ocurre en las relaciones asimétricas, donde los pensamientos de una parte, típico ejemplo: los de los padres o los adultos, alcanzan de manera muy directa, de hecho invaden y colonizan (1), a los de la otra, hijos o menores (como también, y en esta sociedad, hombre sobre mujer, tirano sobre súbdito, maestro sobre alumno...), Así que los pensamiento de otro igual que yo no tienen derecho a la respetabilidad: ni los de yo como otro.
¡Infame! ¡Sacrílego! ¡El respeto es la base de la sociedad! ¡Exigimos el respeto por nuestros mayores! ¡El respeto por las plantas y los animales es el único camino para un progreso automantenible! ¡Sólo el respeto mutuo permite la convivencia! (Vaya, he logrado poner a todos en contra: políticos, religiosos, sociólogos, humanistas, ecólogos...)
No nos desesperemos y atendamos a dos hechos. Primero, hasta ahora tan sólo he hablado de opiniones: mis opiniones contra algo cuya existencia está más allá de su área de impacto. Segundo, con la excepción del Sol y de la Tierra (2), aquel algo al que me he referido han sido conceptos (patria, religión o ideología) o ideas (pensamientos del otro, o de yo mismo como otro), cuya inmaterialidad (del significado, no del significante) les ubica en una intangibilidad más allá de cualquier intento de manoseo.
La opinión, aunque no suficiente, es previa y necesaria, en tanto que juicio de valor, para iniciar cualquier argumentación.
La falta de respeto inherente a una opinión con respecto a algo –que no el relativismo en la comparación entre opiniones– está en la base de cualquier argumentación. Es necesario que yo respete a quien tiene ideas pero no, y esto debe darse a la vez, a sus ideas, y esto es necesario para que pueda haber una opción de diálogo, un espacio para la dialéctica (aunque no la de Hegel: no hablamos de un dialéctica obligatoriamente sintetizadora). De esta falta de respeto por la ideas, los pensamientos, los conceptos, las metáforas, lo inmaterial, lo intangible...de esta falta de respeto por los significados nadie puede deducir falta de respeto por los significantes (seres y obras), la destrucción de los significantes del otro sólo demuestra la mera falta de argumentos sólidos (significados intangibles) que una parte puede oponer a la otra, yo al otro (a veces, a mí mismo como otro, lo que puede significar caer en un peligroso proceso autoinmune).
El diálogo y la dialéctica sólo pueden existir en un entorno de amigable falta de respeto. Sólo allí donde las leyes hayan preparado un espacio en el que nuestra integridad física (no tememos ser heridos) y psíquica (no tememos ser tratados como menores) nos permita ser el otro para otros –y para sí mismo–, sólo en ese espacio la necesaria falta de respeto por las ideas nunca será confundida con la argumentación falaz ad hominem, y que campe a sus anchas esa falta de respeto permitirá acercarnos al otro (y a uno mismo como otro).
No me preocupa el qué dirán (o sea, no me preocupan las opiniones poco respetuosas para con mis pensamientos), sí me preocupa, en cambio, qué pueden hacer terceros con lo que aquellos hayan dicho ¿Somos tan menores de edad que me tienen que proteger de las falsedades históricas que puedan pregonar unos incompetentes? ¿Somos tan menores de edad que me tienen que indicar, ley mediante, qué mitos son aceptables y cuáles no? La responsabilidad de lo que terceros hagan en base a lo que otros digan es, qué duda cabe, exclusivamente de estos terceros, con la única excepción mencionada de las relaciones asimétricas. Si el Estado ha de hacer algo al respecto, es enseñarme a ser adulto, no mantenerme en una eterna adolescencia.
¿Y qué tiene todo esto que ver con ETA? Tiene que ver mucho, pero mucho, mucho. Con ETA, con Batasuna, con Ibarretxe, con Madrazo... Hasta con Rajoy y con Carod Rovira tiene que ver: todos ellos adultos y sin barreras que les limiten su capacidad de serlo. Todos ellos grandes respetadotes de los significados (Patria, Nación, Bandera, Himnos...) y grandes ninguneadores de los significantes (los hay que, como ETA-Batasuna, hasta asesinan...)
(1) Con todo el poco respeto que me merece en general la música pop, especialmente la de la Europa Continental, intento autolimitar la expresión de mis apreciaciones negativas, especialmente cuando mi hija esta oyendo sus canciones pop preferidas, a aquellos momentos en que es lógico argumentar la banalidad de dicha música: es mi decisión respetar a la persona, no a las ideas. A veces fallo y le increpo lo aburrida que es la música que esta oyendo: ¡es así!
(2) A pesar de todo, el Sol como la Tierra, como Europa, España, Catalunya, Barcelona, Gràcia... no son sino metáforas incorpóreas, a las que no se les puede alcanzar, excepto de forma metafórica.
08/01/07
02 enero 2007
T-4
Mariano Rajoy, por el PP, debe saber la enorme, cuando no prácticamente solitaria, responsabilidad que tiene en la más que posible consecuencia del atentado de la T4: la vuelta a los tiempos de plomo y sangre. Su exigencia de obviedades –eso sí: desde la barrera y con puro– y su voluntaria no participación en las responsabilidades del proceso ha atado de pies y manos a José Luis Rodríguez Zapatero: si la necesaria fiscalidad, pues tenía el derecho y el deber de llevarla a cabo, la hubiera efectuado desde dentro del proceso, tal vez éste habría tenido alguna oportunidad. Pero no: era más rentable buscar volver al poder por encima del dolor. Y lo malo es que seguramente lo conseguirá, y lo conseguirá gracias a los miedos del gobierno.
José Luis Rodríguez Zapatero, por el PSOE, es el siguiente de la lista. Si se ha encontrado atado de pies y manos, ha sido por que ha caído bajo el síndrome de "la princesa, el visir y la carta": sólo si la princesa renuncia a ser princesa, la carta, en poder del visir, dejará de ser efectiva. Pero la princesa, José Luis Rodríguez Zapatero, ha preferido seguir siendo princesa –presidente–. Y ése ha sido su error y las consecuencias que de ello se deriven también son de su responsabilidad. Si hubiera renunciado a que su carrera política quedara inmaculada y la hubiera puesto en manos de la gente, muy posiblemente le hubiera pasado como a Pascual Maragall: conseguir el objetivo y pagar con su vida política por ello. Pero para eso hay que ser un estadista de la talla de Pascual Maragall, que antepone la Política a su política, y José Luis Rodríguez Zapatero no tiene esa madera, para qué nos vamos a engañar.
Estas dos personas, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero tienen que explicarse y explicarnos un por qué, y no es por qué los asesinos de ETA han vuelto a atentar: son criminales y su lógica no es nuestra lógica. El por qué que deben contestar tiene que ver con la moral –sus compromisos– y con la ética –sus responsabilidades– que deberían haber tenido para con la sociedad: ¿por qué no las han tenido?
Del resto de actores, casi no vale la pena hablar, pues son poco más que un cero a la izquierda, pero si vale la pena desenmascarar dos actuaciones. Arnaldo Otegui, por Batasuna, no ha tenido ningún complejo en compadecerse de las víctimas ¡Válgame el cielo, qué buen samaritano! y aseverar su "ya lo decía yo que esto acabaría por pasar". Y lo que ha pasado sin solución de continuidad es de ser líder político en Anoeta a una rotunda nada, y tan sólo en un atentado: ¡todo un récord!. Begoña Erratzi, por EA, ha vuelto al clásico de las nueces: ya que los chicos han sacudido al nogal, a ver si podemos recoger las nueces de la mesa política.
A todo esto, ni nos rasguemos las vestiduras, ni cejemos en la necesaria búsqueda por la paz: señores del Gobierno, de la Principal Oposición y del resto de partidos políticos, no olviden plantearse qué representa lo ocurrido ¿una nueva estrategia, una vuelta de tuerca previsible o tan sólo un pequeño –pero muy pequeño– "Omagh"?.
01/01/07
27 diciembre 2006
La flauta de Pan
En ella, el periodista no queria utilizar el sentido habitual de miedo paralizante, de terror cerval, que usualmente se le asocia, sino que lo que quería era inducir a los malvados un temor que les hiciera huir: a enemigo que huye, puente de plata, según reza el viejo dicho.
Lo que no sabía el periodista es quan cerca del blanco estaba su dardo, aunque él no fuera consciente del hecho...
Pánico.
Su etimologia deriva del nombre del dios Pan, la deidad griega del mediodía, heraldo de Apolo. Y si los humanos temían a Apolo, cuya belleza y donosura dejaba literalmente ciegos, el pequeño Pan les causaba... pánico. Y les causaba ese terror paralizante porque nada se podía esconder a la dura y penetrante luz del mediodía, nada quedaba fuera del acecho del terrible juez de Apolo.
Pan, el diocesillo, se aprovechaba de la refulgencia de Apolo, cuya luz inunda el mundo todos los mediodías, para escudriñar hasta los màs remotos lugares, hasta las más oscuras dependencias, hasta los rincones más protegidos del alma, y con desdén y sin asomo alguno de piedad, hacía sonar su flauta cada vez que descubría un culpable. Así deberíamos querer a nuestros culpables de la cosa del ladrillo, con pánico cerval, paralizados por el inclemente sol del mediodia, con todas sus verguenzas asomadas a su brillante y esclarecedora luz. Y que nuestro diocesillo Pan les silbe para que la apolínea Justicia (sí, esta vez me doy el gusto de escribirla con letra capital) dé buena cuenta de ellos, de todos ellos, y que esta vez den con sus huesos en la cárcel.
18/12/06
La natalidad y la dificultad de su por qué
Si hoy vivimos mejor que hace 100 años y mejor que hace 50, ¿por qué la natalidad baja? Y lo que puede ser más ininteligible, ya que baja, ¿por qué no baja hasta cero?.
Propuesta: a cada contestación que se le de a la última pregunta, pregúntese ¿Por qué?
Tiempo para la solución: si antes de llegar a la quinta respuesta le entran ganas de suicidarse, no haga caso, ocurre que ha escogido el atajo y eso siempre da problemas, vuelva al inicio e intente otro camino de por qués; si antes de llegar a la quinta respuesta ya cree haber dado con la solución, haga caso omiso, ocurre que ha hecho trampas (¡como es usted! ¡hay que ver!) y se ha ido por peteneras, vuelva al inicio e intente otro camino de por qués.
11/12/06
04 diciembre 2006
Yo, Gran Simio, acuso...
Y aquí se acaba todo. Ni derechos de los Grandes Simios, ni de los pequeños simios, ni de los no simios, ni de nada que no sea el ser humano ¡Pero qué dice usted! ¡Pobres animales! ¡Qué horror!
¿Qué horror? Vayamos por partes.
Primera parte ¿cómo algo puede tener derechos y no poder ejercerlos ni en el presente ni en un previsible futuro? ¿cómo puede ser así y, sin embargo, afirmar que se actúa con ética?
Dejando a un lado, como deja V. Gómez, los humanos y los Derechos Humanos, pues estamos hablando del resto de la Naturaleza, difícilmente alguien puede imaginarse que ni siquiera el más inteligente de los grandes simios pueda asumir su propia defensa, o delegarla razonadamente a su abogado –que no tutor–, ante un juez o un jurado o un hombre de paz. Así que habrá que ir dando la razón a V. Gómez e ir pensado en convertir los Derechos de los Grandes Simios (DGS) en los Deberes Para con los Grandes Simios (DPGS).
Y aunque el 95% de los escrito a favor de los DGS fuera válido, tan sólo el hecho de intitularlo como DPGS favorecería la impregnación general del texto de un sentido distinto: nuestra responsabilidad ética y moral derivada de la necesaria y " exclusiva [...] preocupación general por la naturaleza (especies animales comprendidas)", a la vez que, segunda parte, huiríamos de antropomorfizar a la Naturaleza al asignarle algo que en sí nunca debiera abandonar el ámbito del ser humano: Los Derechos Universales de la Persona (No se queden sólo con esta frase de V. Gómez, el resto del artículo –la enorme mentira de la inteligencia artificial, la falacia mecanicista de cierta genética, el error ético de un excéntrico supra humanismo...– no tiene ni un gramo de grasa: todo es puro músculo).
Tercera y última parte: ¿se imaginan ustedes que tan sólo cumpliéramos con no molestar a la naturaleza, fuera de lo que de ella necesitemos para alimentarnos y protegernos? Tan sólo eso: casi imposible. Y sin embargo no es su derecho, es nuestro deber.
04/12/06
Vaya con la cadena transitiva...
El terror de Al Qaeda ha acogotado a los de ETA: Atocha les redujo a tristillos terroristillas (eso sí: aún letales), ¿cómo matar más en una sociedad, la española, que superó el terror de 192 muertos en un día?.
¿Qué terror será necesario para acogotar a Al Qaeda?
¿Nos empezamos a acojonar?
27/11/06
03 diciembre 2006
Un experimento mental sensible
Las dos son necesarias para producir mercancías. Una de ellas, pongamos la A, tiene esta curiosa propiedad: tanto si ponemos más cantidad como si ponemos menos cantidad -aunque con un límite inferior dado- que de B, el impacto en la producción total es poco perceptible: apenas se incrementa o decrementa el resultado final. De la otra, en cambio, un incremento o decremento de la misma impacta casi en el mismo orden en el total de la mercancía producida.
Está claro que, aún siendo las dos imprescindibles, la materia B es mas necesaria -visión objetiva- que la materia A, lo cual no sólo no preserva a nadire de la codicia por poseer B, sino que la estimula, y a pesar de existir por partes iguales, vuelve a la materia B más valiosa -visión subjetiva-.
Como corolario puede deducirse que la materia A, como sobrante que es, puede ser dedicada a otros menesteres, aunque no sean productivos o incluso sean autodestructivos (de materia A, claro).
Sigamos con el experimento mental.
El ecosistema de este territorio es tal que, al final de cada ciclo productivo, volvemos a tener prácticamente las mismas cantidades de materia prima A y B.
En un sistema de apropiación y de acumulación, como es el capitalista -donde ¡no lo olvidemos! vivimos- la lógica impecable y racional es apropiarse, ciclo tras ciclo, de la máxima cantidad posible de la materia prima B, lo que permite al capitalista alcanzar el objetivo de maximizar el control de los procesos de producción de mercancías. Y de paso, y si puedo, pues destruyo la materia B del contrario (y si en ello desaparece parte de la A, ningún problema, ya sabemos que hay de sobra).
De hecho, y si lo pensamos al revés, todo sistema que actuara de este modo (apropiación y acumulación para el control de la producción) sería capitalista, aunque nominalmente se le diera otra titulación.
Pero dije que era un experimento sensible. O sea, un experimento sobre material sensible.
Sean A los hombres, B las mujeres y la humanidad entera la mercancía producida... y apliquemos el experimento.
Me temo que librarse, lo que se dice librarse de la lógica capitalista, ni los primitivos cavernarios (el llamado comunismo primitivo), ni los legendarios hombres azules del Sahara (la llamada democracia militar -¡pregúntadle a Ibn Jaldun!-), ni los socialdemócratas escandinavos (a pesar de sus esfuerzos)... han conseguido librarse.
Para nuestra desesperación, en el mundo entero de los mamíferos, sólo los bonobos han conseguido librarse de la cultura capitalista.
Así que arrastraremos, y arrostraremos, y ya que no con dignidad, si que con humildad, nuestra podredumbre innata.
20/11/06
18 noviembre 2006
Otra carta a una amiga (pura aritmética)
Supongamos que la población mundial se compone de 100 partes. Las 15 partes que de media más consumen, consumen cada una 10 unidades, las 85 restantes consumen 1 unidad "per capita", de esto se entiende que:
Consumo total = (15 x 10) + (85 x 1) = 150 + 85 = 235 unidades consumidas.
Hasta aquí, bien ¿verdad?
Prosigamos, pues.
Supongamos que unas correctas, necesarias -por imprescindibles- i adecuadas políticas permiten en un futuro próximo -en el horizonte de dos generaciónes: 50 años- que el consumo de bienes y servicios de los más pobres alcance de media el 25% del consumo medio del 15% más pudientes (relación de 1 a 4).
Este incremento -no lineal- vendría de la mano de un fuerte crecimiento de aquellas sociedades que estan por debajo de los 2 dólares diarios, elevándolas hasta los 10 dólares diarios (3.650 dólares anuales -500.000 pesetas al año, coste de TODOS los servicios: comida, escuela, sanida, cultura...-, que significa pasar de una relación de 1 a 30 a una relación de 1 a 6).
¿De qué situación estamos hablando? Pues por lo que hace al uso de los recursos necesarios, y suponiendo que las nuevas tecnologías estabilizasen el coste del consumo de los más pudientes -lo que ya es suponer- y que su ética impidiera un crecimiento desaforado del consumo -lo que es aún más suponer-, estamos hablando de:
Consumo total = (15 x 10) + (85 x 2,5) = 150 + 212,5 = 362,5 unidades consumidas.
Estaríamos ante un incremento del coste en recursos del 54,25%.
Aún hay más.
Al nivel actual del consumo de recursos, la Tierra deja de reponer el 25% de los recursos consumidos (mismas fuentes, recogidas en el mismo diario), esto es: si consumimos 235 unidades cada año, la tierra "pierde" 59 unidades cada año. Dado que no sabemos exáctamente cuántas unidades tiene la Tierra, no sabemos cuántos años soportará este nivel de consumo. Pero...
Pero si pasamos a consumir 362,5 unidades, la Tierra pasaría a "perder" cada año más de 180 unidades, más de 3 -TRES- veces la que ahora se pierde.
Buen ritmo de adelgazamiento ¿no?
¡Y qué podemos hacer? ¡Y yo qué sé!
Lo que sí sé es que nuestro nivel de vida existe gracias al nivel de vida de esos pobres desgraciados. Gracias al expolio que los imperios occidentales hicieron y siguen -seguimos: no lo olvides- haciendo, y que tenemos los problemas de inmigración que tenemos por que nos los hemos ganado a pulso. Y seguimos ganándonoslo.
Lo que sí sé es que la solución no pasa por negarles el acceso a un mejor nivel de vida... pero no sé, o no me atrevo a pensar, qué significa eso de permitirles el acceso a un mejor nivel de vida: adiós Airbus, adiós líneas de Muy Alta Tensión, adiós autopistas (tanto reales como virtuales: y ¿cómo te seguiré escribiendo? ¡pues con papel y sellos!), adiós a...
Lo que sí sé es que estoy hablando de una població de 6.000 millones de personas... cuando la previsión es que en un par de generaciones (50 años) se alcance entre 7.500 y 9.000 millones de habitantes. Los costes de los consumos crecerán entre un 15% (incremento sólo vegetativo -sin cambio cualitativo de los más pobres- y en la situación de menor número de habitantes) y un 110% (incremento vegetativo de la situación de mayor población más cambio cualitativo de la relación 10 a 1 a la de 4 a 1), lo que quiere decir que la incapacidad de reposición de la Tierra de los recursos consumidos se multiplicaría por hasta 4 -¡CUATRO!. Y todo ellos si los costes de los consumos de los más pudientes -nosotros- no se incrementan...
En fin, que qué te voy a decir que tu ya no sepas.
Muchos besos.
13/11/06
07 noviembre 2006
La juventud hedonista
Vuelve a acertar al demostrar el profundo impacto que la imposibilidad de emancipación tiene sobre la socialización del individuo. Muestra las aporías del carro y la zanahoria (¿la misma zanahoria que la de mi queso y los ratones más listos de aquel denostado libro?) pues no hay camino por donde transitar el esfuerzo de arrastrar el carro y alcanzar la zanahoria (¿”dónde está mi queso” es la pregunta oportuna? ¿no es mejor preguntarse dónde está el camino?). Pero yerra en la causa profunda.
No es un supuesto método posmoderno la causa de los males de nuestra sociedad, ni la labilidad de la generación H es su razón, sino su efecto.
La causa última, la razón nada oculta, el poderoso mar de fondo que nos está arrastrando es la total expoliación de aquellos posibles recursos futuros de la generación H, de nuestra juventud. Recursos liquidados en este presente real a través de las hipotecas y abonados en las manos de unos pocos y oligopólicos agentes. Recursos, aquellos, que estos los están utilizando para hacer que ¡España! (¿también los españoles?) con gran eficacia (¿también con gran eficiencia?) sea alguien en el concierto (¿concierto?) económico mundial ¡Qué Dios –o Alá, Buda, Jehová...– nos pille confesados si los temibles tiburones españoles son comidos por los no menos temibles tiburones del proceloso mar internacional!
No han sido, precisamente, nuestros jóvenes los primeros en pecar (ni lo han buscado: no les dejan otra salida que pecar). Quien ha puesto el carro delante del buey (¡pobres jóvenes, con qué les comparamos!), quienes, metáforas aparte, han liquidado hoy (buscando la satisfacción de sus deseos de “el poder”) la producción de mañana, y lo han realizado sin trabajarla (evitando el esfuerzo del desarrollo eficiente de las capacidades de la sociedad: inversión en capital) y a través de la pura especulación, han sido –y son– los grandes gerentes de las grandes corporaciones financiero-inmobiliarias. No puedo estar de acuerdo con el último análisis del profesor Gil Calvo: los jóvenes no son hoy peores de lo que nosotros, los ya adultos, fuimos. Ni mejores.
06/11/06
31 octubre 2006
La cancioncilla vasca (a vueltas con el proceso de paz...)
También es cierto que es aplicable con algún matiz, aunque de pequeño calibre, a Catalunya, y en menor medida, a Baleares, a Valencia o a Galicia; aunque no sé, ni acierto a entender, por qué ejemplifica su exposición -lo siento, pero no veo que alcance a ser ensayo- con Extremadura y Cantabria y no con las arriba indicadas.
Pero -conjunción adversativa donde la haya: advierte de que un adversario amenaza en el horizonte- si sé que algo no encaja en su tesis.
También en Catalunya, cuya situación conozco de primera mano, apareció en 1968 la canción que llegó a ser denominada como el segundo himno nacional: "L'estaca", de Lluís Llach, cuya letra enardecida nos llamaba a pasar a la acción; eso, sin contar con la letra del propio himno oficial de Catalunya: 'esmolem ben be les eines, ¡bon cop de fals! ¡bon cop de fals!' defensors de la terra ¡bon cop de fals! ' ('afilemos bien las herramientas ¡buen golpe de hoz! ¡buen golpe de hoz! ...').
El disco de Llach vendió, sólo en 1969, más de 100.000 copias, y durante años y años fue cantada con la fuerza interna de lo que representaba: el grito de unos ciudadanos contra una realidad dictatorial, autoritaria y violenta, y como el Sr. Atxaga debería poder ver, no cabe decir que en Catalunya enraizara un terrorismo criminal como el de ETA (¿Terra Lliure?, por suerte para nosotros, la política –ERC–lo mató, y no al revés, como acabará pasando entre ETA y la –mal llamada izquierda– izquierda abertzale).
Como digo, algo no cuadra: ¿no olvida el Sr. Atxaga algo como la ideología –para mí: protofascista y radicalmente xenófoba, cuando no vulgarmente racista– de Sabino Arana? ¿Tan importante se cree el Sr. Atxaga, en su conciencia de escritor, que sostiene que una canción puede llevarnos al terrorismo? Le pido al estimado Sr. Atxaga algo más de humildad corporativa: no son ellos, los escritores, y menos los de cancioncillas, la palanca que mueve al mundo; las palabras sí lo son, pero éstas las utilizamos todos.
Esto es lo que sí sé: Sabino Arana, sus discípulos y correligionarios de entonces, de más tarde y de ahora , utilizaron –utilizan– las palabras sembrándolas como vientos violentos y enardecidos... y recogieron lo que tenían que recoger: tempestades.
Me atrevo a sugerir una atenta lectura del artículo de José F. de la Sota, EL PAIS, 07/04/2006, "Reconstruir la casa", después nos – y le– costará poco aceptar que la raíz de nuestro particular Mitch no es, no puede ser sólo, una cancioncilla.
(Artículo de EL PAIS, de Bernardo Atxaga: La canción)
30/10/06
25 octubre 2006
Para Lluvia
Lluvia de invierno, que suaviza su sequedad y llama a las melancolías.
Lluvia de verano, que refresca el poniente mediterráneo y destroza el grano castellano.
Lluvia de primavera, igual que se encharca y se pudre, da color y olor a las flores.
Lluvia de otoño, tan querida por los pantanos como temida por las rieras.
Y tú ¿qué Lluvia eres?
Sé –sábete– lluvia bienvenida.
25/10/06
19 octubre 2006
Carta a una amiga
Por cierto ¿Cómo estás? ¿Fuiste a las Extremaduras? ¿Cómo te fue? ¿Qué tal las vacaciones? ¿Votarás a IC? ¿XXXXXXXX aún fuma? ¿Cuál es tu cuenta corriente? Como dijo Marx (Groucho) "conteste primero a lo último" ¿Habéis visto "Vete de mí"? ¿"Alatriste"? ¿"Salvador"? ¿"Un matrimoni de Boston?" (¿Y qué c... debe significar eso de un "matrimonio de Boston? –ji, ji, ji: yo sí lo sé) (como puedes ver, utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar: que no sé qué toca decir hoy...)
Va, venga, sino es en sirio, que sea en serio... volvamos a empezar:
¿Cómo estas? (esto es lo principal) ¿Fuiste a Extremadura? ¿Cómo te fue? Porque si pudiste ir y te fue bien, me gustaría decírselo –o que se lo dijeras tú: tanto da– a YYYYYYYY( 93-999.99.99, 999.999.999, yyyyyy_yyyyyy@mail.com).
Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)
¿ Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)?
¡Que te lo has creído, mi niña! ¡te lo has de currar!, así que...
Como dijo Terencio, el comediógrafo, esclavo africano liberto de cuando los romanos mandaban e imperaban, "soy humano, y nada de los humano me es ajeno"
Y eso es lo que pienso, lo que procuro no olvidar, lo que me esfuerzo por mantener como divisa mental, especialmente si me vienen ganas de juzgar: "Homo sum: nihil homini a me puto alienum".
Sentencia humanista "avant la lettre", pues aún tenían que pasar 1500 años antes de que el Humanismo, de manos de la incipiente ciencia física y mecánica del Renacimiento y precursor de la Ilustración, se enfrentara con la Escolástica Católica y Protestante y luchara por dislocar el mundo conocido, descentrando a Dios y sus teosofías y poniendo en su lugar al Hombre y sus filosofías.
¿Se nos ha quedado corta la frase? A raíz de la incipiente ciencia genética y neurológica ¿necesitamos una nueva dislocación del mundo que actualmente conocemos? Con lo que ya sabemos ¿Nos es dado afirmar "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Nos es dado no sostener "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Estamos preparados para este post-Humanismo? Hace 6 siglos iniciamos la descentración de Dios ¿Seremos capaces de auto dislocarnos y no caer, por ello, en reacciones auto-inmunes? ¿ Utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar? Como ves, siguiendo siendo y nada de lo posible me es del todo ajeno.
Ahora sí: muchos besos para todos... todos.
Rafa.
19/10/06
09 octubre 2006
Aforismo
Y entre esa libertad, la de tu mera posibilidad composible, y esa rigidez, la de tu innegable realidad realizada, discurre la incomprensible, incomprimible narración de tu vida.
Narración que nunca podrás contar del todo, que siempre será otro quien, con suerte, la acabará de contar.
09/10/06
El azar como método.
De ser un lugar común ya ha pasado a ser aceptado como un hecho constatado: los economistas sólo saben explicar qué ha pasado y por qué no pasó lo que ellos dijeron que pasaría. Eso sí: lo argumentan siempre en pasado perfecto.
Ojo, no nos engañemos, al igual que a los economistas, el tener razón a posteriori también les pasa a los políticos, los sociólogos, los historiadores (obvio es en este caso, aunque no necesariamente debería de serlo), los médicos... y se ven sometidos a esta ley tanto los profesionales como los de salón (incluidos los revolucionarios), los de barra de bar, los de sobremesa etílica (al grito de in vino veritas)...
¿Viva, pues, el relativismo? ¡No, por Júpiter! ¡No, y mil veces no!
¿Entonces?
No entraré a analizar hasta que punto el azar del ejemplo que ahora explicaré es óntico (o sea, pertenece al sujeto y por ello es inextricable e irreducible y nunca podremos alcanzar a conocer el por qué: sencillamente es ) o epistémico (o sea, no pertenece al sujeto, podemos analizarlo (desde) fuera del sujeto y alcanzar a saber las condiciones iniciales y las fuerzas determinantes que logran que el sujeto, para ese concepto, alcance a ser lo que es).
Por un azar (óntico o epistémico) nosotros tenemos el gusto de vivir en un planeta (la Tierra) que gira a una determinada velocidad y distancia de una estrella (el Sol). Pero el Sol es dañino: dadas unas ciertas circunstancias, nos mata.
No hay tanta diferencia entre la acción del Sol y la acción de la realidad (social, económica, política, etc), exceptuando que ante el Sol somos sujetos pasivos y ante la sociedad, sin minimizar nuestro rol como sujeto pasivo -no podemos estar en todo y en todos los sitios-, podemos sujetos activos en mayor o menor grado ¿Qué hacer, pues? A nadie se le ocurre negar el Sol, o destruir el Sol o irse a un planeta sin Sol. Y aunque los tiempos en términos solares y en términos humanos son radicalmente no comparables, ello no nos debería impedir aplicar un cierto método que, de alguna manera, lo podemos ver similar: el Sol ocurre y no sabemos el por qué: solo conjeturamos, pero nosotros nos protegemos de las inclemencias del Sol gracias a que, una vez ocurrido, ya sabemos de él: no relativizamos ni su poder ni nuestras necesidades; la sociedad ocurre sin que podamos saber, sin que podamos contestar a priori suficientemente el por qué, pero una vez ocurre, una vez la sociedad es real, una vez deja de ser una conjetura, entonces sí podemos protegernos de sus inclemencias, sí podemos (debemos) no ser relativistas y actuar en función de lo que ya sabemos. Y ya sabemos mucho.
(Seguiré utilizando la palabra "humanista" por su alta capacidad de consenso, aunque sin renunciar a la búsqueda de una alternativa: el Humanismo murió con al Ilustración, y fue enterrado con la Posmodernidad) ¿Cuál sería la labor del humanista en este método? Dotarse de la humildad suficiente para saber estar en este caos que la complejidad conlleva (somos más de 6.000 millones, nuestros movimiento empiezan a parecerse al de un fluido, sin más norte ni oriente que la producida por la pura interacción entre todos: la dinámica de fluidos es una de las disciplinas más agobiantes del mundo de la física no cuántica) implica nunca saber con la suficiente certeza lo que ocurrirá: ni con suficiente tiempo para reaccionar antes de que ocurra, ni con suficiente conocimiento para prever cuál de los posibles derroteros tomará, ni con los suficientes medios para domeñar el hoy en un futuro perfecto. Y desde esa humildad, intentar, no ya liderar la avalancha en que se ha convertido nuestra historia, sino tan sólo (y no es poco) frenar, condicionar, encarrilar para hacer retroceder al máximo ese futuro perfecto, cuya realización solo podría significar -solo es realizable en- la muerte.
Vaya, me he puesto metafísico y posmoderno. Ruego me perdonéis y disculpéis que me arrebate en una tema tan vital: nuestro futuro, el futuro de nuestros descendientes.
02/10/06
26 septiembre 2006
'En', que no 'de'
Y este es el por qué del ruego: para ser ciudadano en Catalunya ¿es necesario haber nacido en Catalunya?, claro que no, responderán todos ¿Es necesario querer ser adoptado por Catalunya?, esto ya no lo sé, a tenor de lo que dice CPC (Ciutadans pel Canvi): ‘El gran abrazo de los catalanes y catalanas de nacimiento y de elección’… pero a mi me adoptaron sentimental y administrativamente mis padres biológicos –con los mismos derechos y deberes que si hubieran sido padres adoptivos–, y ni necesito de más adopciones ni debería ser obligado a elegir otras raíces que ésas. Y por último ¿es necesario sentirse catalán? Pues depende.
Y verán de qué depende. La gran diferencia entre decirse ciudadano en Catalunya y ciudadano de Catalunya, estriba en la parte posesiva –que matiza y condiciona a la demostrativa– de la preposición de.
Me explicaré. Si me dejan ser, si potencian que llegue a ser ciudadano en Catalunya, lo podré ser –incluso más: exigiré serlo– en cualquier otro lugar. Y ser catalán no tendrá que definir obligatoriamente mi esencia, no será una categoría indiferenciable de mi ser. Será, por el contrario, un predicado contingente que dependerá del momento y del lugar, y que podrá variar sin renunciar a mi capacidad como ciudadano, y mucho menos a mi identidad como persona.
Por el contario, los nacionalistas, catalanes, españoles o europeos –que de estos últimos ya los habrá–, así como aquella porción nacionalista –catalanista, españolista o eurocéntrica– del ideario del resto de partidos no identitarios, hacen más hincapié en el de posesivo: antes que disfrutar de los derechos y deberes de ser ciudadano, se debe ser de Catalunya, identificarse con Catalunya, ser adoptado por Catalunya.
Y es mi opinión que mal se compadecen las políticas progresistas y de izquierdas con el concepto de ciudadanía si a ésta le exigen en prenda, por nacimiento o por adopción, tener pedigrí.
26/09/06
16 septiembre 2006
Enseñanza y ciudadanía
"Los fracasos del ('ideal del hombre racional... absolutamente liberado... de las pasiones' pag. 106) son los que han dado lugar [...] a la enorme decepción acerca de los 'programas educativos' [...] No sin motivo [...] por sus devastadores efectos secundarios [que] destruyen de facto el sano entendimiento o el sentido común [...] y sustituyen [la memoria de sus virtudes] por una obra mecánica, sin capacidad alguna de juicio [, quedando la población] por ello sometida a un régimen insoportable de sufrimiento y minoría de edad (pues menores de edad son quienes aún no disponen de sentido común ni sin capaces de juicio), luego los ingenieros [denostan a] las masas, como si las 'masas' fueran la causa del fracaso de sus programas educativos y no lo que son en realidad, es decir, el efecto de su más perfecto y total éxito" La regla del juego pag. 107-108, de José Luis Pardo, Premio Nacional de Ensayo (Ministerio de Cultura) en 2005 por "La regla del juego".
Seguidamente el autor argumenta como ni la desmasificación ni el mayor perfeccionamiento técnico de la enseñanza son la solución, pues el planteamiento del problema falla en su raíz: no es demasiados alumnos, ni demasiada poca capacidad técnica del sistema los motivos del fracaso escolar, en tanto que fracaso en el objetivo de crear ciudadanos –pues de eso estamos hablando: de ciudadanos y no de autómatas.
El motivo base radica en haber olvidado que la enseñanza, que es tanto educar como instruir, y que ya sólo instruye (las reglas explícitas del juego) pero no educa (las reglas implícitas del juego), ha de ser transmitida en parte –tal vez en su parte más importante: la que educa– a través del ejemplo, del uso, de la práctica del juego efectivamente realizado, para que después la ciudadanía sea aquello "que después nos sale del alma [...] o de la memoria, [pues] ha sido antes sembrado como una vocación secreta" (ibid, pag 75).
Ahí, en ese profundo antes sembrado, que no puede ser razonado ni argumentado, sino sólo ejemplificado y ejemplarizado, radica la vía para la salir de la esclavitud de la pedagogía sofista.
Propongo, sin cautelas ni disculpas, que el libro por el cual J.L. Pardo recibió el Premio Nacional de Ensayo sea de necesario estudio curricular para todos los enseñantes –ya formalizados o aún en vías–, para que sea el inicio de un futuro en que lo puedan transmitir a todos sus enseñados.
16/09/06
13 septiembre 2006
Determinismo y predestinación
La predestinación sabe del fin: es teleonómica. Da por hecho que existe un objetivo, un destino, un proyecto que cumplir, y que debe ser –será– cumplido, acertado, encajado. Sabe de la inevitabilidad de la culminación de lo que ha de ser... así que, pues será, ¿a qué oponerse? Sabe de los efectos, no importando que causas los provoquen.
EL determinismo sabe del origen: es cosmológico. Da por hecho que existe un inicio, un principio, una base que sustenta lo que ha de ser, y que será, por ley natural y contra toda milagrería, esoterismo o magia. Sabe de la inevitabilidad de lo que ha de ser, pues es ley, así que ¿a qué oponerse? Sabe de las causas, aunque por el azar no sepa de los efectos.
Lo que en la predestinación es fe, en el determinismo es intuición. Lo que en el determinismo es estoicismo, en la predestinación es dejación. Lo que en predestinación es la apokaradokia tes ktiseos ten apokalupsin (San Pablo, Romanos 8, 19 "la ansiosa espera de las criaturas por la Revelación"), en determinismo es ansiosa agitación por desvelar (aletheia) lo velado (lethe). Se parecen, pero no son lo mismo (2).
Existe una zona gris entre determinismo y predestinación, una twilight zone que, cual tobogán, nos puede arrojar de lo científico a lo gnóstico, de la predicción a la profecía, de la ley al sortilegio. Blair se equivoca cuando predestina a los hijos de las familias desestructuradas a seguir en la onerosa cadena de ser creadores de nuevas familias desestructuradas. No se equivocaría si viera a los factores socioambientales –económicos, culturales, educativos, instructivos, políticos– como potentes determinantes (pero no únicos: hay que dejar hablar a las responsabilidades individuales en la decisión, así como a los determinantes genéticos) de lo que en el futuro alcanzarán a ser.
Como dice el bolero (3): “El mar y el cielo, se ven igual de azules, y en la distancia parece que se unen. Mejor es que recuerdes que el cielo es siempre cielo [de la predestinación]. Que nunca, nunca, nunca el mar [del determinismo] lo alcanzará” ¡Por suerte para los que sabemos, queremos y deseamos vivir en el mar!
Que necesitemos que la vida tenga un objeto, u objetivo (somos, o necesitamos creer ser, teleonómicos) y que la vida lo sea (decimos que la vida tiene un objeto, u objetivo) no es lo mismo. Yo bien puedo racionalizar la muerte (la de otros, claro) pero me equivoco si de eso infiero que puedo racionalizar MI muerte. Una potente mirada racionalizadora sobre la realidad, la naturaleza, nosotros mismos tan sólo consigue una no menos potente imagen racionalizada de la realidad, de la naturaleza, de nosotros mismos, sin que ello signifique que ninguna de la tres imágenes deban concordar con lo que quieren representar.
Que un científico sepa a que atenerse con respecto la vida (es decir, sabe que no tiene objeto, que no es teleonómica), y acepte que la vida –la naturaleza- no tiene objeto ni objetivo no significa que él, el científico, no actúe visceralmente en su labor y profesión como sujeto teleonómico ¿cómo encontraría, si no, objeto a los que hace? ¿cómo evitaría plantearse el coste vital, si no hace de su labor un objetivo, y de él mismo un objeto instrumentalizable para el fin? Cosa que, por otra parte, y como objeto pasivo de sus descubrimientos, le agradezco –a veces, no siempre–, a él y a los que son como él.
El caospolita (4) (versión pos-cínica, de kínicos (5) los filósofos ‘perros’, no de cínicos en su acepción 1, 2 y 5 de la RAE) no solo sabe a qué atenerse con respecto a la vida –ahí andaría parejo con el científico mentado–, sino que sabe de lo fundamentalmente inútil que es buscar objeto u objetivo a cualquier acción: la categoría de lo útil es una trampa tremenda, sólo equiparable a la categoría de lo rentable y e lo eficaz.
Un nihilista, por definición propia, debe ser teleonómico –algo busca con la destrucción- y debe sentirse predestinado, pero nunca cínico-caospolita.
Un terrorista busca su destino, pero no como un ejercicio de desvelar lo velado, sino con el ansia de que, por fin, le sea revelada la vedad, en su caso: la Verdad.
Un artista, si alcanza la poiesis (6), o mejor, para alcanzar la poiesis – la creación desde la nada, el desvelamiento de lo oculto, y que por ello no se puede saber que es- no puede ser teleonómico: no puede saber qué busca. Si lo sabe, no pasará de ser un buen o tal vez muy buen artesano.
(1) Debo la idea de la existencia de dos azares, el óntico y el epistémico, a Jorge Wagensberg (Ideas sobre la complejidad del mundo, Ed. Tusquets, 2003).
(2) Debo el tercer punto y seguido a Giorgio Agamben (LO ABIERTO, El hombre y el animal, Ed. Pre-Textos, 2005).
(3) Debo el bolero “El mar y el cielo” a Julio Rodríguez (música y letra):
- (para oirlo, pincha aquí)
(4) Debo la idea de caospolita a mí mismo, mismamente: a día de hoy, las únicas referencias que hay en toda la web a este término son dos: las dos mías, más esta misma. No obstante, no pediré copy-right (¿?).
(5) Debo la idea de kínico a Peter Sloterdijk (Crítica de la razón cínica, Siruela Ediciones, S.A., 2003).
(6) Debo la idea de poiesis a Peter Sloterdijk (Eurotaoismo, Ed. Seix Barral, 2001).
13/09/06
03 septiembre 2006
La belleza
Ante la belleza yo sé a que atenerme, pero no sé que es. Me explicaré. La belleza se distingue de la hermosura en aquel punto de independencia y rabia de la que esta última adolece. Ustedes seguramente habrán visto un animal vivo, pongamos un lobo, y ese mismo animal disecado. Si bien formalmente son iguales, incluso en fotografia distinguimos la pequeña pero insalvable diferencia entre lo que nos es dado y lo que se guarda algo más alla de nuestra capacidad de dominar, de entender.
La belleza, así pues, es (y dejadme decirlo: tengo síndrome, tantos y tantos posts y sólo he utilizado una vez este palabro) es, como decía, irreductible.
Si intentamos reducir sus componentes a particiones y estudiamos las relaciones entre ellos, si deconstruimos sus significados y los obligamos a dejar de ser ambivalentes y polisémicos, si lo conseguimos, lo que obtendremos será algo hermoso, pero domesticado: ya no bello.
Que todo lo bello acabará siendo hermoso, no nos quepa la menor duda: es su destino obvio, por lo que es trivial decirlo.
¿Todo? ¡no! Como la pequeña aldea de Obelix, sólo aquello intrínsecamente bello permanecerá con algún punto irreductible, y su belleza, independiente incluso del propio creador, se mantendrá más allá de cualquier razón.
Dejadme que hable de una cuadro: “La silla de Van Gogh” (National Museum, Londres) de Van Gogh. Tuve la impertinencia de intentar racionalizarlo... Y sí, vi la exquisita técnica de los diferentes puntos de fuga del suelo, el juego que hace al evitar que las paredes tengan referencias espaciales, cómo se esconde humildemente en la caja de cebollas... Y ahora esa racionalización me hace recordar más las líneas de fuga que la indudable magia que el cuadro tiene ¡y lo siento por mí!
Ahora sé que se a qué atenerme con respecto a qué y como siento la belleza, pero ni sé qué siento ante la belleza ni qué es la belleza ni se a qué atenerme ante la belleza. Resultado: la belleza me golea por 3 a 1. Y eso me gusta.
26/08/06
25 agosto 2006
De memes y priones
Un meme "malo" (Dios, para los no teos, aquí mis reverencias a M. Onfray y su "Tratado de ateología") forzará a que nuestra estructura pensada se acomode a él con el consiguiente (según los no teos) descalabro estructural, pero un meme "bueno" (el átomo de Demócrito ¡vivan los epicúreos!) también provoca que la estructura pensada se arme siguiendo su criterio: y ahí está la ciencia.
Bajo mi opinión, un meme cultural es algo más parecido a un virus: es conceptualmente pequeño, pero matón; aparece necesariamente como inicio del proceso vital de un sistema (biológico o cultural), y sin él no se pueden entender los inicios; aunque se demuestre su maldad, no hay forma de erradicarlo totalmente -y cuando se consigue, como con el virus de la viruela, siempre hay un libro (tubo de ensayo) que lo mantiene in vitro-; etc.
Un prión cultural debe tener la apariencia de un concepto cultural, pero estructurado con, digamos, cierta mala baba. Tolerancia. Ésta palabra es, bajo mi punto de vista, un prión de los peores. Se nos ha colado en nuestra cultura y esta convirtiendo a toda la debida, obligada, necesaria y positiva Transigencia (la misma idea, pero levógira) en algo parecido, pero a todas luces peor: en la Tolerancia (disimuladamente dextrógira). La Transigencia nos permite ver al resto del mundo de tú a tú. La Tolerancia siempre conlleva un saberse mejor, compatible con el relativismo -merecidamente denostado- de ver a todo el resto igual: por debajo. Con la Transigencia (la proteína levógira) podemos criticar, porque somos objetivos; podemos negociar, porque somos asertivos; podemos acordar, porque nos vemos entre iguales. Con la Tolerancia (la proteína dextrógira) no podemos criticar: porque no está bien, ni es políticamente correcto, que los que más saben... los que más tienen... los mejores... humillen al resto; no podemos negociar, como mucho aceptamos la carga del otro y de sus otredades; no podemos acordar, pues bastante hacemos que les toleramos sus cosas.
Otros priones:
Solidaridad (la proteína dextrógira) contra Responsabilidad (la proteína levógira).
Eficacia (la proteína dextrógira) contra Eficiencia (la proteína levógira)
¿Se os ocurren más?
25/08/06
Cuba y sus ciudadanos
En Cuba, el 95% de los menores de 50 años han nacido bajo el mandato de Fidel Castro, lo que representa prácticamente el 75% de la población total. Casi el 75% de la población cubana tiene entre 18 y 89 años, de este porcentaje, más del 60% ha nacido bajo el mandato de Fidel Castro. Estos números no son fríos: son personas de carne y hueso, de mente ygenio. Son personas y punto.
Obviedad.
Si tras 47 años, etapa que representa toda la vida de más del 60% de los procesos vitales cubanos, el gobierno cubano no es capaz de tratar a los ciudadanos cubanos como lo que exige su integridad: ciudadanos mayores de edad, algo muy grave ha ocurrido y ocurre con los responsables y ejecutores de la administración cubana.
Trivialidad.
Nadie debe comparar el gobierno cubano con el gobierno chino o el gobierno estadounidense, ni para bien ni para mal. Nadie debe menospreciar la educación o la sanidad a la que tienen acceso los ciudadanos cubanos. Pero también nadie, y menos desde la izquierda, debe olvidar que "todo para el pueblo, pero sin el pueblo" es despotismo (ilustrado, en el mejor de los casos, pero despotismo) que trata a los ciudadanos como súbditos. Nadie es suficientemente bueno como para exigir la desaparición de la crítica, por dura y malévola que sea o aparente ser.
Y corolario.
En la mar, donde cada frase vale la vida, se dice: cuando piensas que algo se debe hacer, ya has hecho tarde.
(Datos obtenidos en esta dirección)
25/08/06
21 agosto 2006
"Todo es relativo"
Ni la inconmensurable folclórica (creo que fue Carmen Sevilla) ni la afilada y lúcida, periodista (Maruja Torres, la de la amarga sonrisa) le hacen ningún favor a nadie confundiendo a Einstein con un ignorante relativista, éticamente hablando, claro.
En momento alguno afirmó Einstein que el relativismo físico quepa en el continuo espacio tiempo. Antes bien, y por el contrario, afirmó que las leyes fundamentales (físicas, pero por qué no, añado de mi cosecha, también las morales, éticas o políticas: los derechos humanos, en toda su extensión) tienen el mismo valor en cualquier conjunto espacio-temporal (aquí, o en la China, USA, Cuba, Nigeria, etc) independientemente del sistema de coordenadas (sigo añadiendo: o parámetros morales, éticos o políticos) desde donde se analicen.
Todo fenómeno, dice la ley relatividad general enunciada por Einstein, está relacionado con el lugar y las circunstancias donde se produce dicho fenómeno, sí, pero está relacionado también y con la misma fuerza con el resto del Universo (y aquí el relativismo moral, ético y político muere) a través de las leyes fundamentales que se cumplen (o deberían ser cumplidas, si habláramos de las leyes fundamentales morales, éticas o políticas: la ablación del clítoris aquí o en Egipto, ahora o hace mil años incumple una ley básica, sin que excepción cultural alguna pueda plantearse, ni siquiera como intento de racionalización) inexorablemente.
No, queridos, no. Einstein nunca apoyó el relativismo, y su ley de la relatividad general permite relacionar todo fenómeno con todo lugar, independientemente del fenómeno, del lugar de referencia y del lugar de áquel que lo referencia, por lo que poco hay más absoluto que una ley que, si bien no predestina, si que acerca la realidad, por desentrañamiento de lo azaroso, a la predeterminación.
Dejemos hablar a Einstein (según traducción de Miguel Paredes Larrucea) y su enunciado de la ley de la relatividad general: "Todos los sistemas de coordenadas gaussianas son esencialmente equivalentes para la formulación de las leyes generales de la naturaleza". Ahí queda eso, y que los relativistas me aten esa mosca por el rabo.
21/08/06
20 agosto 2006
Mutatis mutandis
¿Fuma don Joaquín Leguina? Porque si no fuma, se me acaba la carta. ¿Acumula don Joaquín Leguina grasas en exceso, gracias a buenas, nutrientes y salutíferas comidas, acto también llamado gula? Pues si la respuesta es tampoco, se me encoge el argumentario. Si fuma, acumula grasas en exceso o las dos cosas a la vez, vayan directo al anexo de la carta, donde expreso, mutatis mutandis, mi opinión sobre lo que cree Joaquín Leguina.
Ahora bien, si no fuma ni acumula grasas en exceso, siendo estas actuaciones amplia y fundamentadamente reconocidas como sospechosas, si no más, de acarrear problemas de salud, no entiendo por qué intenta que confundamos el culo -con perdón- con las témporas. Mezclando churras con merinas, confunde, o nos induce a confundir, lo correcto con lo políticamente correcto.
Y no. Fumar es malo para la salud, lo niege Agamenón o su porquero, y filmar una secuencia de los años que quiera representar fidedignamente los años 40-50 sin nadie que fume ni ninguna orondez ronde es, históricamente hablando, incorrecto por no fidedigno, y ruego a don Joaquín Leguina que no siga retrocediendo en el tiempo o caerá en algo tan políticamente correcto como históricamente incorrecto: presentar a los indígenas de cualquier remoto lugar -las praderas americanas, por ejemplo- como el colmo de la sabiduría, falta de machismo y plenitud de transigencia: ¡Ya!
Mas aquí no acaba. Combinar seguidamente -en mi parecer con aviesa intención- los indudables errores de los que componemos la sociedad con la crítica ad hominem a determinadas personas del gobierno de la nación es hacer la peor y más manipuladora amalgama, más digna de un neocon que de un diputado y además estadístico, aunque eso último, ser diputado, tristemente no tiene por que estar reñido con aquello.
Con mucho menos dramatismo, con mucha menos añoranza de tiempos pasados, comparto con Joaquín Leguina su tesis sobre lo negativo de la desaparición del Estado, pero no la moralina pseudo-liberal y neocon que sus comparaciones desprenden, y me atrevo a decirle: "analice, pero no moralice"
Anexo: "Por todo esto, sospecho que quien habló en Malibú no fue Mel Gibson, la persona, sino una marioneta de Gibson manipulada por el alcohol", Luis Rojas Marcos (EL PAIS, 16/08/2006).
20/08/06
18 agosto 2006
Frases "vueltas" del revés...
Y si bien, de alguna manera, en cierto momento y en algún grado, son ciertas, tapan, sin embargo, otras no menos ciertas, si no más necesarias. A saber:
"sé prudente, [pues en tu ambición] el bosque no te deja ver los árboles" (valga para los nacionalistas -autonomistas o independentistas-, utopistas -con u mayúscula-, identitarios y similares... y también para el resto).
"sé cuidadoso, los medios no justifican el fin"(¡vaya!, también vale para los anteriores, resto incluido).
"sé transigente, tu libertad empieza -o acaba- en el mismo lugar donce empieza -o acaba- la de tu vecino" (debo ser monotema: el universo al que le es aplicable sigue siendo el de los que abogan por fronteras... aunque no está de más que el resto no lo perdamos de vista)
14/08/06
07 agosto 2006
Antígona en el Prat
Y así, nuestro Creonte de 2006, la administración socialista, antes que dejar de ser hombre -de estado-, antes que reconocer la cercanía familiar, pues Antígona era su sobrina carnal -los trabajadores, la razón de ser socialista-, se sabe rey y se reconoce deudor del imperio de la ley. La tragedia, una vez más, está servida. ¿Y nosotros? ¿Somos nosotros, el resto de la sociedad, el corifeo, que o bien calla o bien levanta acta de lo que ocurre? No: ni eso. Somos Ismene, hermana de Antígona, que anonadada por la realidad, balbucea y es incapaz de ser algo más que un cero a la izquierda.
Sófocles resuelve el nudo en clave de tragedia: Hemón, hijo de Creonte y amante de Antígona -¿una metáfora de la sociedad del bienestar y los trabajadores?- se da muerte a sí mismo, Antígona yace subyugada por una ley ¿injusta?, Ismene es ninguneada por la historia y Creonte, al fin, es derrotado por la realidad. La tragedia está resuelta ¡Ah!, por cierto, me olvidaba de los dirigentes y gobernantes de Aena e Iberia, epítomes de esa realidad. La pregunta sobre -para- ellos es: ¿hubieran salvaguardado algún interés de los trabajadores si estos, dentro o fuera de la ley, no hubieran actuado?. Ustedes mismos pueden responder, ellos lo hacen cada día con sus actos. Y no actúen como Ismene.
07/08/06
02 agosto 2006
OMC, unos deben perder
J. Nash, J. Bentham y J. Rawls. Al primero seguro que lo recordarán por el hollywoodense biopic: 'Una mente maravillosa'; el segundo, y para ubicarlo, pónganlo al lado de A. Smith y como tutor de J. Stuart Mill, y el tercero es conocido -confíen en mí- por sus aportaciones a la filosofía de la justicia. Todos liberales -de los de verdad, no de los neo-xxx- y sin la menor sombra de un izquierdismo mesiánico o divine. Vuelvo a lo que quiero ir: sólo puede existir reciprocidad en las transacciones comerciales, sustancia de la OMC, si un incremento en el beneficio del grupo más aventajado (GMA) implica un incremento del beneficio en el grupo menos aventajado (gma). Si este no es el caso, y actualmente no lo es en las relaciones entre los más altos GMA (G7) y los más bajos gma (África) - entre los aspirantes a grandes actores, tampoco lo es dentro de sí mismos: China, Brasil, India, pero eso no es tema de la OMC-, las transacciones ya no son recíprocas: son tendenciosas y benefician a una de las partes (GMA) en detrimento de la otra (gma). Los análisis utilitaristas de Nash y Bentham, determinando matemáticamente los puntos de maximización de las utilidades, demuestran que para alcanzar esos puntos de máxima eficacia es necesario que a una parte de la sociedad, los gma, se les despoje de parte de su renta y sea transferida a los GMA ¿les suena la situación? Lo que es racional y útil para la sociedad, vista como un todo monolítico, no tiene por que ser (no suele ser) razonablemente útil para los individuos particulares que componen esa sociedad. Ése es un principio de realidad que los neo-xxx se empeñan en negar una y otra vez, algo así como por ejemplo: si yo tengo 10 casas y usted ninguna, pues nada, que la media es de 5 casas per cápita (La señora Esperanza Aguirre debería aplicarse lo hasta aquí dicho antes de lanzar fuegos de artificio como los expuestos en su artículo de opinión del 01/08/2006). Rawls, en ' Justicia como equidad', cap. 18.1 y siguientes, analiza las reglas del utilitarismo para la distribución de bienes entre los GMA y los gma y extrae la siguiente conclusión: sólo puede existir una opción de justicia, y por ello, una opción de estabilidad, si en la curva de utilidades sabemos pararnos en el punto en que cualquier nuevo incremento del índice de participación de los GMA implica un decremento del de los gma. Y hoy y aquí, este punto está mas que dejado atrás: es necesario y urgente retroceder en esa curva (dejar de inundar con productos de consumo, manufacturados o no, los mercados de los gma es básico) para que los más entre los menos (África) tengan alguna posibilidad. Y con ellos, nosotros.
01/08/06
La falsa adhesión
27/07/06
22 julio 2006
La invasión de Palestina y de Líbano y la Ley del Talión
"Desde que se escribió el Código de Hammurabi (s. XVIII a.C.) y la ley del Talión sustituyó a la venganza sin cuenta ni límites, no se había producido una cambio tan drástico en las condiciones de supervivencia de la especie humana. Está por crear un cuerpo de conocimiento público, popular y aprehensible que soporte, al igual que la del Talión lo hizo en su día, nuestra nueva relación con el entorno", con la sociedad: en general, estamos protegidos ante los avatares de la vida ¿Todos lo estamos? ¡No!
"La ley del Talión (‘ojo por ojo, diente por diente’: el castigo no puede ser mayor que el perjuicio) estableciendo la punición desde los límites y no permitiendo correctivos realizables hasta los límites, no sólo colocó fuera de la ley las venganzas encadenadas y sin fin, tanto en el tiempo como en la sustancia, sino que significó la aparición de una nueva área del conocimiento, podemos decir que produjo un corte epistemológico: la justicia penal, con su conjunto de abogados, fiscales y jueces. Y fue un conocimiento que fue impregnando a la sociedad": en general, esto nos es aplicable ¿A todos nos es aplicado? ¡No!
"Creó, la ley del Talión, una nueva estructura de poder que, como el freno al coche por lo que respecta a la velocidad posible, permitió un desarrollo social hasta entonces desconocido. Y esta nueva concepción del castigo, con evidentes matices pero sin significativos cambios de fondo, ha perdurado hasta nuestros días: por un ojo exigimos su equivalente en compensación: privación, dinero, servicios, etc a ser librados por la persona responsable del hecho criminal o, de forma subsidiaria, por la sociedad": así nos sentimos protegidos ¿Todos estamos amparados? ¡No!
"Hoy nadie aceptaría volver a la venganza desmedida. Y cuando ocurre, tachamos de salvaje y bárbara a la sociedad que lo tolera y lo pacta... sin acordarnos que hace poco menos de cuatro milenios todo, todo el mundo actuaba así, y que costó más de mil años que las grandes culturas aceptaran la nueva ley proporcional de Talión, y que no fue hasta la llegada del islam que los pueblos de África la hicieron suya al fin."
¿Qué no cuadra en esta historia? ¿Quién ha retrocedido esos cuatro mil años? ¿Por qué nos amarga que el gobierno israelí caiga en la barbarie más que el que unos asesinos terroristas maten a seres humanos en todo a nosotros semejantes, tan semejantes? Soy humano y tribal, pero no ciego y súbdito, y me duele más el error de aquél que siento más cercano: soy humano y tribal, y por eso me amarga más la salvaje, cruel e innecesaria muerte y destrucción que el poderoso gobierno de Israel consiente.
Hamas y Hezbola son asesinos: no cabe ninguna duda. "Pero no confundamos la enfermedad con los síntomas. No voy con el lirio progre en la mano, pero permítanme, a modo de metáfora, decir que el cuerpo palestino está destrozado por un cuádruple virus, el de los cuatro actores –USA, ISRAEL, UE e IRAN: La señora Rahola y el rabo del diablo-, "y que el terrorismo, la corrupción, y la falta de democracia no son más que enfermedades superpuestas, parasitarias y aprovechadas, que valiéndose de sus bajas defensas se ceban en, y sacan tajada de, lo que queda: algo así como los bacilos y las bacterias lo son con respecto al SIDA: fin de la metáfora."
22/07/06
14 julio 2006
África, África...
14/07/06
07 julio 2006
La persona: la mujer, el hombre
¿Se es igual persona siendo mayor o menor de edad? ¿Se es igual persona siendo el gerente de una empresa o quien trabaja a sueldo de áquel? Sí y sí, pero... Pero a nadie extraña que, DADA LA ACTUAL SOCIEDAD, se proteja más a una parte que a la otra, o lo que es lo mismo, se castigue con mayor implacabilidad a una parte que a su contraria.
¿Se es igual persona siendo de un sexo o de otro? Sí, sin lugar a dudas, pero... Pero a nadie le sorprenderá la siguiente afirmación: estamos en una sociedad machista, es decir, estamos inmersos en una cultura que, en distinto porcentaje y con todas las salvedades que se quieran poner y todos los avances que se puedan mostrar, entiende, atiende, comprende y usa –uso que siempre es un abuso- la dominación del hombre sobre la mujer.
¿Quién se atreverá a afirmar que una mujer tiene la misma capacidad que un hombre para usar los derechos que se le otorga como persona? ¿Quién osará sostener que no es el eslabón débil en la cadena de los derechos humanos: aquí y ahora? ¿Quién podrá menospreciar el enorme coste que la mujer viene obligada a pagar por ser mujer: desde lo menos, un menor sueldo, hasta lo más, su entera vida?
Y esas dominaciones, de las que todos somos conocedores, no son abstractas: la del mayor sobre el menor, la del gerente sobre el trabajador, la del hombre sobre la mujer devienen en sucesos reales que afectan a personas reales. La mujer, ahora y aquí, está sometida a una relación de dominación en la que le toca ser sujeto pasivo. Y no por ser biológicamente mujer, argumento falaz y paternalista, que tan sólo abundaría en la razón de la propia dominación: a diferencia de quien es menor, que sí es sujeto pasivo por ser biológicamente menos maduro y por ello estar más expuesto a la criminalidad de terceros, pero que el propio desarrollo biológico le ofrece oportunidades para dejar de serlo.
Tampoco lo es por ser sociológicamente mujer, juicio tan falaz y paternalista como el anterior: a diferencia de un trabajador, que sí tiene un componente de sujeto pasivo desde el punto de vista de las relaciones sociales, pero que, al menos formalmente, la sociedad le ofrece oportunidades para dejar de serlo.
Es sujeto pasivo por la cultura -más bien debería decirse: incultura- que permite a un hombre concreto (usted, yo, nuestro vecino, nuestro hijo) creerse con unos derechos supra históricos que -cree él que- le dotan de una innegable superioridad -palabra emparentada con soberbia- biológica y social ante una mujer -cualquier mujer-. Y a diferencia de la niñez o de una empresa, de la cultura –de la sociedad, al fin y al cabo-no se puede huir. Y ante esta dominación, el cuerpo legal y el aparato jurídico y represivo, con la salvedad y la previsión de que antes que la mera venganza, y junto con la templanza y la voluntad de reinserción, le debe primar una política de prevención, está obligado a avisar que, aquí y ahora y en lo que la ley contemple, aquel que intente usar -que siempre será abusar de- su posición dominante, ya sea esta producto de una razón biológica, social o a partir de ahora: cultural, será castigado con todo el peso de la ley.
22/08/05
06 julio 2006
Crimen y castigo, castigo y supervivencia.
La voz en off de un supuesto cronista occidental se admiraba de que la menuda madre pudiera zaherirlo a voluntad y que no diera muestras ni de prevención ni de miedo alguno a una posible y tal vez violenta contestación, a lo que el interlocutor, africano a su vez, le replicó, más que le explicó, como dirigiéndose a un niño, que dada la falta cometida por el hijo, perder parte del sustento de la casa, éste era consciente de haber puesto en peligro la supervivencia de la familia y que qué menos que sufrir sin rechistar una mínima parte de lo que podía haber hecho padecer a todos.
Puesto que nos es dado vivir en una sociedad, la española del s XXI, donde tenemos asegurada la supervivencia en un altísimo grado, podemos aceptar que esa seguridad pone sordina a los efectos de cualquier falta, trasgresión o crimen, y como lógica consecuencia, ya nadie acepta que ‘la letra -la norma, la ley, la educación, el respeto, la forma, la responsabilidad, la moral, la ética...-, con sangre entra’. Demos, pues, por bien perdida la violencia física y psicológica como instrumento de castigo. Claro que, a su vez, demos por (¿bien?) venida la incertidumbre y los costes de esa renuncia.
Desde que se escribió el Código de Hammurabi (s. XVIII a.C.) y la ley del Talión sustituyó a la venganza sin cuenta ni límites, no se había producido una cambio tan drástico en las condiciones de supervivencia de la especie humana. Está por crear un cuerpo de conocimiento público, popular y aprehensible que soporte, al igual que la del Talión lo hizo en su día, nuestra nueva relación con el entorno.
La ley del Talión (‘ojo por ojo, diente por diente’: el castigo no puede ser mayor que el perjuicio) estableciendo la punición desde los límites y no permitiendo correctivos realizables hasta los límites, no sólo colocó fuera de la ley las venganzas encadenadas y sin fin, tanto en el tiempo como en la sustancia, sino que significó la aparición de una nueva área del conocimiento, podemos decir que produjo un corte epistemológico: la justicia penal, con su conjunto de abogados, fiscales y jueces. Y fue un conocimiento –logos– que fue impregnando a la sociedad.
Creó, asimismo, una nueva estructura de poder que, como el freno al coche por lo que respecta a la velocidad posible, permitió un desarrollo social hasta entonces desconocido. Y esta nueva concepción del castigo, con evidentes matices pero sin significativos cambios de fondo, ha perdurado hasta nuestros días: por un ojo exigimos su equivalente en compensación: privación, dinero, servicios, etc a ser librados por la persona responsable del hecho criminal o, de forma subsidiaria, por la sociedad.
Hoy nadie aceptaría volver a la venganza desmedida. Y cuando ocurre, tachamos de salvaje y bárbara a la sociedad que lo tolera y lo pacta... sin acordarnos que hace poco menos de cuatro milenios todo, todo el mundo actuaba así, y que costó más de mil años que las grandes culturas aceptaran la nueva ley proporcional de Talión, y que no fue hasta la llegada del islam que los pueblos de África la hicieron suya al fin. Hoy aún no sabemos que hacer con la nueva realidad: la garantía de la supervivencia ha alcanzado tal grado, y tan inédito, que ya no sobrevivimos porque seamos útiles, sino porque somos en sí.
Y así, los viejos instrumentos basados en la Ley de Talión han devenido inservibles. Si los utilizamos basándonos en el hecho punible en sí, actuaremos y castigaremos según unos parámetros de supervivencia aún interiorizados, pero ya anacrónicos, sin ser conscientes de que los efectos de la falta quedan lejos de la carga del castigo. Si los utilizamos basándonos en los actuales parámetros de supervivencia, nos veremos tan obligados a relativizar el correctivo que difícilmente encontraremos razones para castigar en la educación (que no en los hechos criminales, cuyo estudio excluyo del presente pensamiento).
La madre africana aplicó correctamente la ley del Talión. A nosotros ya no nos es dado su uso: pero aún está por crear una nueva ley de crimen y castigo.
29/05/06
España (o Catalunya) como metáfora.
Aviso a los navegantes: las metáforas, una vez aceptadas por la generalidad, deberían ser destituidas de su pedestal, y sólo ser utilizadas en los más básicos grados de enseñanza o para aligerar las frases de largas perífrasis: hoy y aquí (Europa, España, Catalunya -como metáfora-, 2006), en primaria. Lo demás, son hipostasias.
27/06/06
Sin título
Habibi,
Note tolgax de mibi.
(Què faré o que serà de mi?
Amic,
No t'apartes de mi.)
Ibn Ruhaym (poeta mossàrab valencià del s XI)
Moros o cristianos, del siglo XI o del siglo XXI ¡no hemos cambiado tanto ni somos tan diferentes!
03/07/06
Educar e instruir
Claro está que la cultura que educa constriñe y reprime: la naturaleza no es un sistema equitativo de cooperación, ni la del buen salvaje lo fue, a pesar de Rousseau. La cultura, por otra parte y como sistema que instruye, y aquí conviene tener en cuenta la fuente común de los lexemas de las palabras instruir y construir, permite crear herramientas generadoras de estructura -mismo lexema-, generadoras de futuro.
Aquí conviene hacer un paréntesis para mostrar nuestros respetos a la defensa que de la relación maestro - discípulo hace Rafael Argullol, y como aquél instruye a ése con el único y último fin de que aprenda a volar por sus medios.
Si aceptamos, pues, que la cultura como instrucción permite que nos dotemos de herramientas para la construcción de las estructuras del futuro, no nos costará mucho deducir de ello, sobre todo si emulamos al Ángel de la Historia de W. Benjamín y miramos a nuestro alrededor, que la cultura como instrucción es generadora de caos: y no puede ser de otra manera. Cualquier vitalismo sólo enraíza en el caos: así nació el primer ser biológico vivo, y aunque sea metafóricamente hablando, así nació el primer ser cultural vivo.
La cultura que instruye da alas a la trasgresión, es disolvente y destructora, su función y producto nos aleja de la ilusión de una ilustración racionalizadora y nos pone en el camino del caos: también es heredera de los griegos: los cínicos son su fuente.
De la tensión entre los dos componentes, el cosmogénico y el caosgénico, el que en un extremo nos llevaría a la moral victoriana (o al nacionalcatolicismo) y el otro al capitalismo neocon (o al absceso marbellí), del necesario pensamiento complejo que sea capaz de integrar el antagonismo inherente a educar e instruir (nuestros respetos para E. Morín), nace la sutil esperanza que, aún siendo trágicos, nos impide ser apocalípticos -en el sentido bíblico del término. Sabemos que moriremos: somos trágicos. No sabemos de qué: no desvelamos -apocalipsis, en el sentido griego del término- ni el cómo, ni el cuándo ni el por qué: porque no lo sabemos. Sencillamente, porque no lo podemos saber.
12/05/06
Perogrullo:1, ETA: 0
23/05/06
África, África.
Las opulentas sociedades del llamado Occidente tienen un amplio margen para soportar un cierto impacto de las necesarias políticas proteccionistas que sobre los productos primeros, básicamente agrícolas, impongan las sociedades atrasadas y, no lo obviemos, mayoritariamente agrícolas. En cambio, estas sociedades atrasadas no disponen de ningún margen para hacer frente a un librecambismo desregulado: la ley de la selva económico-financiera no impone libertad, impone cruel evolución. Es necesaria, pues, una cierta regulación del proteccionismo a favor de los países no desarrollados, controlado desde la experiencia histórica que tenemos, control que debiera impedir la parte negativa (cohechos, prevaricaciones, en general: mordidas), ayudado por microcréditos a las mujeres (huyendo de los FAD, pues -y disculpen la falta de espacio y tiempo para argumentar- a quien a la postre financian es a las propias empresas de los países desarrollados) junto a una paciencia blindada y un 'hacer camino al andar'; y en paralelo: una rebaja muy sustancial de nuestras ayudas a -por lo menos- la exportación de nuestros productos agrícolas, junto con una autocontención en la imposición de cultura y política. Todo ello, dicho con la prudencia necesaria, es imprescindible para que África tenga alguna oportunidad: y se merece que nos responsabilicemos, pues algo -más bien, mucho- tenemos que ver con lo que allí ocurre.
Vean, como ejemplo, en cómo China y la India están avanzando: políticas proteccionistas (bien), aplicadas sin freno ni control (mal, pero útil para la acumulación: sus dirigentes deberían controlarlo), y su cultura es tratada con guante de seda (bien) pero sin crítica, no sea que se enfaden (mal, pero útil: nuestros dirigentes deberían controlarlo).
12/06/06
05 julio 2006
sin título
Por eso me tomo en serio los juegos: porque son como la vida.
Por eso me tomo a broma la vida: porque es como un juego.
10/06/06
18 junio 2006
De lo estoico
“El estoicismo nace en Atenas y toma su nombre del pórtico (en griego Στοα, stoa) donde Zenón de Citio impartía las lecciones” (wikipedia)
“El estoicismo es una doctrina filosófica fundada hacia fines del siglo IV adC por zenón de Citio; con una fuerte orientación ética, los estoicos sostuvieron las virtudes del autocontrol y el desapego, llevadas a su extremo en el ideal de la ataraxia, como medios para alcanzar la integridad emocional e intelectual. En el ideal estoico, es la liberación de las pasiones la que permite al espíritu alcanzar la sabiduría; el logro de la misma es una tarea individual, y parte de la tarea del sabio es desahacerse de los conceptos e influencias que la sociedad en la que vive le ha inculcado. Sin embargo, el estoico no desprecia la compañía de otros hombres, y la ayuda a los más necesitados es una práctica recomendada.” (wikipedia)
Ahora, mi análisis
Curiosamente se da el caso de que un buen número de ricos o pudientes (el emperador Marco Aurelio, Séneca o el mismo Cicerón) se declaran estóicos... y deben serlo, pues así son tomados por la historia. Es mi opinión que sí lo eran.
No deja de llamar la atención que entre cínicos (kínicos, y si no recuerdas el por qué de la ‘k’, mira el mensaje sobre los cínicos: va, no seas vaga) y epicúreos no encontráramos ricos o pudientes (aunque parece ser que un tal Diógenes de Enoanda hizo escribir de su bolsillo –era un rico comerciante– en una galería rectangular, que mandó construir al efecto, ubicada en una colina, también comprada por él, el resumen de la ética epicúrea, cuyo texto principiaba más o menos así: “ME ENCUENTRO EN EL OCASO DE LA VIDA Y NO QUIERO IRME DE ELLA SIN HABER ANTES ELEVADO UN HIMNO A EPICURO POR LA FELICIDAD QUE ME HA DADO CON SUS ENSEÑANZAS DESEO TRANSMITIR A LA POSTERIDAD ESTE CONCEPTO: LAS VARIAS DIVISIONES DE LA TIERRA DAN A CADA PUEBLO UNA PATRIA DISTINTA. PERO EL MUNDO HABITADO OFRECE A TODOS LOS HOMBRES CAPACES DE AMISTAD UNA SOLA CASA COMÚN: LA TIERRA”)
Pues eso, que cínicos y epicúreos –su teoría– fueron borrados de la faz de la tierra por ser considerados peor que un ácido corrosivo para las buenas costumbres. Pero no así pasó con la ética estoica. La Iglesia, las distintas teorías políticas (tanto de izquierdas como de derechas), las morales globalizantes, todos, en fin, parecen querer ser amigos de los estoicos, pero no de los cínicos o de lo epicúreos.
¿Por qué? El carácter estoico, la ética estoica (ética que ya no es compartible al cien por ciento según el más estricto canon estoico de Zenón de Citio, pues éste hablaba de una chispa divina, de una materia –era materialista– que se ‘introducía’ en el cuerpo dando lugar a la mente: una especie de ‘el fantasma en la máquina’... tema totalmente denostado por mí) parece rimar con lo que conviene a los que mandan, sean estos mandarines de la iglesia, de la política, de las comunidades o de las ideologías. Sólo parece. Las éticas cínicas o epicúreas son claramente corrosivas, disolventes, diluyentes de cualquier moral (como compromiso). La ética estoica pide, como dice Epícteto, una suerte de contención: "la virtud de la razón estoica consiste en la ataraxía ("imperturbabilidad"), apatía ("desapasionamiento") y las eupatías ("buenos sentimientos")". Esta contención puede confundirse con conformidad o tolerancia, pero nada tiene que ver. De ahí que los actuales poderes hayan preferido confundir el estoicismo con la resignación. Pero no.
El estoico distingue entre el goce y el objeto que lo provoca: ama a aquél, pero es independiente de éste. El estoico distingue entre el goce y el sujeto que lo provoca: ama a aquél, pero permite ser independiente a éste. El estoico juega con la baraja de la vida, y acepta la jugada que la mano reparte: ama con fruición a aquéllas, pero sabe que nadie manda sobre éstas.
08/05/06
De lo epicúreo
Su búsqueda de la felicidad se basaba en una vida de continuo placer. Pero no de continuos momentos puntuales de placer, como sería el caso si habláramos de los hedonistas, sino de un placer total, que debía incluir tanto al cuerpo como a la mente: tanto físico como intelectual.
Debemos entender que para esta escuela placer es más ausencia de dolor, de temor, de aflicciones, de penalidades, de pesares, es más sinónimo de no sufrimiento que búsqueda de aquello que, supuestamente, nos dé placer.
Veamos.
La guerra no podía ser un concepto moralmente aceptable por los epicúreos: era, más bien, el resumen y compendio de todo aquello que niega el placer.
El hambre tampoco podía ser considerado como algo aceptable, por lo que el ayuno voluntario, que no el necesario por razones médicas, tampoco era algo moralmente exigible.
El miedo no podía fundamentar la moral epicúrea, así que, de un plumazo, quedaba desterrado todo lo relacionado con dioses, religiones y amenazas con castigos más allá de la muerte.
Eran el sosiego, y no el ansía, el destino como elección y no el destino como tragedia, la razón y no la superchería, el conocimiento empírico y laico -incluso pagano- y no la escolástica, los ejes de aquella búsqueda de felicidad, de no-infelicidad.
La iglesia católica, allá en la lejana Edad Media, mando destruir todos los documentos relacionados con esta escuela, y así ocurrió en su gran mayoría.
Es obvio que una escuela que te enseña a no temer no es buena compañera de una sociedad que se basa en el temor (como cualquier sociedad, claro). Si no temes a dioses, destinos, si no te atas a lo que te pueda hacer daño (por lo que no te atas a cualquier placer: no a las drogas), si no comulgas con lo establecido, sino con la duda que fomenta el conocimiento... será el que detenta el poder el que te tema.
¿Qué hacer? Se preguntaban a la leniniana manera en aquellos negros años de la Edad Media: destruir, claro, cualquier oposición.
“Valle de lágrimas”, “la letra, con sangre entra”, “todo por la patria”, “compra hoy y paga mañana”...
El “movimiento epicúreo” ha sido subsumido dentro de la escuela hedonista, mostrándolo como si se tratara de una búsqueda del placer sin más, de lo placentero como fin y sin reparar en medios, cuando su objetivo era la felicidad y el placer era tan sólo la herramienta para preparar el camino. Preparar, que no transitar, pues el andar era responsabilidad del discípulo: era su opción y su destino (en tanto que elección, pues “destino” y “elección” son sinónimos en griego).
epicúreo, a. (R.A.E.)
(Del lat. epicurĕus).
1. adj. Que sigue la doctrina de Epicuro, filósofo ateniense del siglo IV a. C. U. t. c. s.
2. adj. Propio de este filósofo.
3. adj. Entregado a los placeres
Con lo que el Poder no pudo (curiosa paradoja), pudo el discurso del Poder.
06/03/06
De lo cínico
Según ellos, la máxima felicidad del ser humano era alcanzable sólo a través de su máxima independencia, lo que les obligaba a estar reñidos con toda posesión: a menos propiedades materiales, más libertad y felicidad.
Fueron famosas, por hirientes, las diatribas y sátiras con que los cínicos amenizaban a los ciudadanos de Grecia en los juegos y olimpíadas, y que siempre tenían como diana la corrupción que imperaba en las ciudades griegas (como puedes ver, no hemos avanzado mucho: pero sí retrocedido al permitir pervertir la palabra cínico). Su vida ascética les daba un plus de capacidad moral en sus discursos que no solía ser ni bien recibida (¿cómo era aquello que decía Silvio Rodríguez sobre el derecho a flagelar del que a sí mismo se flagela?) ni bien ponderada por los que detentaban el poder.
Pero los cínicos iban más allá. El desprecio por las convenciones, por hipócritas y generadoras de doble moral; el desprecio por el orgullo de la excelencia (areté) obtenida a través de la Academia -lugar donde los jóvenes libres aprendían ciencias, artes y gimnasia-, que contraponían a la humildad de los empeños morales; el desprecio por los placeres mundanos -excepto el del coito y la masturbación, que consideraban natural y nada vergonzante-, por ser esclavizadores de la razón; el desprecio por el provincianismo de las ciudades estado de Grecia, pues fueron los primeros en ‘inventar’ el término cosmopolita: ciudadano del universo (cosmos: universo de la razón, por contraposición al caos: universo primigenio o generador del inicio); el desprecio por el miedo a la muerte y a los dioses, pues consideraban a aquella irreductible (cuando yo estoy, no está ella, y cuando ella está, yo ya no estoy) y a estos criaturas de la mente.
Todo ese posicionamiento ético y moral era un poderoso disolvente de aquellas relaciones que permitían a las ciudades estado sobrevivir como sistema de poder... así que muy buena prensa no es que tuvieran, ni tampoco gozaban de gran estima, pues dentro de su frugal visión de la vida también caían las relaciones llamémoslas humanas: se limitaban a no molestar y no soportaban ser molestados: autarquía (como demuestra aquello que, aunque apócrifo, cuentan de Diógenes el Cínico y Alejandro el Magno: cuando Alejandro, presentándose como El Magno, y en reconocimiento a la sabiduría del gran filósofo, le ofreció su poder para lo que deseara, Diógenes, presentándose como el Cínico, le pidió que se apartara, pues le tapaba el sol).
¿Es XXX YYYY cínico?
Está claro que una versión estándar, como la de la práctica totalidad de los que utilizan el término cínico, está mediatizada por lo que el poder hizo con la escuela cínica: destruir su concepto hasta desvirtuar por los siglos de los siglos el significado de cínico. Los cínicos eran unos cabrones, sí: con los pudientes. Los cínicos eran hirientes, sí: con los corruptos. Los cínicos eran intratables, sí: por el poder establecido. Ahora cínico se dice del que es un cabrón con el pobre, del que zahiere al bondadoso y del que, burlón, se desapega del marginado.
cinismo. (R.A.E.)
(Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμóς).
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
3. m. Doctrina de los cínicos (pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).
4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería
06/03/06
Sin título
13/03/06
Montaigne y Epicteto
“Como reza una sentencia de los antiguos griegos (1), los hombres se atormentan por las opiniones que tienen sobre las cosas, y no por las cosas mismas. Sería un punto ganado para el alivio de nuestra infeliz condición humana si se pudiera definir esta proposición como una verdad absoluta: puesto que si los males sólo hacen mella en nosotros por medio de nuestro juicio, parece que está en nuestro poder el despreciarlos o evitarlos. Si las cosas se rinden ante nosotros, ¿por qué dejamos que ellas dispongan de nosotros, en ves de acomodarlas a nuestro antojo? Si lo que llamamos mal o sufrimiento no es ningún mal o sufrimiento en sí, sino que nuestra imaginación es la que le da esta cualidad, en nosotros está el cambiarla”
“(1) La sentencia es de Epicteto (Manual, 45). Es una de las cincuenta y siete sentencias que Montaigne mandó grabar en las vigas de su biblioteca”.
Texto y Nota pertenecen a su libro Essais, según traducción de Maria-José Lemarchand (Ensayos I, Gredos, Madrid, 2005, capítulo XIV “De cómo el sabor de los bienes y de los males depende en gran parte de la opinión que de ellos tenemos”, Pág. 107).
16/02/06
Alto el fuego (permanente)
Siento la difícilmente evitable oscuridad de la frase anterior, pero nada complejo es fácil, y desactivar la violencia, además de complicado, es tremendamente complejo.
El 'lehendakari' Ibarretxe debe dejar de jugar con las palabras, pues su afirmación de que una vez "'verificado el alto el fuego' de ETA, tras el verano 'se pueden dar los primeros pasos para el diálogo político'" (EL PAIS, 05/04/2006) cae en confundir -y me temo que no se trata de un error: que estamos ante un muy criticable 'acercar el ascua a su sardina'- el ansiado fin de toda probabilidad objetiva de uso de la violencia por parte de la banda terrorista -y criminal, no lo olvidemos- ETA con un mero, aunque importante y necesario como primer paso, rebaje de dicha probabilidad.
Verificar el alto el fuego permanente es condición sine qua non para proseguir, sí: pero no para iniciar ningún proceso político -y esto al margen de estar o no de acuerdo en que sea de recibo soslayar, superar y desbordar el Parlamento vaso: ya hablaremos de ello en otro momento-, sino para proseguir por un camino auditable que lleve a los componentes de la banda terrorista ETA a reintegrarse a aquel lugar de donde nunca debieron salir: la sociedad civil, la democracia.
Sólo después, cuando ni a través de procesos cuasi-mafiosos se coaccione al adversario político -y sí, pienso en situaciones tipo IRA: y lo siento por los que lo ponen como modelo ¡allá ellos!-, y si, y sólo si, alcanzamos el momento en que pueda darse por concluida toda probabilidad de violencia etarra -y es necesario advertir al Sr. 'lehendakari' Ibarretxe de que está muy, muy lejos- entonces podremos hablar sobre lo divino y lo humano, pues ya nadie pensará -o llegará a decir ¿les suena?- que "unos sacuden el nogal y otros recogen las nueces".
06/04/06
El haiku del ateo
Por paradójico que pueda resultar (o así suena al decirlo) la religión atea existe: URSS, Cuba, China... ellos también creen en un dios: aquel que permite creer que la síntesis entre tesis y la antítesis siempre significa progreso.
Verbo creer,
Sólo sé declinarte
En negativo
PD.: Aunque nada como Mario Benedetti.
16/01/06
Hoy me toca recibir a mi...
30/01/06
El romeojulietismo
23/01/06
Vivir en las nubes
Cuando J. L. R. Zapatero, presidente del Gobierno de España, va y dice, y lo dice con total conciencia -e impunidad, por lo que se ve-, que defenderá los intereses de los ciudadanos, de los consumidores y de España, respetando los tres niveles: me asusto. Los intereses de ese sujeto que por comodidad literaria, espero, llamamos España ¿no son los de los ciudadanos de España?, el españolito medio ¿tiene intereses divergentes en cuanto que ciudadano o en cuanto que consumidor? España ¿a qué o a quién representa cuando sus intereses no son los de los ciudadanos de España? ¿A los intereses de los que gobiernan las corporaciones-empresas? Y si son tres los niveles ¿qué nivel manda más? Obvio... Ustedes mismos pueden opinar sobre la respuesta más probable, dada esta peculiar forma de presentar los intereses.
Cuando H. Terstch, también con plena conciencia de su discurso, clama al cielo por las prisiones de Guantánamo y de Bagram ¿lo hace por la intrínseca maldad de éstas? No, por cierto. Teje sus argumentos con los mimbres de una moral utilitaria e instrumental: son malas por que su existencia "presta un terrible servicio al enemigo en su lucha contra [...] las democracias". Así que, obviamente, si no prestaran ese servicio al enemigo... o ¿por qué no? si la relación coste-beneficio fuera favorable... Ustedes mismos pueden rellenar los puntos suspensivos.
Cuando S. Naïr toca a rebato concienzudamente contra el "choque de civilizaciones" y a la vez alaba la opción del gobierno español por "el diálogo y la alianza de las civilizaciones", basa su manifestación en Montesquieu ('la libertad de uno termina donde comienza la de los demás'). Ufano él, no ve que es precisamente esa tesis la que da pie a una lucha por la definición de fronteras (mi libertad contra tu libertad: palmo que gano, o pierdo, palmo que pierdes, o ganas), lucha que lleva el germen del cada vez más probable, aunque aún no indefectiblemente determinado, choque de civilizaciones.
¿Y si cambiáramos ligeramente la máxima y dijéramos "la libertad de uno empieza donde empieza la de los demás y termina donde la de los demás termina"? Veríamos, entonces, que el problema de la libertad de expresión no está tanto en el significante (cómo se expresa la libertad de expresión) como en el significado (qué expresa la libertad de expresión): no existe libertad -ni capacidad- de pensamiento sin libertad de expresión... Ustedes mismos podrán opinar sobre en qué países existe libertad de pensamiento y en cuales no, y qué obvia relación existe entre las dos listas y la libertad de expresión.
O vivo en la nubes, o estas tres personas, dignas del máximo crédito en cuanto a sus capacidades intelectuales, están mediatizadas por no sé qué.
Realmente, no lo sé.
01/03/06
El signo de los tiempos
Una de dichas personas, viejo y querido amigo desde hace más de treinta, afirmó, al poner en común nuestras últimas lecturas, que él ya sólo leía libros de ensayo, pues tenía la íntima sensación de ¿pérdida? de tiempo si dedicaba su capacidad lectora -grande, por otra parte- a las novelas: sin menospreciarlas, padecía de una mala conciencia, que un economista habría definido como resultado de un análisis del 'coste de oportunidad' entre utilizar una vía u otra para acceder a mayor conocimiento.
La segunda en lid, mi madre, me acaba de comentar la siempre dolorosa separación de una querida pareja, y el sabor entre amargo y agridulce que el saberlo le estaba provocando. Me decía, al cabo de contarme los hechos, que ahora las parejas duraban menos y que no pasaba mucho tiempo sin que alguien le diera razones de una nueva separación, mas no lo achacaba a nada sujeto a un supuesto relajamiento moral, sino a lo que, a su entender, distinguía claramente este nuestro tiempo de otros anteriores, y en particular el suyo: la conciencia de nuestra finitud; y aceptaba, al fin, que quien tomaba la opción de llevar adelante la separación no hacía sino defender su pequeña, ínfima, y en el fondo inapreciable estancia en la vida.
Seguramente mi amigo no hace ascos a una buena novela y seguramente antes de tomar la traumática decisión de la separación, las parejas se dan una y mil oportunidades, pero tanto mi amigo como mi madre, tan distantes en su tránsito por la vida, son conscientes del jánico signo de nuestro tiempo: la brevedad y la fragilidad de nuestra existencia.
23/01/06
¡Que actue el mercado!
Entonces ¿Por qué hay constructoras que obran y edifican viviendas de protección oficial (VPO)? ¿Por un mero y caritativo servicio público? Claro que no: ganan dinero, no nos puede caber la menor duda y no nos dejemos engañar. Y si así es ¿Por qué no se intensifica ya -sabiendo que es una política a largo plazo- la obligación de construir VPO como contraprestación a los permisos de construcción de viviendas de renta libre? No podrá ser por temas económicos, pues es seguro que las constructoras beneficios obtienen: la lógica de la realidad lo demuestra.
Tampoco será por falta de instrumentos jurídico-políticos, pues también es cierto que estos existen: ya se hace, aunque tímidamente.
Respóndanse ustedes mismos. No es caridad lo que la gestión del mercado de viviendas requiere, lo que necesita es reglamentación para reconducir el actual abuso del derecho de vivienda, derecho, por cierto, recogido por la C.E. (¿dónde esta el PP aquí?). Y no tan sólo no es caridad lo que se necesita, sino que ésta tiene un efecto perverso y contraproducente: a más dinero dado a los posibles adquirientes (subvenciones, créditos blandos, ayudas al alquiler, ayudas a la entrada... según contempla en parte el plan 2005-2008 del Ministerio de Vivienda), mayor incremento se produce en el precio de los bienes inmuebles, pues mayor coste podrá ser soportado por los ciudadanos, y mayor beneficio obtendrán los promotores. Paradójico, pero cierto: las ayudas... ayudan a las constructoras. Y aunque sea necesaria la caridad para paliar casos extremos, sólo la extensión de la obligación de construir VPO podrá sacar a los jóvenes -o no tan jóvenes- de la implacable y aniquiladora lógica que promotores y constructores aplican: extraer a la ciudadanía toda la renta posible durante el mayor tiempo posible. Nadie en su sano juicio pide que la construcción quiebre, tan sólo que el mercado (en este caso, el de las VPO gestionadas según ley: registro de adquirientes y derecho de tanteo) actúe.
19/01/06
Poshumanismo y ecología
Benjamín, citado e interpretado por Giorgio Agamben, considera que "ni el hombre debe dominar a la naturaleza ni la naturaleza al hombre. Ni siquiera [debemos esperar] su síntesis dialéctica" (Agamben, "LO ABIERTO", pg. 105).
Este 'poshumanismo', que no antihumanismo, está lejos de los simplificadores lemas y eslóganes tipo B.B. ¡por supuesto! E igualmente lejos está del antropocentrismo de D. Víctor Gómez (EL PAIS, 11/01/2006), que basa la salvación de la naturaleza (en tanto que physis) en una mera razón instrumental: es necesaria para el desarrollo de la humanidad.
Y si no fuera necesaria ¿sería prescindible?
El humanismo, como base y producto de los procesos civilizadores de la Ilustración, ha producido abundantes efectos colaterales: "¿Cuántas catástrofes necesita el ser humano?", se pregunta Peter Sloterdijk (Eurotaoismo, pag. 70 y ss) para pasar seguidamente a problematizar el sistema de aprendizaje basado en "hacer de la catástrofe un instrumento pedagógico" (ibid, pag. 77), problematización que D.Víctor Gómez elude al confiar plena y ciegamente en la capacidad de ese humanismo para regular (¿bondadosamente?) la naturaleza hasta convertirla en -reducirla a- un mero "contexto natural".
Añadamos a todo ello que tanto Sloterdijk como Agamben y Benjamín se deben de alguna manera a Martin Heiddeger, y tendremos otro discurso sobre la humanidad y la naturaleza que, sin renunciar ni a Darwin ni a las neurociencia, etología o genética, y alejándose de las grandes teorizaciones que propugnan soluciones integrales y globalizadoras, profundiza en la duda y en la prevención. No es nihilismo: es pánico.
12/01/06
Fumadores y no fumadores
Y si es así, y opino que así es, ¿por qué se niega en redondo a una regulación en materia tabaquística? Sería fácil, y simple -sino erróneo-, afirmar que tras su reacción se puede ver la larga mano de la 'droga nicotínica', que estaría empañando su habitual objetividad y sagacidad, haciéndole decir lo que químicamente necesita, y no lo que es.
También sería sencillo argumentar en mi contra: que mezclo churras con merinas, y que no debo utilizar la táctica de la amalgama, pues poco puede tener que ver conducir bicicletas con fumar tabaco. Argumento que es aplicable, me parece, a mezclar en un mismo artículo la -también para mí- totalitaria y dictatorial creación de 'agencias públicas para el control político' de periodistas y opinadores de cualquier nivel o pelaje, como si de un recio, arcaico y agrio comisariado de buenas costumbres y peores recuerdos se tratara, con una regulación del derecho de fumadores y no fumadores.
Huyamos, pues, de respuestas facilonas y de amalgamas demagógicas. Esta ley no puede ser cuestionada como si de una negociación de suma cero se tratara: lo que tu ganas, yo lo pierdo. Y no lo es, pues si bien los no fumadores, tanto los de siempre como los ex, vamos a salir ganando netamente -sí, sin duda-, nadie osará a sostener, más allá de chistes fáciles y pobres recursos retóricos, que los fumadores van a salir perdiendo. Ítem más, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, si conduciendo se prohíbe superar un cierto nivel de alcohol en la sangre, por el incremento real e inherente de riesgo de accidente ¿qué podemos decir del incremento de riesgo en la conducción derivado de llevar una brasa ardiendo y de tener que depositar la ceniza en un lugar que siempre y necesariamente queda fuera de la visión de la carretera?
08/01/06
Poetas y políticos
Con sus voces y sus frases, como nos recuerda Michael Radford en 'El Cartero y Pablo Neruda', los poetas tienen el don del símil, de la metáfora, de jugar con los significados, de traer otros mundos a éste.
Pocas cosas igual al símil que 'como recodo al camino' nos brinda Serrat en 'Mediterráneo', o al juego de significados de un 'que no es lo mismo, pero es igual' de Silvio Rodríguez en 'Pequeña serenata diurna'. Poco habrá más bello que ese mundo tierno donde pudiéramos decir 'te amo… eternamente Yolanda' y al que Pablo Milanés nos acerca en 'Yolanda'.
La realidad, empero, juega con los poetas, y como bardo de bardos que es, añade historia e historias a lo que ellos expresan. Ya nunca podré escuchar la canción de ' Yolanda' sin pensar en esa otra Yolanda tan real, tan valiente, tan frágil (Theresa Bond, EL PAIS, 14-12-05) y tan devastada, y en su marido, el poeta cubano Manuel Vázquez Portal, que fue condenado a 18 años por algo tan nefando como escribir símiles e inventar metáforas, como jugar con significados o, incluso, como osar traer imágenes de otros mundos:
Transformaron mis versos en dagas peligrosas
mis párrafos en bombas
mi lenguaje en misiles.
Me dieron por condena
todo el tiempo
para que lo matara
para que me matara
con la inutilidad de las estupideces.
Quizás hayan vertido sobre mí
sin saberlo
esa luz caprichosa que honra a sus elegidos
(última estrofa del poema "Crimen Mayor").
No, Pablo, ya no podré escuchar tu ' Yolanda' sin pensar en Yolanda y Manuel, tan saqueados, tan robados, tan arrasados.
Estrambote: Manuel Vázquez no es un gran poeta, ni tampoco original: lo que he reproducido sabe a llovido, a ya visto, pero aunque no sea original y sea manido, vale decir que no es suficiente razón para aprisionarlo. Y esto tampoco es nada original.
07/01/06
¡Craspum!
Tanto da que se trate de una relación sentimental, de la propia vida, de una novela o de un artículo de opinión. Me viene a la cabeza, para poder expresarlo con un símil, la novela de Tom Wolfe 'Todo un hombre': inmensa, brillante, con un indudable gancho en el desarrollo... hasta que el autor debe resolver el final i… ¡Craspum! No sé definir de otra manera la sensación transmitida por el fallo en la resolución de la trama: necesito de una onomatopeya como ese ¡Craspum!
Pues verán, la misma desasosegante sensación he tenido al leer los dos últimos punto y seguido del artículo de Alfredo Fierro 'Memoria de catástrofes' (El PAIS, 02/01/06). Tras la, para mi, impecable presentación de los actores (Dios, la Naturaleza y el Hombre -en tanto que sociedad-), un bien trabado nudo (la teodicea y la sociodicea, con Ivan Kamarazov como perfecto cicerone por el lado oscuro del mal menor), el autor entra a matar... y pincha en hueso.
Mire usted (y permítanme la osadía de dirigirme al Sr. Fierro, directamente: seguramente será en vano, pues me temo que no le alcanzarámi nota abierta) la afirmación de que 'hasta ahora los filósofos no han hecho otra cosa que interpretar el mundo' es una enorme error. El error radica en negar a los filósofos su labor básica, cual es, desde su aburrimiento heideggeriano, espero que me entienda, alcanzar la capacidad, y asumir la responsabilidad, de problematizar 'el mundo'. Función que, usted me aceptará, va bastante más allá de su pura interpretación. Y l a enormidad del error mentado viene medida por la responsabilidad incurrida por usted cuando utiliza un medio tan serio como suele ser EL PAIS para proclamar su opinión.
Permítame, se lo ruego (vale la misma nota que al inicio del párrafo anterior), y será mi última ruego hoy, indicarle que con su afirmación comete, además, otro desliz: utiliza la jerga actual de los jefecillos de nuestras codorníceas 'oficinas siniestras', pues nos increpan al grito de "¡Quiero gente que me aporte soluciones, no que me venga con problemas!", olvidando, tanto usted como ellos, que para poder alcanzar remedios que no sean peores que la enfermedad, primero hay que saber (¡saber!, he ahí la clave) enunciar los problemas, o sea, problematizar.
02/01/06
Palabras sobre la mesa: matrimonio y nación
Los esencialistas, constantes en su esencia, siempre serán amigos hoy de sus enemigos de ayer (¿les suena?, obvio: la CE y el PP) Los esencialistas, fieles sin embargo a su esencia, no podrán negar que matrimonio viene de 'mater' y 'munis', ni que nación bebe su significado de 'nascere'. Y si a pesar de ello y de ellos, de la 'responsabilidad de la madre', pues eso significa matrimonio, vía la empecinada realidad, los nominalistas fuimos, poco a poco, saliéndonos con la nuestra y pudimos derivar ese sentido hasta el de una unión corresponsable entre dos adultos -ayer de distinto sexo y hoy ya sin más adjetivaciones-, y si de 'los nacidos' fuimos capaces de conseguir que su significado resulte equiparable a ciudadanos -hoy saltarines entre las distintas naciones de la UE, mañana...-, no me cabe la menor duda de que, batalla tras batalla, conseguiremos que las palabras sirvan a las personas, y no al revés.
Pero. Siempre hay un pero. Como atinadamente matiza Jesús Gisbert, ser nominalista no puede servir como defensa de la siguiente argumentación: las palabras significan lo que quiera quienquiera, siempre que sea o represente a una mayoría, y allí dónde quiera. No: recordemos al pueblo judío y a los nazis. Las palabras atesoran un historia que no podemos obviar sin incurrir en grave peligro de cubrimiento, desconcierto e imposibilidad de diálogo, o peor. La inercia en su significado, siempre producto de una convención modificable, es básica para seguir utilizando el lenguaje como ladrillo de puente y no tocho de muro. Si al concepto de matrimonio la realidad le ha ido quitando adjetivaciones que, como rémoras, lastraban su existencia alejándola de la vida de las personas, no deberíamos obrar al contrario con nación añadiéndole significados adjetivos que, lejos de matizar, lían su comprensión y complican su uso: nación de naciones, nación de rango legal y constitucional superior, nación ma non tropo, nación no estatalizable, nacioncilla... Abramos, si fuera preciso, que no lo creo, un proceso de estudio del uso del término nación en la CE, y en particular sobre su empleo en el artículo 1.2, y que lingüistas, juristas, filósofos y políticos analicen la realidad aquí y ahora y la viertan en acreditadas palabras en nuestra ley de leyes, pero, por favor, evitemos caer, por huir de la esclerotización de una palabra, en la banalización de la misma.
29/12/05
Sinécdoque política
No me extraña, pues, que en razón a esa pérdida de vocabulario, y del conocimiento de su significado, estén buena parte de los autonomistas, identitarios o no, y tanto de derechas, lo que tengo como irremediable, como de izquierdas, lo que nos debería preocupar, estén, como decía, refiriéndose a España, en lugar de a 'el resto de España', o a los españoles, y no a 'el resto de los españoles'; y lo hacen precisa y conscientemente cuando desde su posición articulan argumentos políticos defensivos u ofensivos, basándolos en nosotros y en el ‘otro’, incurriendo en fin en sinécdoque política, que es una de las formas de la demagogia: la llamada a rebato a la tribu primigenia, y alisando de paso el terreno al argumentario de los identitarios, autonomistas o no, del resto de España.
Y que de lo dicho nadie deduzca apoyo timorato al resto de los políticos de España, pues son demasiados los que en más de una y dos ocasiones caen en un parecido error -metonimia- cuando usan Catalunya por 'los ciudadanos [catalanes, españoles, europeos] de Catalunya', tomando el efecto por la causa, el símbolo por la realidad: son los ciudadanos quienes, en su contradictoria y paradójica variedad, creamos sociedad, y no al revés; y nos designan de esta guisa metonímica con la plena conciencia de querer convertirnos a los ojos de los 'suyos' en un 'otro' compacto y uniforme, y por ser 'otro': incomprensible, reificado [cosificado] y prescindible. ¡Ah! Por suerte para todos, tanto para estos y aquellos como para todo el resto, un buen número de ciudadanos de la entera España vamos por otros derroteros lingüísticos. Aún.
01/12/05
Izquierdas y machismo
No cabe duda, pues, de las egoístas razones que sustentan la respuesta que el hombre, como género masculino, da a las cuestiones de a quién y por qué hay que sojuzgar para alcanzar y mantener el poder. A quién: a la mujer; por qué: porque sometiéndola, somete a sus designios la clave de bóveda de toda sociedad: la cultura y su transmisión.
No cabe duda tampoco de por qué es necesaria –hoy y aquí, y durante bastante tiempo y en todo lugar- una constante práctica discriminatoria positiva a favor de la mujer: su falta, su omisión, la dejación de la responsabilidad de actuar según lo que sabemos -quién y por qué es sojuzgado en toda sociedad humana y en todos sus niveles- nos llevará inexcusablemente a repetir los mismos errores machistas.
No está de más preguntarse, siguiendo la misma línea argumental y a la vista de la complejidad de la sociedad que nos hemos dado, el por qué de la súbita y generalizada caída del estatus social del profesorado de la enseñanza no universitaria. La cultura y la emancipación, que siempre van de la mano, no están bien miradas por cualquier -quizás por todo- poder establecido ¡ojo! ni por el de izquierdas: he ahí una de las tremendas aporías que el machismo significa para las políticas de izquierdas: no es que la información dé poder, es que el poder da información, sí ¡pero a qué coste!
22/11/05
A vueltas con los banlieue
La enfermedad que padece Francia, que padecemos en todo el resto de la Unión Europea, aunque los síntomas aún no se demuestren de forma tan explosiva y contundente, es grave y profunda: una raíz se hunde en las graníticas opciones económicas del capitalismo global -el supremo e intocable dios de la rentabilidad, junto a sus profetas: la utilidad y la productividad- y la otra debe su origen a la cenagosa negación de la responsabilidad concreta de los que toman -¡ojo! y de los que aceptamos- las decisiones.
16/11/05
Sobre ecología y consumo
Ahora bien, la paradoja, la duda, la contradicción, más bien, que subyace a ese incremento neto de eficacia, y que nos asalta y que intentamos obliterar y que nos obliga a mantener -eso sí: con una cierta sensación de impotencia y hasta con un cierto regusto de mentira- que nunca el pasado fue mejor, es que tal vez, o seguramente, seamos mucho menos eficientes.
Y eso, como todo en la vida, está sujeto a la ley del bolero: "tonta, todo en la vida se paga". Lo que el bolero no dice es quién.
10/11/05
17 junio 2006
La esquizofrenia de una nación
Esta claro que a nadie se le ocurre llamar a eso esquizofrenia, pues esa incesante comunicación no presupone la divisibilidad de quien piensa -e incluso aunque se criticara a sí mismo y cambiara de opinión tras argumentarse y contraargumentarse-, pero sí conlleva la existencia de diálogo y conversación racional. Si sería tildable de esquizofrénica, en cambio, aquella comunicación pseudo-reflexiva del que “siente voces”, pues aunque también sea posible decir de ésta que representa alguna manera de diálogo o conversación, tiene el terrible matiz del extrañamiento de una de las partes, de la bilateralidad -que no bi-frontalidad- de los actores de la comunicación. La Generalitat de Catalunya es la sustanciación del Estado de España en Catalunya, y al igual que en la metáfora de la mente, el diálogo y la conversación entre las administraciones de ambos es necesario e imprescindible para el buen fin de la “res-pública” y del cumplimiento de su labor en interés del ciudadano. Pero que una administración, la de la Generallitat, tienda la mano a la otra, o que exprese la voluntad de mantener un diálogo basado en la bilateralidad, se acerca mucho -demasiado, me atrevo a decir- al comportamiento del que “siente voces”, al comportamiento del que ve como a un extraño a una parte de sí, al comportamiento de una Administración esquizofrénica.
Una última cosa, no entiendo ni necesario ni racional la utilización del término nación ni para España ni para ninguna de sus partes integrantes: es un concepto tardo-romántico, pero eso ya es harina de otro discurso, y no quita que llámese nación de naciones o estado de estados o país de países, la esquizofrenia no depende de la palabra que se utilice, sino del comportamiento que se tenga.
01/10/05
MSF y la lógica capitalista
01/10/05
Matrimonios homosexuales
26/09/95
16 junio 2006
Un futuro sin dudas
Tal vez de todo ello haya un poco, aunque en mi opinión existe una razón tremendamente más poderosa: la invencible atracción del abismo letal. A pesar de que nos intentemos engañar y lo neguemos, instintiva e intimamente sabemos que ése es ya nuestro futuro...
Septiembre/2005
14 junio 2006
El Asno y su amo (Tomás de Iriarte)
El Asno y su amo
«Siempre acostumbra hacer el vulgo necio
de lo bueno y lo malo igual aprecio;
yo le doy lo peor, que es lo que alaba».
De este modo sus yerros disculpaba
un escritor de farsas indecentes;
y un taimado poeta que lo oía
le respondió en los términos siguientes:
«Al humilde jumento
su dueño daba paja, y le decía:
"Toma, pues que con eso estás contento".
Díjolo tantas veces, que ya un día
se enfadó el asno, y replicó: "Yo tomo
lo que me quieres dar; pero, hombre injusto,
¿piensas que sólo de la paja gusto?
Dame grano, y verás si me le como"».
Sepa quien para el público trabaja,
que tal vez a la plebe culpa en vano,
pues si, en dándola paja, come paja,
siempre que la dan grano, come grano.
Quien escribe para el público, y no escribe bien, no debe fundar su
disculpa en el mal gusto del vulgo.
Tomás de Iriarte
Las vallas mentales
31 de Octubre de 2005
La Sra. Rahola y el rabo del diablo
Sra. Rahola, permítame disentir profundamente de su artículo 'El diablo carga las buenas intenciones', El País, 26/11/05. El problema palestino no es el de árabes contra




