08 febrero 2017

El treball i la nova política

(Antonio Coscubiela, Coscu)
A manera de resumen a bote pronto sobre el texto de Coscu en la revista Treball, pienso que el meollo esta aquí:
"una vida amb menys hores de treball en còmput vital, menor protagonisme del treball retribuït en la vida de les persones –sobretot, si es compara amb els moments en què només es vivia per buscar l’aliment–, menor protagonisme del treball en els ingressos i rendes de les persones, més llibertat"
Pero si bien estoy totalmente de acuerdo con la primera parte (con un leve matiz: "menys hores de treball en còmput social, menor protagonisme directe del treball retribuït en la societat"), creo que Coscu yerra al considerar que el trabajo dejará de ser el protagonista de ingresos y rentas ("menor protagonisme del treball en els ingressos i rendes de les persones").
Tal vez ese “menor protagonisme” lo será de forma directa, pero no de forma indirecta, ya que, al fin y al cabo, y da igual ser marxista o keynesiano, "no hay más cera que la que arde", uséase, no hay más rentas disponibles (salarios (no de subsistencia) + beneficios) que las que provienen del excedente. Y si Coscu lo olvida, se queda sin armas para defender el núcleo de su más que acertado análisis.
De alguna manera debemos contar con dos realidades sólo aparentemente contradictorias, pero que generan una realidad compleja:
1) El trabajo, per se, fue, es y será central socialmente hablando. La sociedad no puede existir sin el producto del trabajo (asalariado o no).
2) El trabajo (asalariado o no) está dejando de ser central, técnicamente hablando, pero aún no vitalmente hablando. Por lo que dadas las nuevas relaciones técnicas de producción (con la especial incidencia de las TIC), debemos crear las condiciones para que la persona pueda existir con independencia de que realice o no un trabajo asalariado.
Si nuestras propuestas políticas no son capaces de conjugar esta complejidad, nos será imposible articular propuestas que sean no sólo alternativas posibles, sino probables.

10 enero 2017

RELACIÓN ENTRE SALARIOS, BENEFICIOS Y EXCEDENTE

En términos macro, no hay discusión en que, si no en cantidad, sí en valor, en nuestro actual sistema económico (y no teniendo en cuenta las externalidades ecológicas o medioambientales) el Input (insumos de dicho sistema (I)), es menor que su Output (O):
I < O [1]
También es poco discutible que si al Output (valor del producto total del sistema) restamos la suma total de todos los costes (incluyendo salarios, gastos financieros, amortizaciones, etc) de producirlo (C) lo que queda son los beneficios (S):
C + S = O [2]
Primera propuesta instrumental: dado que no estamos en un sistema esclavista, vamos a considerar que el salario esta constituido por dos categorías: M, salario mínimo de subsistencia (aquella parte necesaria para reproducir la fuerza de trabajo) y L, resto del salario (aquella parte del salario, directo o indirecto -producto de impuestos, cotizaciones o similares- que no se destina a la mera y estricta reproducción de la fuerza del trabajo). Restaremos de C la cantidad L, obteniendo el coste de reproducción del sistema (Cr):
C = Cr + L;
Cr + L + S = O [3]
Segunda propuesta instrumental: Consideraremos Cr equivalente a I, al representar ambos el coste de reproducción de las condiciones iniciales del sistema:
I + L + S = O [4] (congruente con la desigualdad enunciada en [1])
Dado que I es menor que O, es decir, no estamos en un sistema económico de subsistencia sino en un sistema económico excedentario, llamaremos E (excedente) a la diferencia entre O e I:
E = O - I [5]
Por lo que, restando I en las dos partes de la igualdad [4] y aplicando [5], tendremos que
L + S = E
La pregunta es ¿si S no consume la parte de E (E - L) que “le toca”, cómo puede ser consumida? Una respuesta es: a través de la generación de deuda privada y pública. Antaño la respuesta era: a través del consumo de lujo (cultura, arquitectura, ropa, etc), y la extracción y apropiación de materiales y minerales de lujo (joyas, oro, plata, perlas, etc), hogaño no hay suficiente consumo de lujo que cubra la generación de beneficios, por lo que estos van directos a la financiarización de la economía a través de la creación de deuda.
Con lo anterior, y con independencia de la teoría que utilicemos para fijar el precio, y con ello el monto concreto del beneficio, queremos hacer visibles las razones que explican la actual crisis de deuda que estamos padeciendo, razones que ya fueron anunciadas con increíble lucidez por “viejos” economistas, como Keynes, que acuñó en 1933 su famosa sentencia de la “eutanasia del rentista” como corolario a su tesis de que en todo sistema de ciclo cerrado (y nuestro actual sistema económico, en tanto que global, ya lo es) si el Beneficio (S) no se convierte en Inversión (entendida en su más amplio significado) o Gasto, el sistema necesariamente colapsará. Y ahí estamos, bordeando el colapso.

08 octubre 2016

¿Por qué la III Revolución Industrial genera más paro que trabajo?

Primera revolución industrial (1760-1860): una Europa devastada por las guerras, una mini-glaciación (1550 a 1750) que provocó malas cosechas y hambrunas, pestes y plagas entre a lo largo de todo el s XVII, el hambre y el malvivir en el campo (hambrunas por malas cosechas y enfermedades diezmaban a la población, prácticamente estable entre los siglos XVI al XVIII, en torno a los 100 millones) eran la realidad en Europa, realidad que, a raíz de la llegada de unos años de buenas cosechas y de la propia revolución industrial, se revertió y permitió, en apenas 100 años, pasar a 200 millones de habitantes. Las nuevas condiciones de la gente, aunque no tan malas como en el periodo anterior, distaban de ser buenas. Todo lo contrario: para nuestros cánones eran poco menos que inaceptables, y para Charles Dickens también, basta con leer su libros teñidos de una fuerte crítica social. Con todo, no podemos afirmar que la primera industrialización expulsó a la gente del campo hacia la ciudad, sino que la gente vino a la ciudad atraída por la industrialización, por la posibilidad de morir menos de hambre. Se estima que en los 100 años de la primera revolución industrial el PIB se multiplicó por tres.

En la Segunda revolución industrial (1860-1930) se darán hechos ambivalentes por la presión que nuevas formas de producir ejercían en industrias maduras, de ahí el ludismo. Pero estamos ante un proceso similar al anterior, ya que las mejoras que esta segunda industrialización trajo consigo (y no solo por cambios tecnológicos, sino también organizativos) permitirá que a primeros del s XX la población europea supere los 410 millones, además de los que emigraron a las Américas y a Oceanía entre 1850 y 1920 (alrededor de 40 millones). Se estima que en esos 70 años el PIB europeo se multiplicó por ocho. Si combinamos este incremento con el anterior, en 170 años el PIB europeo se multiplicó por 25, es decir, un 2.500%.

Con la maduración de la primera revolución, pero especialmente con la segunda, aparecerá un fenómeno sociológico nuevo: la salarización del trabajo. Y ya en las postrimerías de la segunda, y junto a la salarización, la conversión del consumo en consumismo (la genialidad de Ford lo supo ver en 1914: doblar el sueldo a los empleados era conveniente para que pudieran comprar los mismos productos que producían, y ello, argumentaba Ford, era bueno para la sociedad… y aunque no lo dijera, también para la cuenta de resultados de las empresas). Ford denominó a este incremento una forma de compartir el beneficio, y si bien el fin último era otro (incrementar sus beneficios y su cuota de mercado), no por ello dejaba de ser en parte verdad.

Si hasta la segunda revolución industrial fue la apropiación del excedente (en forma de consumo de la élites y bienes de lujo) el motor de la economía, a partir de la maduración de la segunda aparece de la mano del salario un nuevo fenómeno, el consumo (y después, el consumismo), que promoverá una nueva forma de apropiación: los propietarios de los medios de producción ya no querrán apropiarse del excedente (o no de todo: el consumo de bienes y servicios de lujo existe), sino de su valor. Pero el valor del excedente sólo lo podrán realizar a través de la venta (o sea, a través del consumo. tal y como Ford lúcidamente advirtió… y Antón Costas lo recordó en el año 2011[1]).

Las dos revoluciones industriales, más que empobrecer a una parte de la sociedad, y así empujarla a la ciudad, fueron verdaderos polos de atracción (más nítida la primera que la segunda) que mejoraron su vida, ya que no sólo absorbieron cierta (e innegable) destrucción de trabajo artesanal, sino que permitieron que Europa (por seguir con el ejemplo) pasara en poco más de siglo y medio multiplicara por cuatro su población, pasando de 100 M a 410 M de habitantes, mientras que el PIB lo multiplicaba por 25.

Es necesario reiterar la importancia que tuvo la salarización, y su efecto, el consumo, como motor del crecimiento tanto económico (recordemos el enorme crecimiento del PIB) como demográfico (crecimiento debido en buena parte a la mejora de la salud en general y de la infantil en particular, valga como indicador que entre 1730 y 1830 los menores de 5 años que sobrevivían pasaron del 25% al 70%, y la esperanza de vida, que pasó de 30-40 en el S XVIII a 50-60 años a inicios del S XX; hoy, en Europa, la esperanza de vida está en unos 79 años).

Las dos revoluciones industriales crearon millones de puestos de trabajo inducidos desde la propia razón de los cambios que propiciaba. La revolución tecnológica creaba puestos de trabajo inherentes a la propia tecnología desarrollada.

En los "gloriosos 30" (1945-1973) no hubo ninguna revolución industrial, pero un traspaso de rentas del Capital al Trabajo supuso particularmente en Europa una de etapas las más fructíferas económica y socialmente hablando, por lo que la situación de salida social y económica, tras estos "30 gloriosos", no era de pobreza y carencia, sino de abundancia (sin obviar la participación del neocolonialismo económico en la creación de esa abundancia) y salud.

La primera ola de la Tercera Revolución (más tecnológica que industrial: la informática en las décadas de los 60, 70 y 80) generó un elevado número de puestos de trabajo en el llamado sector de servicios y de alguna manera la destrucción de puestos de trabajo en los sectores primario (principalmente) y secundario (en menor medida, pues el impacto será más tardío) se trampeó con la industria del consumo y de los servicios: “En los inicios del presente siglo, el incipiente sector secundario era capaz de absorber varios de los millones de campesinos propietarios de granjas desplazadas por la rápida mecanización de la agricultura. Entre mediados de la década del 50 y principios de los 80, el sector de servicios fue capaz de volver a emplear a muchos de los trabajadores de ‘cuello azul’ sustituidos por la automatización” (Jeremy Rifkin, El fin del trabajo, Paidós, Madrid, 1997, p. 59).

Pero esto fue “ayer”, y en las siguientes olas (las comunicaciones, años 80 y 90, y la última con la automatización y la robotización) el panorama cambió ¿Qué nos depara hoy la tecnología con respecto a la ocupación? Pues parece ser que la esperanza de que vuelva a suceder lo que aconteció en el s XX es vana, pues ocurre que “el optimista principio de la “destrucción creativa de empleos” no se cumple esta vez. La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza. Ni siquiera las start up, tan pregonadas como fuentes de empleo, funcionan.” (Gregorio Martín Quetglas, catedrático de Ciencias de la Computación de la Universidad de Valencia, El País, 06/01/2015).

 http://gestindelamemoria-felix.blogspot.com.es/2014/04/evolucion-de-la-poblacion-ocupada-por.html
http://gestindelamemoria-felix.blogspot.com.es/2014/04/evolucion-de-la-poblacion-ocupada-por.html

Hoy, y según sostiene el estudio publicado el año 2008 bajo el título Nuevas tecnologías, nuevos mercados de trabajo, la Fundación SEPI (Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, Gobierno de España, páginas 287 y ss) estamos ante una situación inédita: “al contrario de otras revoluciones tecnológicas anteriores, el empleo del sector [servicios] ha recibido el principal impacto [negativo] de las nuevas tecnologías, especialmente [y este dato es extraordinariamente significativo] en actividades y ocupaciones protegidas de la automatización y de la informatización… La tendencia que se apunta es que la tecnología tiende a destruir empleos… considerándose el desempleo tecnológico como una tipología del desempleo estructural.” Lo novedoso es que, dentro del sector de servicios, ni tan siquiera el sector tecnológico está libre de los zarpazos del desempleo estructural que la automatización y la robótica imponen en las sociedades maduras.

¿Servicios en app de Androide o Apple? ¿convertir las aficiones en precario autoempleo (https://goo.gl/v8btFE)? Tal vez a los jóvenes no les quede otra opción, pero no creemos que nadie se atreva a decir que ahí está la solución para el "consumidor ahogado" (https://goo.gl/LvMOnG).




04 octubre 2016

Vicenç Navarro, Yanis Varoufakis y la RBU

Según Vicenç Navarro (VN), Yanis Varoufakis (YV) expresa en su conferencia que “los Estados del Bienestar [EB] en los países capitalistas desarrollados están ya muertos, junto con los partidos socialdemócratas que los establecieron […] En ambas “muertes” Varoufakis atribuye tal situación a que los Estados-nación ya no pintan nada, pues han perdido toda soberanía.”, y, siempre según VN, YV propone que en su lugar, y dado que están muertos “se establezca la Renta Básica Universal (RBU)

Artículo de Vicenç Navarro:
¿Está el estado de bienestar muerto? Crítica a Yanis Varoufakis”

Conferencia de  Yanis Varoufakis:
Technical change turns Basic Income into a necessity”

Misma conferencia de Yanis Varoufakis, pero con subtítulos (al empezar, poned el ratón encima del video, clicáis en la rueda de configuración, luego en subtítulos y escogéis español)

3’45; 4’40”, trasvase del mundo productivo al mundo financiero: financiarización, o según el neologismo utilizado por YN bankruptocracy: bancorruptocracia.

1’47; 6’05”, La tradición social democracia ha muerto por que la clase trabajadora ya no puede “protegerse” a sí misma”.

6’38”, intuyo el sentido: la imposibilidad de sostener la seguridad del Estado del Bienestar (EB) explicado como un seguro del trabajo (2’12”) hacia la propia clase asalariada.

6’55”, es imposible incrementar a favor de la clase trabajadora la redistribución actual, por dos motivos: 1) político, en los centros de decisión mandan los que mandan: unos políticos tóxicos; 2) Tecnológico: inteligencia artificial aplicada a servicios (banca incluida…), automatización en manufacturas…

9’48”, defiende la necesidad ineludible de la RBU por los motivos expuestos: muerte de la tradición socialdemócrata, imposibilidad de sostener el estado del bienestar por la menor necesidad de asalariados, y por ello, de salarios.

Peligro evidente: YV entiende la RBU como la alternativa al hundimiento del EB, y no como la lógica y subsiguiente consecuencia de la propia EB.

Peligro subyacente: si aceptamos la estrategia de YV, la RBU puede devenir, si no se entiende como inapelablemente unido a la profundización del EB, en la monetarización de los servicios públicos.

Otro peligro subyacente: A pesar de las loas de YV a la economía colaborativa -en el mundo de las app- el empoderamiento que, a falta del EB, pueda traer la RBU a la ciudadanía (y al margen de su futilidad a medio plazo, si aceptamos el peligro subyacente anterior) puede provocar la ilusión de que la esfera autónoma (en el sentido que le da Van Parijs) pueda ser una estrategia ganadora, una alternativa global y real al capitalismo, ilusión que se vendrá abajo en cuanto el Estado deje de ser la fuente de seguridad y legitimidad de la ciudadanía.

Las consecuencias de la financiarización de la economía

Otra razón que –según Varoufakis- justifica el establecimiento de la RBU es la financiarización de la economía en el capitalismo actual. Durante estos años hemos estado viendo la expansión del sector financiero a costa de la economía productiva, lo cual complica todavía más la sostenibilidad del Estado del Bienestar, pues al disminuir la economía productiva disminuye también la fuerza laboral, que es la que financia el Estado del Bienestar. Según Varoufakis, la actividad financiera está, pues, sustituyendo a la producción de bienes y al consumo, sujetos de la economía real o productiva, y con ello a los puestos de trabajo y a los trabajadores, dificultando todavía más la financiación del Estado del Bienestar, basada –como se ha señalado antes- en la gravación de las rentas del trabajo.” (del artículo de VN, la negrita es mía)

VN acepta la argumentación de YV (“hay elementos de este análisis, como la creciente financiarización de la economía, con los que estoy totalmente de acuerdo”). Y aunque no cabe duda de que existe una financiarización de la economía, lo que es erróneo, sin embargo y en mi opinión, es sostener las dos afirmaciones resaltadas en negrita.

El sector financiero (la financiarización) no se expande a costa de la economía productiva, si con ello queremos decir que entre ambos existe una conflicto resuelto como suma cero del producto agregado de ambas: entre 1990 y 2010 se produjo tanto un incremento de la financiarización de la economía como de la llamada “economía real”. El PIB paso de 22,5 a 65,6 Billones de USD (precios constantes valor 2015) y  Los activos financieros pasaron de significar ¾ del PIB (1990: 7 Billones USD, aprox.) a ser 3 veces el PIB (2010: 200 Billones USD, aprox.). El sector financiero no creció a costa de la economía productiva. Ni siquiera creció “a costa” de los beneficios de la economía productiva, más bien podemos afirmar que creció “gracias a” los beneficios de la economía productiva.

El sector financiero (la financiarización) no sustituye la economía productiva, si con ello queremos decir que entre ambos existe una conflicto que las funciones y productos del sector financiero hacen obsoletas las funciones y productos de la llamada economía real y productiva: no creo que nadie pueda alimentarse de un Hedge Found o viajar de Barcelona a París a bordo de un CDS. Por el contrario la financiarización crece gracias a la apropiación de la productividad derivada de lo que sustituye a los puestos de trabajo: la mecanización, informatización y robotización.

Si podríamos decir que existe un movimiento, de alguna manera “interno”, de los beneficios del capitalismo productivo al capitalismo financiero, y podemos afirmar que la causa -y también su efecto- es la financiarización, por lo que no podemos excluir una colusión (colusión, que no colisión[1]) entre los poderes fácticos de los dos sectores: el financiero y el industrial.

El traslado de Chicago a Wall Street no fue tal, si con ello se quiere VN argumentar que la financiarización fue la razón directa de la debacle de Chicago. La razón fue que en otras partes del mundo se producía lo mismo, pero más barato: un efecto combinado de, entre otras, dos causas: la tecnología y la globalización, causas que, ciertamente, están detrás también de la financiarización, por lo que realmente existe un correlato entre la subida de Wall Street y la bajada de Chicago, pero no una relación de causa efecto. No podemos olvidar que la bajada de salarios (tanto relativos al PIB como absolutos) y su impacto en el consumo (impacto oculto en primera instancia por la burbuja que reventó en 2007), es una muy importante causa tanto de la debacle como de la financiarización.

Po ello no es válido argumentar que la expansión del sector financiero afecte al EB por que fuerza la “disminución la economía productiva”, puesto que como hemos visto dicha minoración (importante: no en producción, sino en costes y concretamente, en costes laborales) es el efecto combinado de tres causas: la bajada de salarios (relativos al PIB y absolutos), la tecnología y la globalización. Afecta al EB porque gracias a la ingeniería fiscal se evaden impuestos y gracias a la desregulación se especula con los beneficios en mercados que no pagan impuestos. Y son estos impuestos desaparecidos, evaporados en los paraísos fiscales y en los dumping fiscales, los que sí agreden al Estado del Bienestar, y no por nada, sino por mor de la privatización del EB: no es nada personal, son negocios.

“El desacuerdo, pues, es probable que radique no tanto en los ingresos, sino en los gastos. Y es ahí donde Varoufakis desatiende el Estado del Bienestar demasiado rápidamente. Según él, el dinero debe ir a cada ciudadano o residente, siéndole transferida la misma cantidad de dinero a cada persona, sea ciudadano o residente. Pero, ¿por qué la misma cantidad? Si el objetivo de la RBU es reducir la pobreza, es fácil mostrar que los países que han sido más exitosos en reducir la pobreza han sido aquellos países escandinavos que han seguido precisamente las políticas de tradición socialdemócrata, mediante transferencias y servicios públicos, lo cual implica también garantizar unos ingresos a cada ciudadano que le permitan una vida digna mediante la transferencia de fondos y servicios públicos que representan una cantidad superior a la que recibiría mediante la RBU.” (del artículo de VN, la negrita es mía)

Estoy plenamente de acuerdo con VN en que la agresión contra el EB sólo tiene una solución, y ésta es política: volver a vigorizar el EB con una nueva política fiscal progresiva y con un aumento de los derechos laborales de los ciudadanos (o sea, de la “clase asalariada”, que es más que la “clase obrera o trabajadora”, propuesta de definición de clase asalariada: el conjunto de los ciudadanos que dependen directa o indirectamente de un salario o de las cotizaciones e impuestos a él asociadas, y dedican sus rentas -salario, ganancia, pensión, subsidio o similar- principalmente al consumo y a pagar impuestos para hacer funcionar la parte pública de la producción de bienes básicos; se debe incluir a los que no trabajan, por ser estudiantes, en paro, en autoproducción/autoconsumo, en tareas de cuidado y hogar, jubilados o similares, ya que también son, ni que sea indirectamente, salario-dependientes).

Ciertamente sería conveniente  tener una sesión relajada donde poder mostrar a VN los números de la microsimulación en la que basamos la argumentación de la RBU y su posibilidad presupuestaria, pero también me parece entender que VN también ve el peligro que subyace a la exposición de YV: la monetarización de los servicios públicos.

En lo que no estoy de acuerdo con VN -ni tampoco, por otra parte en que YV no lo tenga en cuenta- es en su afirmación de que en el norte de Europa hay mas EB porque no se basa en las cotizaciones sino en los fondos generales. Veamos:

Participación de los impuestos en % del PIB, segun datos del EUROSTAT:

Total
IVA
Salarios (incluye cotizaciones e impuestos)
Cotiz.Patr.
(Incl. Col. Ant.)
Capital

2007
2012
2007
2012
2007
2012
2007
2012
2007
2012
Dinamarca
49
48,3
16,1
14,9
25
24,5
0,5
0,7
7,9
8,9
Alemania
39
39,1
10,9
10,8
21,3
22,1
6,6
6,8
6,8
6,2
España
36,8
33,3
8,5
8,6
17
17,2
8,9
8,4
11,3
7,5
Italia
42,9
44
10,8
10,9
21
22,5
10,6
10,8
11,1
10,6
Suecia
47,6
44,2
12,8
12,6
27,2
25,9
12,2
12
7,6
5,7











Datos en % sobre el PIB

Esto no nos debería ser extraño, ni creo que lo sea para nadie que tenga un mínimo de interés en este tema: es la clase asalariada (ver definición anterior), con su esfuerzo y sus cotizaciones e impuestos, los que soportan el estado del bienestar.

Contablemente, que no social o políticamente por mor de aquello que llamamos “construir el relato”, cotizaciones e impuestos salen del mismo cajón: la masa salarial.

Eso sí ¿no resulta sorprendente el % respecto al PIB de los impuestos sobre el Capital en Dinamarca, Suecia y Alemania en 2007 fuera un 25% menor que el de España o Italia? Una hipótesis: la clase asalariada de aquellos países cobra más que en estos, y en correlación los beneficios de las empresas son relativamente menores y, aunque sus impuestos sobre beneficios sean nominal y absolutamente mayores, su participación en el total de impuestos es menor y por eso los salarios pagan más en % del PIB en Dinamarca, Suecia y Alemania (un botón: McDonalds: Paseo de Gracia, BCN, 6$/hora; EEUU, 7,75$/hora, Copenhague, 21$/hora). Sólo es una hipótesis. Igualmente es  factible pensar que la bajada en España del 11,3 al 7,5 ha sido un efecto de la crisis, y que rápidamente volverá al mismo nivel ...


PIB en mil mill €
Pib per cápita €
Rentas salariales, en mil mill €
% de les rentes salarials en el PIB

2007
2012
2007
2012
2007
2012
2007
2012
Dinamarca
227,53
245,25
41700
43900
124,72
135,37
54,81%
55,20%
Alemania
2428,5
2666,4
29500
32600
1186,95
1375,9
48,88%
51,60%
España
1053,16
1029
23500
22300
504,15
482,6
47,87%
46,90%
Italia
1554,19
1566,91
26200
25700
633,05
669,05
40,73%
42,70%
Suecia
337,94
407,82
36900
42800
181,4
219,5
53,68%
53,82%










Los datos de la tabla anterior muestran claramente que no son las cotizaciones o los impuestos los principales responsables, sino que es la participación de los salarios en el PIB (junto con una política fiscal menos progresista y menos redistributiva, más los problemas de evasión, elusión e ingeniería fiscal) el principal motivo de la falta de calidad de nuestro EB.

Por otra parte, no es mala estrategia política ir derivando las cotizaciones a impuestos vía el incremento de salarios a cargo de cotizaciones.

Pero hay más, y este “algo más” no aparece en ninguno de los dos discursos:

¿Qué hay de la bajada de sueldos relativa y absoluta y su impacto en los beneficios y, especialmente, en la deuda?

Propuesta de tesis: una vez desaparecida toda regulación y el cinturón de la convertibilidad dólar/oro, la realización de los beneficios sólo puede ejecutarse a través del gasto (consumo más inversión) o a través de la creación de deuda. Por ello la razón y causa de la presente crisis es una determinada forma de entender esa realización: los beneficios no se gastan (ni como consumo ni como inversión), por lo que su realización exige la aparición de una deuda equivalente.

La anterior tesis puede ser escrita de la siguiente manera: si los beneficios contables se convierten en capital financiero, se generará necesariamente una deuda de igual monto. Deuda que es asumida por la sociedad (principalmente por los ciudadanos) y que sirve para sufragar aquella parte del consumo y los servicios públicos que no alcanza a ser retribuida por las rentas de los ciudadanos o por los impuestos.

Y como conclusión de todo lo anterior: la crisis financiera, primero como deuda privada, y luego como deuda pública, tiene su fundamentación en la no conversión de los beneficios en consumo o inversión.

Un abrazo.




[1] “Mediante el R.D.7/1996 de 7 de junio, en su artículo 20, se dieron legalidad a los Préstamos participativos, que como su nombre indica son “prestamos retribuidos” y costosos para la empresa que los recibe. La norma equiparó estos préstamos de los socios a las aportaciones del capital privado, al concederlos la calidad de “fondos propios”, esto es equivalente, societaria y mercantilmente a las aportaciones de capital social. Estos préstamos, implican una retribución garantizada, y una costosa forma de capitalizar las empresas, que desde entonces han procedido a sustituir aportaciones de capital, por préstamos en volumen que en algunas empresas, supone hasta en 5 y 10 veces el Capital Social. Una regulación que el PSOE, ha mantenido con la Ley 16/2997, de 4 de julio.DA3ª) añadiendo meras correcciones contables – ya no son recursos propios, y sí patrimonio neto a efectos concursales – que no corrigen el núcleo del problema: los socios se llevan en forma de intereses lo que no son sino “beneficios disfrazados” de costes financieros.” Eduardo Gutiérrez, Economista, Subcapitalización y despido económico, en nuevatribuna.es, 16/09/2010, y también Daniel Albarracín y Eduardo Gutiérrez, en Financiarización, nuevos perímetros empresariales y retos sindicales, Cuadernos de Relaciones Laborales,  16/05/2012,  pp 365 y ss.