19 octubre 2006
Carta a una amiga
TOI GOBIAOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!
Por cierto ¿Cómo estás? ¿Fuiste a las Extremaduras? ¿Cómo te fue? ¿Qué tal las vacaciones? ¿Votarás a IC? ¿XXXXXXXX aún fuma? ¿Cuál es tu cuenta corriente? Como dijo Marx (Groucho) "conteste primero a lo último" ¿Habéis visto "Vete de mí"? ¿"Alatriste"? ¿"Salvador"? ¿"Un matrimoni de Boston?" (¿Y qué c... debe significar eso de un "matrimonio de Boston? –ji, ji, ji: yo sí lo sé) (como puedes ver, utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar: que no sé qué toca decir hoy...)
Va, venga, sino es en sirio, que sea en serio... volvamos a empezar:
¿Cómo estas? (esto es lo principal) ¿Fuiste a Extremadura? ¿Cómo te fue? Porque si pudiste ir y te fue bien, me gustaría decírselo –o que se lo dijeras tú: tanto da– a YYYYYYYY( 93-999.99.99, 999.999.999, yyyyyy_yyyyyy@mail.com).
Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)
¿ Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)?
¡Que te lo has creído, mi niña! ¡te lo has de currar!, así que...
Como dijo Terencio, el comediógrafo, esclavo africano liberto de cuando los romanos mandaban e imperaban, "soy humano, y nada de los humano me es ajeno"
Y eso es lo que pienso, lo que procuro no olvidar, lo que me esfuerzo por mantener como divisa mental, especialmente si me vienen ganas de juzgar: "Homo sum: nihil homini a me puto alienum".
Sentencia humanista "avant la lettre", pues aún tenían que pasar 1500 años antes de que el Humanismo, de manos de la incipiente ciencia física y mecánica del Renacimiento y precursor de la Ilustración, se enfrentara con la Escolástica Católica y Protestante y luchara por dislocar el mundo conocido, descentrando a Dios y sus teosofías y poniendo en su lugar al Hombre y sus filosofías.
¿Se nos ha quedado corta la frase? A raíz de la incipiente ciencia genética y neurológica ¿necesitamos una nueva dislocación del mundo que actualmente conocemos? Con lo que ya sabemos ¿Nos es dado afirmar "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Nos es dado no sostener "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Estamos preparados para este post-Humanismo? Hace 6 siglos iniciamos la descentración de Dios ¿Seremos capaces de auto dislocarnos y no caer, por ello, en reacciones auto-inmunes? ¿ Utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar? Como ves, siguiendo siendo y nada de lo posible me es del todo ajeno.
Ahora sí: muchos besos para todos... todos.
Rafa.
19/10/06
Por cierto ¿Cómo estás? ¿Fuiste a las Extremaduras? ¿Cómo te fue? ¿Qué tal las vacaciones? ¿Votarás a IC? ¿XXXXXXXX aún fuma? ¿Cuál es tu cuenta corriente? Como dijo Marx (Groucho) "conteste primero a lo último" ¿Habéis visto "Vete de mí"? ¿"Alatriste"? ¿"Salvador"? ¿"Un matrimoni de Boston?" (¿Y qué c... debe significar eso de un "matrimonio de Boston? –ji, ji, ji: yo sí lo sé) (como puedes ver, utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar: que no sé qué toca decir hoy...)
Va, venga, sino es en sirio, que sea en serio... volvamos a empezar:
¿Cómo estas? (esto es lo principal) ¿Fuiste a Extremadura? ¿Cómo te fue? Porque si pudiste ir y te fue bien, me gustaría decírselo –o que se lo dijeras tú: tanto da– a YYYYYYYY( 93-999.99.99, 999.999.999, yyyyyy_yyyyyy@mail.com).
Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)
¿ Un beso muy grande para ti (el resto, sino se lo trabaja, que se j...)?
¡Que te lo has creído, mi niña! ¡te lo has de currar!, así que...
Como dijo Terencio, el comediógrafo, esclavo africano liberto de cuando los romanos mandaban e imperaban, "soy humano, y nada de los humano me es ajeno"
Y eso es lo que pienso, lo que procuro no olvidar, lo que me esfuerzo por mantener como divisa mental, especialmente si me vienen ganas de juzgar: "Homo sum: nihil homini a me puto alienum".
Sentencia humanista "avant la lettre", pues aún tenían que pasar 1500 años antes de que el Humanismo, de manos de la incipiente ciencia física y mecánica del Renacimiento y precursor de la Ilustración, se enfrentara con la Escolástica Católica y Protestante y luchara por dislocar el mundo conocido, descentrando a Dios y sus teosofías y poniendo en su lugar al Hombre y sus filosofías.
¿Se nos ha quedado corta la frase? A raíz de la incipiente ciencia genética y neurológica ¿necesitamos una nueva dislocación del mundo que actualmente conocemos? Con lo que ya sabemos ¿Nos es dado afirmar "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Nos es dado no sostener "soy animal, y nada de lo animal me es ajeno"? ¿Estamos preparados para este post-Humanismo? Hace 6 siglos iniciamos la descentración de Dios ¿Seremos capaces de auto dislocarnos y no caer, por ello, en reacciones auto-inmunes? ¿ Utilizo la vieja táctica de hacer preguntas para que no pienses lo que has de pensar? Como ves, siguiendo siendo y nada de lo posible me es del todo ajeno.
Ahora sí: muchos besos para todos... todos.
Rafa.
19/10/06
09 octubre 2006
Aforismo
Antes de nacer, nada podía asegurar que existirías; después de morir, nada podrá afirmar que no fuiste.
Y entre esa libertad, la de tu mera posibilidad composible, y esa rigidez, la de tu innegable realidad realizada, discurre la incomprensible, incomprimible narración de tu vida.
Narración que nunca podrás contar del todo, que siempre será otro quien, con suerte, la acabará de contar.
09/10/06
Y entre esa libertad, la de tu mera posibilidad composible, y esa rigidez, la de tu innegable realidad realizada, discurre la incomprensible, incomprimible narración de tu vida.
Narración que nunca podrás contar del todo, que siempre será otro quien, con suerte, la acabará de contar.
09/10/06
El azar como método.
(o de la imposibilidad de narrar el futuro)
De ser un lugar común ya ha pasado a ser aceptado como un hecho constatado: los economistas sólo saben explicar qué ha pasado y por qué no pasó lo que ellos dijeron que pasaría. Eso sí: lo argumentan siempre en pasado perfecto.
Ojo, no nos engañemos, al igual que a los economistas, el tener razón a posteriori también les pasa a los políticos, los sociólogos, los historiadores (obvio es en este caso, aunque no necesariamente debería de serlo), los médicos... y se ven sometidos a esta ley tanto los profesionales como los de salón (incluidos los revolucionarios), los de barra de bar, los de sobremesa etílica (al grito de in vino veritas)...
¿Viva, pues, el relativismo? ¡No, por Júpiter! ¡No, y mil veces no!
¿Entonces?
No entraré a analizar hasta que punto el azar del ejemplo que ahora explicaré es óntico (o sea, pertenece al sujeto y por ello es inextricable e irreducible y nunca podremos alcanzar a conocer el por qué: sencillamente es ) o epistémico (o sea, no pertenece al sujeto, podemos analizarlo (desde) fuera del sujeto y alcanzar a saber las condiciones iniciales y las fuerzas determinantes que logran que el sujeto, para ese concepto, alcance a ser lo que es).
Por un azar (óntico o epistémico) nosotros tenemos el gusto de vivir en un planeta (la Tierra) que gira a una determinada velocidad y distancia de una estrella (el Sol). Pero el Sol es dañino: dadas unas ciertas circunstancias, nos mata.
No hay tanta diferencia entre la acción del Sol y la acción de la realidad (social, económica, política, etc), exceptuando que ante el Sol somos sujetos pasivos y ante la sociedad, sin minimizar nuestro rol como sujeto pasivo -no podemos estar en todo y en todos los sitios-, podemos sujetos activos en mayor o menor grado ¿Qué hacer, pues? A nadie se le ocurre negar el Sol, o destruir el Sol o irse a un planeta sin Sol. Y aunque los tiempos en términos solares y en términos humanos son radicalmente no comparables, ello no nos debería impedir aplicar un cierto método que, de alguna manera, lo podemos ver similar: el Sol ocurre y no sabemos el por qué: solo conjeturamos, pero nosotros nos protegemos de las inclemencias del Sol gracias a que, una vez ocurrido, ya sabemos de él: no relativizamos ni su poder ni nuestras necesidades; la sociedad ocurre sin que podamos saber, sin que podamos contestar a priori suficientemente el por qué, pero una vez ocurre, una vez la sociedad es real, una vez deja de ser una conjetura, entonces sí podemos protegernos de sus inclemencias, sí podemos (debemos) no ser relativistas y actuar en función de lo que ya sabemos. Y ya sabemos mucho.
(Seguiré utilizando la palabra "humanista" por su alta capacidad de consenso, aunque sin renunciar a la búsqueda de una alternativa: el Humanismo murió con al Ilustración, y fue enterrado con la Posmodernidad) ¿Cuál sería la labor del humanista en este método? Dotarse de la humildad suficiente para saber estar en este caos que la complejidad conlleva (somos más de 6.000 millones, nuestros movimiento empiezan a parecerse al de un fluido, sin más norte ni oriente que la producida por la pura interacción entre todos: la dinámica de fluidos es una de las disciplinas más agobiantes del mundo de la física no cuántica) implica nunca saber con la suficiente certeza lo que ocurrirá: ni con suficiente tiempo para reaccionar antes de que ocurra, ni con suficiente conocimiento para prever cuál de los posibles derroteros tomará, ni con los suficientes medios para domeñar el hoy en un futuro perfecto. Y desde esa humildad, intentar, no ya liderar la avalancha en que se ha convertido nuestra historia, sino tan sólo (y no es poco) frenar, condicionar, encarrilar para hacer retroceder al máximo ese futuro perfecto, cuya realización solo podría significar -solo es realizable en- la muerte.
Vaya, me he puesto metafísico y posmoderno. Ruego me perdonéis y disculpéis que me arrebate en una tema tan vital: nuestro futuro, el futuro de nuestros descendientes.
02/10/06
De ser un lugar común ya ha pasado a ser aceptado como un hecho constatado: los economistas sólo saben explicar qué ha pasado y por qué no pasó lo que ellos dijeron que pasaría. Eso sí: lo argumentan siempre en pasado perfecto.
Ojo, no nos engañemos, al igual que a los economistas, el tener razón a posteriori también les pasa a los políticos, los sociólogos, los historiadores (obvio es en este caso, aunque no necesariamente debería de serlo), los médicos... y se ven sometidos a esta ley tanto los profesionales como los de salón (incluidos los revolucionarios), los de barra de bar, los de sobremesa etílica (al grito de in vino veritas)...
¿Viva, pues, el relativismo? ¡No, por Júpiter! ¡No, y mil veces no!
¿Entonces?
No entraré a analizar hasta que punto el azar del ejemplo que ahora explicaré es óntico (o sea, pertenece al sujeto y por ello es inextricable e irreducible y nunca podremos alcanzar a conocer el por qué: sencillamente es ) o epistémico (o sea, no pertenece al sujeto, podemos analizarlo (desde) fuera del sujeto y alcanzar a saber las condiciones iniciales y las fuerzas determinantes que logran que el sujeto, para ese concepto, alcance a ser lo que es).
Por un azar (óntico o epistémico) nosotros tenemos el gusto de vivir en un planeta (la Tierra) que gira a una determinada velocidad y distancia de una estrella (el Sol). Pero el Sol es dañino: dadas unas ciertas circunstancias, nos mata.
No hay tanta diferencia entre la acción del Sol y la acción de la realidad (social, económica, política, etc), exceptuando que ante el Sol somos sujetos pasivos y ante la sociedad, sin minimizar nuestro rol como sujeto pasivo -no podemos estar en todo y en todos los sitios-, podemos sujetos activos en mayor o menor grado ¿Qué hacer, pues? A nadie se le ocurre negar el Sol, o destruir el Sol o irse a un planeta sin Sol. Y aunque los tiempos en términos solares y en términos humanos son radicalmente no comparables, ello no nos debería impedir aplicar un cierto método que, de alguna manera, lo podemos ver similar: el Sol ocurre y no sabemos el por qué: solo conjeturamos, pero nosotros nos protegemos de las inclemencias del Sol gracias a que, una vez ocurrido, ya sabemos de él: no relativizamos ni su poder ni nuestras necesidades; la sociedad ocurre sin que podamos saber, sin que podamos contestar a priori suficientemente el por qué, pero una vez ocurre, una vez la sociedad es real, una vez deja de ser una conjetura, entonces sí podemos protegernos de sus inclemencias, sí podemos (debemos) no ser relativistas y actuar en función de lo que ya sabemos. Y ya sabemos mucho.
(Seguiré utilizando la palabra "humanista" por su alta capacidad de consenso, aunque sin renunciar a la búsqueda de una alternativa: el Humanismo murió con al Ilustración, y fue enterrado con la Posmodernidad) ¿Cuál sería la labor del humanista en este método? Dotarse de la humildad suficiente para saber estar en este caos que la complejidad conlleva (somos más de 6.000 millones, nuestros movimiento empiezan a parecerse al de un fluido, sin más norte ni oriente que la producida por la pura interacción entre todos: la dinámica de fluidos es una de las disciplinas más agobiantes del mundo de la física no cuántica) implica nunca saber con la suficiente certeza lo que ocurrirá: ni con suficiente tiempo para reaccionar antes de que ocurra, ni con suficiente conocimiento para prever cuál de los posibles derroteros tomará, ni con los suficientes medios para domeñar el hoy en un futuro perfecto. Y desde esa humildad, intentar, no ya liderar la avalancha en que se ha convertido nuestra historia, sino tan sólo (y no es poco) frenar, condicionar, encarrilar para hacer retroceder al máximo ese futuro perfecto, cuya realización solo podría significar -solo es realizable en- la muerte.
Vaya, me he puesto metafísico y posmoderno. Ruego me perdonéis y disculpéis que me arrebate en una tema tan vital: nuestro futuro, el futuro de nuestros descendientes.
02/10/06
26 septiembre 2006
'En', que no 'de'
Ante el inicio inminente de la campaña electoral en Catalunya, ruego casi humildemente al PSC –sectores maragalliano y montilliano–, a CpC i a IC-V/EUiA (por lo que hace al resto, ni me lo planteo) que me dejen –talvez: nos dejen- ser ciudadanos en Catalunya.
Y este es el por qué del ruego: para ser ciudadano en Catalunya ¿es necesario haber nacido en Catalunya?, claro que no, responderán todos ¿Es necesario querer ser adoptado por Catalunya?, esto ya no lo sé, a tenor de lo que dice CPC (Ciutadans pel Canvi): ‘El gran abrazo de los catalanes y catalanas de nacimiento y de elección’… pero a mi me adoptaron sentimental y administrativamente mis padres biológicos –con los mismos derechos y deberes que si hubieran sido padres adoptivos–, y ni necesito de más adopciones ni debería ser obligado a elegir otras raíces que ésas. Y por último ¿es necesario sentirse catalán? Pues depende.
Y verán de qué depende. La gran diferencia entre decirse ciudadano en Catalunya y ciudadano de Catalunya, estriba en la parte posesiva –que matiza y condiciona a la demostrativa– de la preposición de.
Me explicaré. Si me dejan ser, si potencian que llegue a ser ciudadano en Catalunya, lo podré ser –incluso más: exigiré serlo– en cualquier otro lugar. Y ser catalán no tendrá que definir obligatoriamente mi esencia, no será una categoría indiferenciable de mi ser. Será, por el contrario, un predicado contingente que dependerá del momento y del lugar, y que podrá variar sin renunciar a mi capacidad como ciudadano, y mucho menos a mi identidad como persona.
Por el contario, los nacionalistas, catalanes, españoles o europeos –que de estos últimos ya los habrá–, así como aquella porción nacionalista –catalanista, españolista o eurocéntrica– del ideario del resto de partidos no identitarios, hacen más hincapié en el de posesivo: antes que disfrutar de los derechos y deberes de ser ciudadano, se debe ser de Catalunya, identificarse con Catalunya, ser adoptado por Catalunya.
Y es mi opinión que mal se compadecen las políticas progresistas y de izquierdas con el concepto de ciudadanía si a ésta le exigen en prenda, por nacimiento o por adopción, tener pedigrí.
26/09/06
Y este es el por qué del ruego: para ser ciudadano en Catalunya ¿es necesario haber nacido en Catalunya?, claro que no, responderán todos ¿Es necesario querer ser adoptado por Catalunya?, esto ya no lo sé, a tenor de lo que dice CPC (Ciutadans pel Canvi): ‘El gran abrazo de los catalanes y catalanas de nacimiento y de elección’… pero a mi me adoptaron sentimental y administrativamente mis padres biológicos –con los mismos derechos y deberes que si hubieran sido padres adoptivos–, y ni necesito de más adopciones ni debería ser obligado a elegir otras raíces que ésas. Y por último ¿es necesario sentirse catalán? Pues depende.
Y verán de qué depende. La gran diferencia entre decirse ciudadano en Catalunya y ciudadano de Catalunya, estriba en la parte posesiva –que matiza y condiciona a la demostrativa– de la preposición de.
Me explicaré. Si me dejan ser, si potencian que llegue a ser ciudadano en Catalunya, lo podré ser –incluso más: exigiré serlo– en cualquier otro lugar. Y ser catalán no tendrá que definir obligatoriamente mi esencia, no será una categoría indiferenciable de mi ser. Será, por el contrario, un predicado contingente que dependerá del momento y del lugar, y que podrá variar sin renunciar a mi capacidad como ciudadano, y mucho menos a mi identidad como persona.
Por el contario, los nacionalistas, catalanes, españoles o europeos –que de estos últimos ya los habrá–, así como aquella porción nacionalista –catalanista, españolista o eurocéntrica– del ideario del resto de partidos no identitarios, hacen más hincapié en el de posesivo: antes que disfrutar de los derechos y deberes de ser ciudadano, se debe ser de Catalunya, identificarse con Catalunya, ser adoptado por Catalunya.
Y es mi opinión que mal se compadecen las políticas progresistas y de izquierdas con el concepto de ciudadanía si a ésta le exigen en prenda, por nacimiento o por adopción, tener pedigrí.
26/09/06
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